LA NOTA CHAPINA

Estudio evidenció un exceso de 8 mil muertes durante 2020 en Guatemala

Entre junio y julio del año pasado se registró un aumento de hasta un 70% en los decesos, comparado con los años anteriores.

Nancy AlvarezÁrea de XX en La Verbena es habilitada para enterrar fallecidos por Covid-19. Foto: Edwin Bercián

Un estudio publicado en el American Journal of Public Health reveló importantes diferencias en la mortalidad en Guatemala durante el 2020 derivado de la pandemia del Covid-19.

Kevin Martínez Folgar, médico graduado de la USAC, quien estudia el doctorado de Epidemiología de la Universidad de Drexel en Filadelfia, Estados Unidos, lideró el análisis.

El profesional, quien también ha trabajado haciendo investigación sobre enfermedades crónicas en Centroamérica, compartió hoy durante el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas, los detalles de los hallazgos.

En la entrevista participó además Alejandra Paniagua, médica graduada de la UFM con una maestría en Salud Pública de la universidad de Pensilvania, EE. UU., quien actualmente estudia un doctorado en el departamento de Epidemiología en la universidad de Columbia, en Nueva York.

La profesional explicó que se comparó la cantidad de muertes durante 2020 contra la de los últimos cinco años en Guatemala para obtener el exceso de mortalidad.

“Se encontró un exceso de aproximadamente 8 mil muertes más durante 2020, lo que equivale a más del 40% de aumento de muertes”, dijo.

En tanto, Martínez expuso que se utilizó la cantidad de muertes que hubo semana a semana durante los últimos cinco años y se compararon con las del año pasado.

Pero no solo se tomó en cuenta el número, sino el crecimiento de la población y la mortalidad que va variando incluso según las estaciones. Por ejemplo, en temporada de lluvias sube la mortalidad por enfermedades respiratorias, agregó.

Posteriormente, mencionó que el equipo de trabajo creó un modelo estadístico que pudo predecir qué hubiera pasado en 2020 si no hubiera habido pandemia y compararon lo que realmente pasó.

Y fue al hacer una resta entre ambos modelos que se tuvo una diferencia de 8 mil muertes más.

Al analizar la tendencia de mortalidad se observó que después del 13 de marzo, cuando se registró el primer caso de Covid-19, momento en el que hubo toques de queda y otras medidas de restricción, la mortalidad bajó de manera brusca, casi un 40% entre marzo y abril.

En tanto, entre junio y julio se registró un aumento de hasta un 70% comparado con los años anteriores.

De acuerdo con el entrevistado, las 8 mil muertes puede ser una cifra hasta muy conservadora o verse como baja si se toma en cuenta la reducción de mortalidad por accidentes y homicidios.

“Vemos que realmente ese exceso se comió el ahorro de muertes que hubo durante los meses con toque de queda estricto”, añadió.

Martínez concluyó que eso muestra que hay mucha mortalidad prevenible en Guatemala y que no pasó durante los meses de toque de queda.

Es decir que se refleja la alta carga de muertes por accidentes y violencia que son prevenibles.

Políticas públicas para prevenir las muertes

La doctora Paniagua se refirió a la importancia de invertir en datos y que el Gobierno y sistema de salud sea capaz de hacer análisis para luego tomar decisiones y hacer intervenciones.

Agregó que algunas muertes de las 8 mil mencionadas no fueron causadas directamente por Covid-19, y aunque no se analizó, se ha visto en otros países que pudieron darse por causas indirectas de la pandemia.

Se debe, por ejemplo, a la respuesta por cuarentena, cerrar servicios de salud ante la emergencia sanitaria y la alta carga de enfermedad crónica que hay en Guatemala, destacó.

También dijo que quizá los decesos se dieron por empeoramiento de una enfermedad que no fue por Covid-19, pero se relaciona por lo que generó la pandemia.

La entrevistada detalló que una de las razones por las cuales se pueden haber retrasado la atención a pacientes con ciertas morbilidades fue por el temor en la población de visitar los servicios de salud.

Esto afecta en enfermedad crónica como diabetes, cáncer, hipertensión, pues son personas que necesitan tratamiento.

También hay casos de Covid-19 en donde por miedo a visitar los centros asistenciales los pacientes esperan demasiado.

O bien, puede pasar que intentan buscar ayuda e información, pero no encuentran dónde los atiendan tempranamente.

El doctor Martínez añadió que encontraron una diferencia de aproximadamente 3 mil muertes. Para cuando concluyó el estudio, el Ministerio de Salud reportaba 5 mil 300 decesos y el equipo a cargo del estudio encontró 8 mil en exceso.

“Eso significa que al menos 3 mil muertes fueron de manera indirecta o corresponden a casos de Covid-19, pero por subregistro no se contabilizaron”, puntualizó.

FUENTE: EMISORAS UNIDAS

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