LA NOTA CHAPINA

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Durante casi cuatro a帽os, el vicepresidente se mordi贸 la lengua frente a los impulsos de su jefe, algo que los cr铆ticos dicen que permiti贸 lo peor del presidente. As铆 fue la semana en que resisti贸 a los insultos y presiones de Trump.

El vicepresidente Mike Pence en una sesi贸n conjunta del Congreso convocada para confirmar el recuento del Colegio Electoral el mi茅rcoles 6 de enero.
El vicepresidente Mike Pence en una sesi贸n conjunta del Congreso convocada para confirmar el recuento del Colegio Electoral el mi茅rcoles 6 de enero.Credit…Erin Schaff/The New York Times

Por聽Peter Baker,聽Maggie Haberman聽y聽Annie Karni

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馃厽ara el聽vicepresidente Mike Pence, el momento de la verdad hab铆a llegado. Luego de tres a帽os y once meses de navegar las traicioneras aguas del ego del聽presidente Trump, despu茅s de tantos momentos de morderse la lengua y tragarse el orgullo en los que recurri贸 al silencio estrat茅gico o a la adulaci贸n ampulosa para caerle bien a su jefe, otra vez el presidente lo maldec铆a.

Trump estaba furioso de que Pence se rehusara a intentar anular la elecci贸n. En una serie de reuniones, el presidente lo hab铆a presionado sin cesar y alternaba entre la lisonja y la intimidaci贸n. Al final, justo antes de que Pence se marchara rumbo al Capitolio para supervisar el conteo de los votos electorales el mi茅rcoles pasado, Trump llam贸 a la residencia del vicepresidente para intentar presionarlo una 煤ltima vez.

鈥淧uedes pasar a la historia como un patriota鈥, le dijo Trump, seg煤n dos personas que estaban al tanto de la conversaci贸n, 鈥渙 puedes pasar a la historia como un cobarde鈥.

El choque entre los dos funcionarios electos de mayor rango en Estados Unidos se desarroll贸 dram谩ticamente cuando el presidente excori贸 p煤blicamente al vicepresidente en un mitin incendiario y envi贸 a sus agitados seguidores al Capitolio, cuyo edificio invadieron, algunos coreando: 鈥淐uelguen a Mike Pence鈥.

Luego de que lo evacuaron al s贸tano, Pence se agazap贸 ah铆 durante horas mientras Trump tuiteaba un ataque en su contra en lugar de llamarlo para consultar si estaba seguro.

Fue la ruptura extraordinaria de una alianza que ya hab铆a sobrevivido demasiados desaf铆os.

El lugarteniente leal que casi nunca hab铆a estado en desacuerdo con el presidente, que hab铆a pulido cada una de las posibles fracturas al final lleg贸 a un momento de decisi贸n que no pod铆a evitar. Iba a defender la elecci贸n a pesar del presidente y a pesar de la turba. Y pagar铆a el precio ante la base pol铆tica que alguna vez hab铆a esperado aprovechar en su propia carrera hacia la Casa Blanca.

鈥淧ence enfrentaba una decisi贸n entre su deber constitucional y su futuro pol铆tico e hizo lo correcto鈥, dijo John Yoo, un experto jur铆dico al que recurri贸 la oficina de Pence. 鈥淐reo que era el hombre del momento en muchos sentidos, tanto para los dem贸cratas como para los republicanos. Cumpli贸 su deber a pesar de que debe de haber sabido, al hacerlo, que eso probablemente implicaba que jam谩s ser铆a presidente鈥.

Jeff Flake, exsenador por Arizona, uno de los cr铆ticos republicanos m谩s francos de Trump y viejo amigo de Pence que se distanci贸 de 茅l por el presidente, dijo que le tranquiliz贸 ver que el vicepresidente al fin hab铆a adoptado una postura.

鈥淗ubo muchos momentos en los que dese茅 que se hubiera separado, hablado, pero me alegra que lo haya hecho cuando lo hizo鈥, dijo Flake, 鈥淒esear铆a que lo hubiera hecho antes pero sin duda estoy agradecido de que lo hiciera ahora. Sab铆a que lo har铆a鈥.

