LA NOTA CHAPINA

Comunidad de Panzós pide ayuda a un año de “Eta” y “Iota”

Por: Geldi Muñoz Palala/elPeriódico 

Las familias del parcelamiento San Vicente 2 necesitan alimentos y asistencia técnica.

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Las depresiones tropicales Eta y Iota afectaron a las familias del parcelamiento San Vicente 2, Panzós, Alta Verapaz, en noviembre de 2020, cuando las lluvias provocaron el desborde de un río y las inundaciones dañaron los cultivos y las viviendas. 

Un año después, las condiciones de las 47 familias que habitan ese lugar son precarias, ya que la tierra aún no es apta para cultivar, por la arena acumulada, y deben buscar otra forma de generar ingresos para cubrir sus necesidades básicas.

Desde hace tres meses, los vecinos trabajan para construir una barda a la orilla de los ríos Tinajas y Pueblo Viejo, para evitar que una crecida vuelva a inundar su comunidad.

Los comunitarios, que hablan q’eqchi’, comentaron que el trabajo de las bardas lo realizan con el apoyo de Naturaceites, que tiene plantaciones de palma africana. La empresa les prestó dos máquinas para remover la tierra; ya han llenado más de 1,500 costales tamaño jumbo con tierra para formar la barda. Trabajan incluso las mujeres. 

Esteban Caal Chilel, coordinador del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) de San Vicente 2, indicó que el pasado 1 de noviembre el río Tinajas se desvió otra vez, rompió algunos sacos y arrastró parte de la barda. “Estoy informando a la municipalidad para que nos ayude a terminar ese trabajo”, dijo.

El frente de la escuela del lugar permanece inundado, a un año de las tormentas.

Impacto

Alta Verapaz fue uno de los departamentos más impactados por las dos depresiones tropicales del año pasado. También es uno de los que registra más casos de desnutrición aguda en 2021, y el primero en muertes infantiles por esta causa. De los 16 fallecimientos que reporta, cuatro son de Panzós, y aunque los niños muertos no pertenecen a este parcelamiento, los comunitarios afirman que existe riesgo, ya que las familias viven con carencias. 

Para salir de San Vicente 2 hacia la cabecera de Panzós se tardan unos 70 minutos caminando y alrededor de 40 en carro, porque el camino es de terracería. Las oportunidades de empleo son escasas. Son pocas las familias que tienen a un miembro que trabaja en la empresa de palma africana. 

Las necesidades de alimentos son grandes, pues viven de la siembra de maíz, frijol, arroz, chile y ayote. Este año intentaron sembrar, pero por la arena no crece nada.

“La tierra es buena, pero las tormentas nos la arruinaron”, manifestó el representante del Cocode, mientras recuerda que llegaron a esa comunidad en 2000, durante el gobierno de Alfonso Portillo, cuando se adquirió el terreno con el Fondo de Tierras, para ellos y otras dos comunidades.

Necesidad

Rigoberto Caal Xin, comunitario de San Vicente 2, comentó que la gente está preocupada porque necesita alimentos. Algunos venden ropa o zapatos para mantener a sus hijos. Recordó que dos organizaciones les han entregado alimentos. Una fue Fundasol, una organización que da microcréditos, la cual les donó víveres y un quintal de maíz. 

La situación que vive esta comunidad es similar a otras de Alta Verapaz y de otros departamentos golpeados por esos fenómenos climáticos. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) informó que ha otorgado asistencia alimentaria a 5 mil 394 hogares de Panzós; de estos, 38 (127 personas) fueron beneficiarios del parcelamiento San Vicente 2. 

Además, el PMA realiza actividades de resiliencia y empoderamiento económico a mujeres en Panzós, Santa Catalina La Tinta, Raxruhá y Fray Bartolomé de las Casas, con financiamiento del Gobierno de Canadá. El objetivo es promover la recuperación económica de las comunidades y asegurar a largo plazo la seguridad alimentaria y nutricional de las familias.

FUENTE: EL PERIÓDICO

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