LA NOTA CHAPINA

“La corrupción y la impunidad son el pecado social más grande de esta región de Centroamérica”

Por: Enrique García/elPeriódico  

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El pasillo de la Casa del Migrante ha visto cómo han pasado los 23 años de Mauro Verzeletti al frente del hogar. Para el padre de la orden de San Carlos Scalabrinianos, la idea de atender a los miles de migrantes que diariamente pasan por Guatemala es que puedan reclinar su cabeza y descansar, para luego retomar el largo viaje. El sacerdote toma fuerte su libro Memorias de Amor en el drama histórico de las migraciones, en el que relata parte de esa historia que a diario viven quienes huyen de sus países de origen. 

En esta breve entrevista nos cuenta sus alegrías, sus mayores peligros, su amor por el trabajo y una crítica hacia los burócratas por la ausencia de políticas públicas a favor de la población más vulnerable. Su corazón, dice, se queda en los lugares en donde más conoció el drama humano: Ciudad de Guatemala, San Marcos y Huehuetenango. 

¿Está satisfecho por el trabajo realizado durante estos 23 años? 

– Son 23 años de experiencia vividas y recorridas en todo el país…desde Ixcán (Quiché) hasta La Mesilla (Huehuetenango) dando respuestas a las personas, conociendo la realidad, viendo el sufrimiento humano en la ruta migratoria y enfrentando muchas situaciones que los migrantes han vivido. Estuve en esas regiones emblemáticas dónde realmente cruzan los migrantes y hay estructuras criminales que operan en el lugar. 

¿Cómo se involucra en el tema migratorio?

– Yo salí de Brasil en 1993, recién ordenado, mi primera experiencia de trabajo con los migrantes fue en la frontera de México y Estados Unidos, toda esa región de Yuma (desierto) hasta Tijuana. En 1998 la Congregación me envía para Guatemala y es justamente en el contexto donde he desarrollado toda mi vida…siempre fue un sueño trabajar en Centroamérica y conocer de cerca la realidad y vivir ese drama humano.

¿Qué aprendió de ello?

– Que se puede vivir con un poco y que se puede hacer mucho. La corrupción y la impunidad es el pecado social más grande de esta región de Centroamérica, en que realmente el dinero de los impuestos que paga la gente, prácticamente no llega a los más pobres y necesitados, esto es un problema muy serio con el que siempre he luchado en estos años de trabajo en Centroamérica. 

¿Su trabajo en defensa de los derechos humanos de los migrantes puso en algún momento en riesgo su vida?

– Tres momentos tuve amenazas fuertes aquí en Guatemala por el trabajo que estamos desempeñando, tuve medidas cautelares. Las últimas medidas que tuve fueron en el año 2000, cuando se da inicio a las caravanas de migrantes y luego durante la pandemia estuve bajo medidas de protección debido a la gravedad de las amenazas. 

Su trabajo ha develado cómo operan las estructuras criminales en el tráfico de personas y el papel que desempeña Estados Unidos, ¿es esto un reflejo de la falta de gobernanza y de políticas públicas?

– Después del evento de las Torres Gemelas, Estados Unidos comenzó con más restricciones en las fronteras y mano dura en contra de los migrantes y fue en este momento en que las personas cayeron en manos de estructuras criminales, por ejemplo el asesinato de 72 migrantes en Tamaulipas México, las tantas desapariciones, las muertes de mujeres, los 12 guatemaltecos asesinados y recientemente la muerte de más de 50 personas que viajaban en un tráiler, detrás de ello hay una mano perversa.

¿Cree que esto es el reflejo de la ausencia del Estado?

– Esto es falta de políticas migratorias humanas integrales de forma bilateral y multilateral, porque ya no se puede más cuestionar el tema migratorio solamente en un Estado, tiene que existir negociaciones entre Estados para que cumplan con los derechos humanos. Las políticas migratorias tienen que tener un rostro humano de esa gente que busca oportunidades. 

Regresa a Brasil a profesionalizarse en una maestría en Ciencias Políticas y fortalecer el tema de negociaciones, ¿qué pasará con la Casa del Migrante?

– Tenemos equipos de trabajo al servicio de la casa: protección internacional, atención humanitaria y derechos humanos, la gente está preparada y conocen, yo se los dije a ellos: tienen que llevar adelante esta obra.  

La migración siempre se va dar, pero en el caso de Guatemala, ¿han funcionado las campañas gubernamentales?

– Las palabras son de más, en efecto se han hecho grandes campañas como “Yo puedo soñar con una Guatemala”, pero si el sueño de un guatemalteco es Guatemala, el Estado tiene que dar esa oportunidad a cada ciudadano para que no sueñe en otro país, para que no arriesgue la vida y no sea necesario ese vía crucis para llegar a la tierra de la prosperidad, porque aquí debería de ser la tierra de la prosperidad y de la paz. 

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