No todo el mundo fue tan ben茅volo con Pence y le criticaron al decir que seguir la Constituci贸n no era precisamente algo por lo que hubiera que idolatrarlo y observaron que su deferencia hacia el presidente durante casi cuatro a帽os fue lo que en primer lugar le permiti贸 a Trump llevar a cabo su ataque a la democracia.

鈥淢e alegra que no haya transgredido la ley pero es dif铆cil decir que alguien es valiente por no ayudar a derrocar nuestro sistema de gobierno democr谩tico鈥, dijo el representante Tom Malinowski, dem贸crata por Nueva Jersey. 鈥淭iene que entender que el hombre para el que ha estado trabajando y a quien ha defendido con lealtad es casi por completo el responsable de crear un movimiento en este pa铆s que busca colgar a Mike Pence鈥.

El distanciamiento entre Trump y Pence ha dominado sus 煤ltimos d铆as en el cargo, entre otras cosas porque el vicepresidente cuenta con el poder bajo la Vig茅sima Quinta Enmienda para destituir al presidente de su cargo con el apoyo del gabinete. La C谩mara de Representantes vot贸 el martes exigiendo que Pence tome esa medida o, de lo contrario, acusar铆a a Trump.

El martes por la noche, Pence envi贸 una carta a la congresista Nancy Pelosi en la que se rehusaba a tomar dicha medida. Pero Trump ya estaba tan ansioso al respecto que luego de cinco d铆as de tratar con frialdad al vicepresidente, al fin lo invit贸 al Despacho Oval la noche del lunes para intentar enmendar la relaci贸n. La descripci贸n oficial de la conversaci贸n, de una hora, es que fue 鈥渂uena鈥; la descripci贸n no oficial es que 鈥渘o fue sustancial鈥 y result贸 鈥渇orzada鈥.

Este enfrentamiento es la tercera vez en 20 a帽os que un presidente saliente y un vicepresidente tuvieron conflicto en sus 煤ltimos d铆as en el cargo. Luego de que el vicepresidente Al Gore perdi贸 su campa帽a presidencial en 2000 tuvo una amarga pelea con el presidente Bill Clinton en el Despacho Oval sobre qui茅n ten铆a la culpa. Ocho a帽os m谩s tarde, a d铆as de dejar su mandato, el vicepresidente Dick Cheney reprendi贸 al presidente George W. Bush por rehusarse a indultar a I. Lewis Libby Jr., el exjefe de personal del presidente, por perjurio en un caso de filtraci贸n de la CIA.

Trump asumi贸 el cargo sin una comprensi贸n real del modo en que sus predecesores hab铆an manejado las relaciones con sus compa帽eros de f贸rmula. En los primeros d铆as, cuando qued贸 claro que no habr铆a un organigrama o un proceso formal de toma de decisiones, Pence se convirti贸 en una presencia regular en el Despacho Oval, simplemente aparec铆a sin agenda y a menudo entraba a participar en alguna discusi贸n para la que no hab铆a recibido material informativo.

Cada ma帽ana llegaba al Ala Oeste, se informaba sobre la hora en que el presidente iba a bajar de la residencia y sencillamente se instalaba en el Despacho Oval gran parte del d铆a. Casi nunca se le invitaba formalmente a nada y su nombre rara vez aparec铆a en los registros oficiales de las reuniones. Sin embargo, casi siempre andaba por ah铆.

Calmado e imperturbable, Pence se convirti贸 en el confidente de los secretarios del gabinete y otros funcionarios que tem铆an la ira de Trump y daba consejos sobre el mejor modo de tocar temas inc贸modos con el presidente sin provocarlo.

No enojar a Trump era 鈥渦no de sus objetivos clave鈥, observ贸 David J. Shulkin, exsecretario de Asuntos de Veteranos. 鈥淚ntentaba con mucho empe帽o andar por una l铆nea muy dif铆cil鈥. Pero eso implicaba que a menudo las opiniones de Pence no eran claras.

鈥溌縇as pol铆ticas y declaraciones emitidas eran aquellas con las que 茅l estaba completamente de acuerdo?鈥, pregunt贸 Shulkin. 鈥溌縊 se trataba de su estrategia, mejor estar en la sala, mejor ser una parte confiable para ayudar a moderar algunas de esas estrategias y el modo de lograrlo es no estar en desacuerdo en p煤blico? Creo que era de verdad dif铆cil saber exactamente cu谩l era su posici贸n鈥.

