LA NOTA CHAPINA

Mujer de 105 años tuvo problemas para registrarse para recibir la vacuna en Guatemala

Por: Emma Gómez / Colaboradora de elPeriódico 

El pasado 15 de junio, María Cristina Juárez Robles, cumplió 105 años. Sin embargo, en el Renap aparecía como fallecida. Doña Cristina, quien ha vivido dos pandemias, la gripe española y el COVID-19, espera que se resuelva su situación para recibir su primera dosis. 

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De carácter fuerte, tez blanca y complexión delgada, doña Cristina, como es conocida, celebró el mes pasado más de un siglo de vida en su residencia en Totonicapán. El cansancio, la fatiga, problemas de la vista y la pérdida de memoria ya son evidentes. “Los años no han pasado en vano” logra decir, con voz lenta, pero con fuerza.

Su hijo, Carlos Amezquita, se encarga de su cuidado y bienestar. Con la ayuda de sus hijos y nietos, logran mantener entretenida a doña Cristina.

Sentada en el sofá de la casa de su nieta, doña Cristina recuerda que de niña la mandaban a traer leche pero aprovechaba a tomarse un vaso al pie de la vaca, luego se tomaba otros dos vasos durante el día. “Eso era la vitamina. Trabajar y comer bien es lo que nos da vida y salud”, responde cuando se le pregunta sobre su secreto para vivir tantos años.

La familia asegura que han vivido dos pandemias: la gripe española y ahora el COVID-19.

Según el historiador Jorge Valverde, la epidemia de 1918 afectó al país y murieron miles de guatemaltecos ya que hace más de un siglo no había una cura inmediata para evitar las muertes. 

Los familiares lamentan que no se ha podido vacunar contra el COVID-19, porque en el Registro Nacional de las Personas (Renap) ya aparece como fallecida. Ahora mantienen las gestiones para lograr su inscripción para ser vacunada. Su DPI está en orden y no saben por qué aparece así en el RENAP.

Doña Cristina es la única mujer con más de un siglo de edad en el departamento.

Sus anécdotas

Amante de la cocina, doña Cristina guarda sus recetas únicas para hacer recados. El jocón pepián es su especialidad.

Los pocos recuerdos lúcidos que mantiene son de la visita del presidente Jacobo Arbenz Guzmán a la cabecera departamental de Totonicapán, pues ella formó parte de la comitiva que preparó el almuerzo.

Su nieta Candy asegura que todas las tardes pide café con una champurrada. “La cuidamos muy especialmente porque ya no aguanta caminar y la última vez se lastimó la cabeza y es necesario estar muy pendientes de ella” agregó.

A pesar de que hace algunas décadas contaba varias anécdotas sobre el departamento, ahora Doña Cristina sólo pide estar en silencio y escuchar las pláticas de las personas que la acompañan.

FUENTE: EL PERIÓDICO

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