LA NOTA CHAPINA

La maestría y el doctorado inexistentes de dos magistrados del TSE…

…¿Y qué tiene que ver la Universidad Da Vinci?, es esta universidad “de cartón”

Por: Cindy Espina cespina@elperiodico.com.gt 

La Universidad Da Vinci se encuentra en un problema interno. La más alta autoridad de esa universidad confirma los hallazgos de una investigación de elPeriódico, en la cual se encontraron anomalías en el certificado de graduación que dos magistrados del TSE presentaron, como prueba de su titulación, a la Comisión de Postulación en enero de 2020.

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1) Ranulfo Rojas Cetina era magistrado de la CSJ cuando fue electo como magistrado del TSE en 2020. 2) Juan Carlos Rodil Quintana, exdecano de Derecho y actual vocal I del Consejo Directivo de la UDV. 3) Marco Antonio Cornejo Marroquín fue diputado del Parlamento Centroamericano con el FRG y fue uno de los abogados defensores de Efraín Ríos Montt en el juicio que enfrentó por genocidio.

Cyrano Ruiz, rector de la Universidad Da Vinci (UDV), levanta las cejas y con sus manos frota su frente. Asegura nunca antes haber visto esos documentos. Dice que está sorprendido y ordena a la directora de Asuntos Jurídicos de la UDV, Ana Beatriz Camacho, que inicie una investigación interna. Seis días después de ese momento y esa orden, ambos aseguran que la mitad de esos documentos sí constan en sus archivos, el resto de ellos no existe. Sin embargo,  fueron parte de la papelería que dos magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) presentaron como constancia de sus títulos académicos a la Comisión de Postulación en enero de 2020. 

Ruiz se muestra abrumado. Su tono de voz agudo y pausado se reduce aún más en intensidad. No quiere decir mucho sin antes investigar el orden cronológico en que ocurrieron los hechos. 

Los documentos que tiene frente a él son la certificación del acta de graduación de doctorado de la UDV del magistrado titular del TSE Ranulfo Rojas Cetina y la certificación del acta de graduación de la maestría del magistrado suplente del TSE Marco Antonio Cornejo Marroquín. Ambas certificaciones extendidas el mismo día, 7 de enero de 2020, por Juan Carlos Rodil Quintana, exdecano de Derecho de la UDV. Esas constancias de titulación fueron declaradas bajo juramento en el expediente que entregaron a la comisión postuladora en enero de ese año. 

Pero esos documentos no están solos. El Rector de la UDV también tiene frente a él, los reportes de Vida Académica de esos dos magistrados a los cuales tuvo acceso elPeriódico por medio de una solicitud electrónica que se hizo a esa universidad. Los historiales académicos, que están a cargo de la Dirección de Registro de la UDV, contienen varias contradicciones con lo certificado en el acta de graduación. 

Estos reportes de Vida Académica datan de un mes y medio después de que Juan Carlos Rodil emitiera los documentos de titulación a los ahora magistrados del TSE. En el caso de Ranulfo Rojas Cetina, su Reporte de Vida Académica del doctorado en Derecho Constitucional, al 25 de febrero de 2020, registraba que aún no había terminado el Seminario de Tesis II y que todavía tenía pendiente  finalizar seis cursos. Por su parte, Marco Antonio Cornejo Marroquín, en la maestría en Derecho Penal y Procesal Penal, al 27 de febrero de 2020, tenía un curso reprobado y todavía le faltaba culminar otro, además su promedio de calificación era menor al que aparece en su titulación. A simple vista, un historial académico incompleto para otorgarles un título. 

“Lo que usted trae es una serie de documentación, en donde hay una aparente contradicción”, concluye ese día el Rector de la Universidad Da Vinci, que pidió tiempo para investigar. 

Títulos sin registros 

Seis días después, Cyrano Ruiz y la Directora de Asuntos Jurídicos de la UDV no se encuentran más tranquilos. El proceso de investigación que realizaron concluyó  en un asunto más grave: tanto Ranulfo Rojas Cetina como Marco Antonio Cornejo Marroquín presentaron certificados de acta de graduación que no se encuentran en los archivos de la UDV. “No son institucionales”, asegura Ana Beatriz Camacho. 