Pence al final descubri贸 que la lealtad a Trump solo importa hasta que ya no importa. La tensi贸n entre ambos hab铆a aumentado en los 煤ltimos meses y el presidente se quejaba en privado de Pence. Los aliados del vicepresidente creen que a Trump lo provoc贸 en parte Mark Meadows, el jefe de personal de la Casa Blanca, quien le dijo que los colaboradores de Pence estaban filtrando informaci贸n a la prensa. Eso ayud贸 a crear una atm贸sfera t贸xica entre ambos incluso antes del d铆a de la elecci贸n.

Cuando los esfuerzos de Trump para anular los resultados de la elecci贸n fueron rechazados en cada ocasi贸n por jueces y funcionarios estatales, a Trump se le dijo, incorrectamente, que el vicepresidente podr铆a poner fin a la confirmaci贸n final de la elecci贸n del presidente electo, Joseph R. Biden.

El abogado de Pence, Greg Jacob, investig贸 el asunto y concluy贸 que el presidente no ten铆a tal autoridad. A instancias de Rudolph W. Giuliani y Jenna Ellis, dos de sus abogados, Trump insisti贸.

La oficina de Pence solicit贸 m谩s opiniones a constitucionalistas, entre ellos Yoo, un conservador destacado en la Universidad de California campus Berkeley que trabaj贸 para el gobierno de Bush.

La semana pasada, en el Despacho Oval, un d铆a antes del conteo, Trump presion贸 a Pence en una serie de encuentros que sostuvieron, entre ellos una reuni贸n que dur贸 alrededor de una hora. John Eastman, un constitucionalista conservador de la Universidad Chapman, se encontraba presente y argument贸 a Pence que s铆 dispon铆a de tal facultad.

A la ma帽ana siguiente, horas antes de la votaci贸n, Richard Cullen, el abogado personal de Pence, llam贸 a J. Michael Luttig, un exjuez de la corte de apelaciones venerado por los conservadores, y para quien Eastman trabaj贸 como secretario. Luttig acept贸 escribir r谩pidamente su opini贸n de que el vicepresidente no ten铆a poder para cambiar el resultado y luego la public贸 en Twitter.

Minutos despu茅s, el personal de Pence incorpor贸 el razonamiento de Luttig cit谩ndolo por nombre, en una carta que daba a conocer que el vicepresidente hab铆a decidido no intentar bloquear a los electores del Colegio Electoral. Cuando se le contact贸 el martes, Luttig dijo que haber ayudado a proteger la Constituci贸n hab铆a sido 鈥渆l mayor privilegio de mi vida鈥.

Luego de la iracunda llamada en la que maldijo a Pence, Trump azuz贸 a sus seguidores en el mitin en contra de su propio vicepresidente. Aludiendo a los llamados 鈥渞epublicanos solo de nombre鈥, (RINOs, por su sigla en ingl茅s), dijo: 鈥淓spero que no escuche a los RINOs y a la gente est煤pida a la que escucha鈥.

鈥淟e tendi贸 una trampa a Mike Pence ese d铆a al ponerle esa carga鈥, dijo Ryan Streeter, quien fue consejero de Pence cuando el vicepresidente era gobernador de Indiana. 鈥淓s bastante inaudito en la pol铆tica estadounidense. Que un presidente traicione as铆 a su propio vicepresidente y aliente a sus seguidores a atacarlo es algo inconcebible para m铆鈥.

Para entonces, Pence ya estaba en su caravana rumbo al Capitolio.聽Cuando la turba irrumpi贸 en el edificio, agentes del Servicio Secreto lo evacuaron a 茅l, su esposa y sus hijos, primero a su oficina en otro piso y m谩s tarde al s贸tano. Sus agentes le pidieron que abandonara el edificio pero 茅l se rehus贸. Desde ah铆 llam贸 a l铆deres legislativos, al secretario de Defensa y al presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor, pero no al presidente.

THE NEW YORK TIMES

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