LA NOTA CHAPINA

Expertos coinciden: la incursión del narcotráfico en Guatemala es causada por la ausencia del Estado

Por Jeanelly Vásquez 

Algunas comunidades se confrontaron abiertamente a las fuerzas de seguridad para evitar que llegaran a los lugares donde se cometen ilícitos. Foto: Ejército

En su presentación sobre los cambios en el comportamiento de la narcoactividad en Guatemala, el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) destacó que en el primer trimestre del 2021 se ha reducido la incautación de cocaína, no obstante, se reportaron más incidentes de confrontaciones entre comunidades con presencia del narcotráfico y las fuerzas de seguridad. Dos expertos en el tema explicaron el papel del Estado para evitar el tráfico de droga y cómo su ausencia influye en las comunidades.

El CIEN aclaró que no se conoce con exactitud cuánta droga es trasegada por Guatemala, sin embargo, las incautaciones de cocaína se triplicaron entre 2015 y 2019, pasando de 6,175 a 18,908 kilos interceptados por las fuerzas de seguridad, mientras que en 2020 hubo un detraimiento en las actividades ilícitas; la cifra de kilos de cocaína incautados en ese año bajó a 13,633 (28% menos respecto a 2019 y cifra similar a lo incautado en 2017).

Ronaldo Leiva, consultor del CIEN, explicó que los narcotraficantes han utilizado a personas en las comunidades para interrumpir las acciones de seguridad nacional. “La ausencia de instituciones del Estado permite que miembros del crimen organizado aprovechen la necesidad de los pobladores para coaccionarlos a cometer hechos ilícitos y entorpecer la labor de las autoridades”, declaró el consultor.


El CIEN acota que en los últimos años hubo personas de algunas comunidades que confrontaron abiertamente a las fuerzas de seguridad para evitar que llegaran a los lugares donde se cometen ilícitos. En el primer trimestre de 2021 se reportaron seis casos de esta índole, tres más que en el mismo periodo del 2020.

MENOCAL: HAY CUATRO RAZONES

Carlos Menocal, exministro de Gobernación, explicó que hay cuatro explicaciones principales por las que una comunidad puede acceder a colaborar con las estructuras criminales: provisión de servicios, convencimiento a través de líderes comunitarios, oportunidad de ingresos económicos y amenazas hacia los pobladores.

“En buena medida tiene que ver con pagos económicos; muchas veces los narcotraficantes negocian con las comunidades a cambio de prestación de servicios básicos. Esto responde en cierta medida a la ausencia del Estado con las comunidades que muchas veces son marginadas, entonces el paso más próximo que consiguen es el narcotráfico”, analizó.

El Ejercito de Guatemala ha luchado contra el narcotráfico. Foto: La Hora

La otra característica que identifica Menocal es el convencimiento directo. Él explica que en algunos casos los narcotraficantes tratan con líderes comunitarios para que a su vez estos convenzan a las comunidades de contribuir con la actividad criminal.

El tercer factor entre las razones del exministro es la carencia de trabajo e ingresos económicos. “Digamos que el narcotraficante paga Q300 al día a campesinos que les puedan abrir brechas hacia las fronteras. Estas brechas implican abrir rutas para el ingreso de aeronaves o para que pasen los vehículos de doble tracción. La ausencia de trabajo y la falta de oportunidades muchas veces orilla a las comunidades a tener esa relación”, agregó.

Por último, el factor más común en su opinión es la amenaza hacia los campesinos ya que son grupos de personas vulnerables y sin protección de las instituciones. “Las comunidades muy numerosas pueden ser, pero no están armadas; son campesinos pobres, ninguno tiene un AK-47 o armas, entonces viven bajo amenazas en la mayoría de los casos”, subrayó.


ASTURIAS: GUATEMALA, UN PUENTE PARA EL NARCOTRÁFICO

Sandino Asturias, analista de temas de seguridad y justicia, planteó que para entender por qué las comunidades son influenciadas por el narcotráfico hay que comprender cómo esta actividad fue introducida en Guatemala. Él explica que el país funciona como un paso entre los productores y consumidores de droga en el sur y norte de América.