Es un tema complejo, que la abogada de la universidad decide explicar de forma pausada y evitando términos que puedan generar implicaciones penales en contra de los involucrados. Entre ellos, Juan Carlos Rodil Quintana, exdecano de la Facultad de Derecho y actual vocal I del Consejo Directivo de la UDV.   

“Estos documentos tienen  inconsistencias tanto de forma como de fondo. Cuando me refiero a las inconsistencias de forma, me refiero a que usualmente la Dirección de Registro o la Secretaría General, a través de su titular, son las instancias que certifican lo que tenga que ver con la Vida Académica de cada estudiante y nosotros, dentro de nuestros registros oficiales, no tenemos el documento que usted nos puso a la vista firmado por el doctor (Juan Carlos) Rodil”. 

“La inconsistencia de fondo tiene que ver con las líneas de tiempo. En ese momento las hojas de Vida Académica estaban como usted las tiene, entonces la certificación tampoco pudo haber existido debido a cómo está configurado nuestro registro. Este documento no existe para la universidad. No es de la universidad”. 

–¿Entonces se puede decir que ellos presentaron un documento falso a la postuladora? 

–Yo solo puedo decir que no está en nuestros registros. 

La Directora de Asuntos Jurídicos agrega a su explicación que los verdaderos certificados de actas de graduación de Ranulfo Rojas Cetina y Marco Antonio Cornejo, los que sí constan en sus registros, fueron emitidos hasta finales de 2020. Repite, como una forma de dejar clara la situación, que si bien ahora los dos magistrados cuentan con esos títulos, los que presentaron a la Comisión de Postulación no existen para la UDV. 

“Usted entenderá que tenemos una situación interna complicada de aquí en adelante. Esto no es compatible con lo que nosotros creemos”, agrega Cyrano Ruiz. En ese momento, el  rector no había conversado a profundidad sobre el tema con Rodil, con el resto de directivos y el consejo de fiduciarios, por lo que no sabía qué sanciones se les impondrán. 

Una vez el Rector de la Da Vinci confirmó a elPeriódico las irregularidades académicas, el silencio se impuso en los implicados. Juan Carlos Rodil Quintana se negó a dar explicaciones a este matutino. No quiso agregar más de lo declarado por el Rector y la Directora de Asuntos Jurídicos de la UDV solo se limitó a responder que los documentos cuestionados se encuentran públicos en el sitio web que creó en 2020 la Comisión de Postulación del TSE. 

Ranulfo Rojas Cetina, magistrado titular y futuro presidente del TSE, no quiso atender de forma presencial ni vía telefónica la entrevista que solicitó elPeriódico, pese a que se le dieron a conocer los detalles. Y Marco Antonio Cornejo Marroquín decidió bloquear cualquier llamada telefónica después de prometer que volvería a llamar para defender su título. Dijo que daría su versión porque esta situación “le mancha su nombre”.  No respondió ni los mensajes. 

elPeriódico tuvo acceso a los certificados de actas de graduación de Ranulfo Rojas Cetina y Marco Antonio Cornejo Marroquín, por medio del sitio web que la Comisión de Postulación creó para hacer públicos los expedientes completos de los aspirantes a magistrados del TSE.

La Comisión que califica títulos 

Cyrano Ruiz,  un ingeniero en Sistemas con maestrías y doctorados enfocados en la ingeniería y las matemáticas en universidades de Estados Unidos, ahora tiene que lidiar con un asunto de la política real de Guatemala. Un problema que arrastra porque las Comisiones de Postulación obligan a las universidades privadas a involucrarse en la selección de magistrados y de Fiscal General del Ministerio Público (MP). Sin embargo, esta es la principal ventaja que Fredy Cabrera ha encontrado en la creación de la universidad. Cabrera fue candidato a la Presidencia en 2019 por el partido Todos y uno de los fundadores de la UDV. 

Es por esta razón, que para entender por qué Juan Carlos Rodil Quintana, exdecano de Derecho y actual vocal I del Consejo Directivo de la UDV, extendió certificados de acta de graduación inexistentes de doctorado y maestría a los magistrados del TSE, sin que estos hayan completado su programa académico, hay que regresar un año y medio. 

