LA NOTA CHAPINA

La bandera que se quedó

 

Por: Hugo Guerra/elPeriódico 

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A las 8:45 horas, don Manuel Méndez, de 65 años, llega todos los días a pararse a las cercanías de un centro comercial ubicado en el kilómetro 15.8 de la ruta que conduce al municipio de Villa Canales.

Sobre dos pedazos de ripio coloca una bolsa de costal de donde saca una bandera blanca y empieza a agitarla esperando que algún automovilista se detenga para darle alguna ayuda económica o víveres.

Pero el tiempo pasa y don Manuel parece invisible, nadie voltea hacia él.

Don Manuel cuenta que su esposa falleció hace 10 años. Él vive con sus dos hijas y  tres nietas en una vivienda de lámina ubicada en la aldea Chichimecas de Villa Canales. 

Don Manueal ha trabajado como ayudante de albañil, pero por la edad ya no le dan trabajo. 

Ahora, camina una hora todos los días desde su casa hacia el lugar donde se para a pedir ayuda. Luego, se toma el mismo tiempo para retornar. 

En los últimos días el sol es cada vez más intenso y el calor es sofocante, sin embargo, don Manuel se queda parado agitando su bandera para ver si alguien le ayuda. 

Él dice que hay días en que recibe frijol, azúcar o aceite pero hay otros que casi nada. 

Ya son las 11:45 horas y la lluvia se hace presente durante tres horas. Solo dos personas se detuvieron a darle unas monedas. Juntó Q3. 

De su bolsa de costal saca una arrugada capa impermeable, se la coloca encima y empieza a caminar.  A veces se refugia en los comercios cercanos, de donde lo expulsan en algunas ocasiones. 

“Espero que a una de mis hijas le haya salido algún lavado o planchado de ropa”, menciona don Manuel antes de regresar a su casa.

FUENTE: EL PERIÓDICO

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