LA NOTA CHAPINA

Se inicia proceso de transición de Junta Directiva del Congreso guatemalteco, uno de los más corruptos de América Latina

Por: Enrique García /elPeriódico

La directiva saliente logró la aprobación de 53 decretos en dos años, en su mayoría relacionados a la pandemia del COVID-19

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Allan Rodríguez, presidente del Congreso, inició ayer el proceso de transición con la Junta Directiva electa, que presidirá el próximo año la diputada oficialista, Shirley Rivera. Rodríguez logró este año el consenso para la aprobación de 19 decretos, pero no fue suficiente, eso le costó la reelección para un tercer período a la presidencia de este organismo. 

“Aquí no tenemos diferencias, al contrario, somos una alianza sin enemigos” indicó Rodríguez a los directivos que asistieron a la reunión, el mismo grupo de diputados que representan a las bancadas que le dieron la espalda el pasado 14 de octubre al anunciar que no lo apoyaban. 

Mientras Rodríguez exponía sus logros durante los dos últimos años, Rivera quien fue electa presidenta con el voto de 101 diputados, pidió fortalecer la amistad con los diferentes grupos, para aprobar el próximo año una agenda económica y social. La legisladora fue parte del círculo del presidente actual, incluso durante 2020, los temas administrativos fueron manejados por ella. 

La congresista comenzó a separarse este año de Rodríguez e inició un cabildeo con Miguel Martínez, una de las personas más cercanas a Alejandro Giammattei, y  quien dio la venía para que Rivera presidiera la planilla para la próxima Junta Directiva acompañada de los representantes de los bloques de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), Unión del Cambio Nacional (UCN), Valor, Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación), Viva y Bien. 

Los malos ratos de Rodríguez

En 2020, una de las facciones de la UNE, lo señaló de comprar los votos para obtener la presidencia del Congreso. “El presidente Giammattei sacó la billetera y con ello el apoyo de 82 diputados…junto con ello, varios proyectos de obra gris” señalaron varios legisladores en enero del año pasado. 

A los cuatro meses de haber tomado posesión del cargo adquirió una ducha relajante “para uso del despacho de la autoridad superior”. El congresista justificó que esto era necesario, ya que había días que salía de este organismo a las cinco o seis de la mañana. 

En noviembre de ese mismo año, la alianza oficialista aprobó de urgencia nacional varios préstamos así como el presupuesto del Estado, sin previa discusión. Ello generó descontento entre la población guatemalteca y concluyó con la quema de un área del Congreso. 

FUENTE: EL PERIÓDICO

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