LA NOTA DE MUNDO

La ayuda de EE.UU. a Centroamérica no ha frenado la migración. ¿Podrá hacerlo Kamala Harris?

La vicepresidenta enfrenta una dura realidad al visitar la región: ampliar los programas de asistencia que no han logrado parar la migración.

Un caficultor durante sus labores en San Antonio Huista, Guatemala

Por Natalie Kitroeff y Michael D. Shear

Photographs by Daniele Volpe

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Un contratista estadounidense fue a un pequeño pueblo en las montañas guatemaltecas con un objetivo ambicioso: activar la economía local y, con suerte, incluso convencer a la gente para que no emigre al norte, a Estados Unidos.

A la media hora de su reunión con los caficultores, el contratista reveló, emocionado, la herramienta que había traído para cambiar sus vidas: un folleto, que invitaba a los agricultores a descargar una aplicación para consultar los precios del café y “ser parte de la agricultura moderna”.

Pedro Aguilar, un caficultor que no había solicitado la capacitación y que no veía cómo podría evitar que alguien se marchara a la frontera, parecía confundido. Observando el logotipo del gobierno estadounidense en el folleto, comenzó a agitarlo, preguntando si alguien tenía un número de teléfono para llamar a los estadounidenses “y decirles qué necesidades hay”.

“Nunca me han ayudado”, dijo Aguilar tras la capacitación de hace unas semanas, refiriéndose a los programas estadounidenses de ayuda destinados a estimular la economía y evitar la migración. “¿Dónde se queda esta plata? ¿Dónde está esta ayuda? Quién sabe”.

Un folleto que promociona una aplicación para celulares que supuestamente ayuda a monitorear los precios del café.
Un folleto que promociona una aplicación para celulares que supuestamente ayuda a monitorear los precios del café.

Como vicepresidente, Joe Biden lideró un enorme impulso para disuadir a las familias de cruzar hacia Estados Unidos al destinar cientos de millones de dólares a Centroamérica, con la esperanza de que la región fuera más tolerable para los pobres y menos la abandonaran.

Ahora, como presidente, Biden redobló una vez más su apuesta en esa estrategia y encomendó a su propia vicepresidenta, Kamala Harris, el espinoso desafío de llevar a cabo su plan de destinar 4000 millones de dólares con un enfoque notablemente similar al viajar a la región el domingo .

“Cuando fui vicepresidente, me centré en proporcionar la ayuda necesaria para abordar estas causas fundamentales de la migración”, dijo Biden en un reciente discurso ante el Congreso. “Ayudó a mantener a la gente en sus propios países en lugar de obligarla a marcharse. Nuestro plan funcionó”.

FUENTE: THE NEW YORK TIMES

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