A enero de 2020, cuando Rodil Quintana fue uno de los cinco integrantes de la Comisión de Postulación para elegir a los cinco magistrados titulares y los cinco suplentes del Tribunal Supremo Electoral. El directivo de la UDV fue representante de  los decanos de Derecho de las universidades privadas en la postuladora. Con ese cargo, Rodil propuso al resto de comisionados que tomaran como válido y como prueba de sus títulos académicos los certificados de acta de graduación de los aspirantes. La propuesta fue aprobada por unanimidad. 

Según los hechos, Rodil Quintana firmó y después calificó certificados de actas de graduación que su universidad asegura que son inexistentes. 

Si un candidato a magistrado del TSE tenía maestrías y doctorados, su calificación aumentaba cinco puntos. Este puntaje fue clave, porque les servía a los comisionados para justificar sus decisiones. Siempre y cuando les convenía ser meticulosos, porque el candidato con mejor puntaje, pero con pocos vínculos políticos, fue excluido del listado final que la Comisión Postuladora envió al Congreso. 

Algunos observadores permanentes del proceso tienen que esforzarse para recordar detalles de esa elección, porque ocurrió antes de que Guatemala implementara medidas de mitigación por la pandemia del COVID-19. Fue antes que el año y el mundo se paralizaran. Dicen que fue un proceso muy rápido y con dominio fuerte de los dos integrantes de la Universidad de San Carlos (Usac) y el del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala. Porque estaban vinculados y esa unión les otorgaba mayoría en la votación. 

Juan Carlos Rodil Quintana no tenía una postura clara en esa alianza, sin embargo, se les sumó cuando votaron a favor de incluir en la lista finalista a Rojas Cetina y Cornejo Marroquín. 

El Vocal I de la UDV es hijo de uno de los principales operadores de justicia durante los primeros años de la década de los noventa. Su padre es el expresidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) Juan José Rodil Peralta (1992-1994). El ex-Decano de Derecho también tiene vínculos con políticos. En 2015, Juan Carlos Rodil Quintana fue candidato a diputado del partido Visión con Valores (Viva), por lo que apoyó la candidatura a la Presidencia de Zury Ríos Sosa.

Las posibles implicaciones penales 

El Rector y la Directora de Asuntos Jurídicos de la UDV no quieren hablar de delitos, a pesar de que los hechos no cuadran como errores. elPeriódico consultó a dos abogados para conocer qué delitos pudieron haber cometido los dos magistrados y el ex-Decano de Derecho. Pidieron no ser mencionados, porque consideran que la persecución política que sufren sus colegas en estos momentos los podría poner en una situación vulnerable. 

Según los abogados expertos en Derecho Penal, los implicados pudieron haber cometido falsedad material y falsificación de documentos privados. El primero contempla prisión de dos a seis años, el segundo entre dos o tres. Pero hay otro delito: perjurio. Los magistrados declararon bajo juramento en su formulario de solicitud de inscripción que todo lo presentado era verdadero. 

El abogado y catedrático Edgar Ortiz asegura que esta situación va más allá de lo penal. Es un caso que pone, aún más, bajo la lupa los dudosos procesos que se realizan en las Comisiones de Postulación, en donde en los últimos años ha surgido una obsesión por calificar más los títulos, que la idoneidad y ética de los postulantes. 

Para Ortiz, estos hechos cuestionan de una manera muy severa la ética de los magistrados y da el ejemplo que en otros países funcionarios públicos han renunciado a su cargo después que se les descubre una anomalía en sus títulos o procesos académicos. 

Ortiz agrega a su análisis un recuerdo. El catedrático hace la observación que, la Comisión de Postulación del TSE en la que participó Rodil Quintana, se caracterizó por ser muy meticulosa en evaluar candidatos, pero que aparentemente fue a conveniencia. “El sistema fue efectivo para descalificar participantes por tonterías, pero deficiente para revisar detalles como este, que sí son de fondo, muy serios y graves”. 

FUENTE: EL PERIÓDICO

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