“Guatemala está en medio de esa ruta de los mayores productores de droga (Colombia) y los mayores consumidores (EE. UU.), entonces nos toca ser parte de un corredor, parte de una estructura, que definitivamente corrompe instituciones y sociedades. Nosotros somos el trampolín y de alguna manera somos también los que estamos siendo afectados por la presencia de estructuras de narcotráfico que operan para llevar las drogas desde Colombia hasta EE. UU.”, expuso Asturias.

Para el analista, el narcotráfico además de constituir violencia y corrupción es un tema de mercado, por lo cual razona que “mientras en Estados Unidos haya gran consumo, siempre habrá quien lleve esa droga”. “Aquí -Guatemala- operan carteles mexicanos que vienen a traer la droga, operan carteles de Colombia que vienen a dejar la droga y esto hace que Guatemala sea un centro de tránsito y distribución”, señaló.

Guatemala se ha visto afectada  por la presencia de estructuras de narcotráfico. Foto: La Hora

INCURSIÓN DEL NARCOTRÁFICO EN COLABORACIÓN CON EL ESTADO

Asturias refiere que la introducción de esta actividad en Guatemala tiene un contexto y una razón: la ausencia del Estado en muchas comunidades. “El narcotráfico ha ido variando la manera de transportar esta droga. Al principio pagaba a dueños de fincas por dejar transitar la droga, dejar que las avionetas vinieran y solo dejaran pasar estas avionetas en territorio guatemalteco; después ha ido creciendo el número de aeronaves, el tamaño de las aeronaves y esto ha hecho que los carteles utilicen otros mecanismos donde manejan mucha más cantidad de droga que pasa por el territorio nacional”, resumió.

En países como Colombia, que Asturias identifica como los mayores productores de cocaína del mundo, los grupos traficantes han llenado de corrupción a las fuerzas de seguridad, los partidos, paramilitares y muchos personajes vinculados a la política, lo cual implica que estos procesos ilícitos se han desarrollado en complicidad con las autoridades. Guatemala no es una excepción a estas dinámicas.

“Muchas veces no es cierto que sea la misma comunidad la que evitó llegara un avión -de las fuerzas de seguridad-, sino que hay complicidad de las autoridades para proteger los cargamentos. Entonces no le podemos pedir a la población o a las comunidades que sean los defensores de la legalidad y la seguridad cuando las propias autoridades son parte de estas estructuras criminales”, argumentó.


FUENTE DESTACA COLUSIÓN DEL ESTADO

Otra fuente conocedora del tema y de la situación en Guatemala, pero que por seguridad prefirió no identificarse, secundó lo expuesto por Asturias refiriendo que la baja en el decomiso es siempre la muestra de un Estado que eventualmente se colude con el narcotráfico y pierde el sentido de la obligación.

“La operacionalización antinarcótica termina siendo simbólica. Pero cuando se quiere explicar la situación políticamente es más fácil culpar los comunitarios cómo la obstrucción a un trabajo efectivo del Estado”, señaló.


Ante el abandono de política pública, colaborar con el narcotráfico permite un derrame de recursos, por lo tanto, no es de sorprender dicha actitud. “Los marcos comunitarios siempre sirven como contexto de blindaje para el narcotráfico y esos acuerdos colaborativos toman lugar precisamente a espaldas del Estado”.

Según su análisis, algunas operaciones del Estado aparentemente efectivas en la lucha contra el trasiego de drogas corresponde más a narcotraficantes de bajo rango, no a las verdaderas estructuras influyentes. “Según mi análisis y la evidencia, los arrestos y las extradiciones responden más a operadores de grupos de narcotraficantes que no son el grupo dominante en este momento. Quizá lo mismo suceda con los decomisos”, subrayó.

FUENTE: LA HORA

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