LA NOTA ECONÓMICA

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🅔n el primer año de la gestión del presidente Alejandro Giammattei se aumentó la tasa de endeudamiento público como resultado de los efectos de la pandemia, medida que también fue parte del rechazo durante las jornadas de protesta en noviembre al presupuesto para 2021.

En 2020 la deuda pública se incrementó para hacer frente los efectos del coronavirus con la implementación de programas económicos y sociales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca) En 2020 la deuda pública se incrementó para hacer frente los efectos del coronavirus con la implementación de programas económicos y sociales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

La administración de Gobierno tendrá un lastre para enfrentar los próximos tres años, ya que según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), la estabilidad financiera en los países podría retornar hasta 2023 o 2024.

En la historia económica reciente del país, no se había incrementado en dicha proporción la contratación de nueva deuda pública, lo que rompió con años de manejo razonable de las finanzas públicas y control del déficit fiscal. Tampoco se había registrado que se archivara un presupuesto ya aprobado para el siguiente año.

Las autoridades del Ministerio de Finanzas han justificado que Guatemala era uno de los países de la región con márgenes que permitían hacer este tipo de sacrificios mientras se vuelve a la normalidad.

Giammattei cerró el 2020 con un congelamiento del salario mínimo para los trabajadores, y un ajuste a la reducción del costo de la Canasta Básica de Alimentos, en un cambio repentino de la metodología de cálculo.

Planes obstaculizados

En su discurso de toma de posesión en el Teatro Nacional hace un año, Giammattei prometió el respeto de la estabilidad macroeconómica como uno de sus pilares de trabajo, y como instrumento para generar confianza a los inversionistas.

El gobernante no contaba que semanas después tendría que requerir al Congreso la aprobación de un paquete económico para enfrentar la pandemia que se tradujo en el aumento del saldo de la deuda.

Al igual que otros países golpeados por la emergencia sanitaria, Guatemala tuvo que recurrir a medidas de política fiscal y monetaria -deuda- como estrategia de respuesta.

Un análisis del Banco Mundial (BM) de diciembre último da cuenta de que, en promedio, los países de América Latina incrementaron sus tasas de endeudamiento público del 10% durante el 2020.

Los disparadores

Giammattei recibió la presidencia en enero del 2020 con un saldo de deuda pública -que agrupa la interna y externa- por Q157 mil 325 millones, según el reporte de Operaciones de Crédito Público del Minfin. El dato actualizado al 31 de octubre último señala que el saldo asciende a Q189 mil 631 millones.

Eso quiere decir que, en 10 meses, hubo un aumento de Q32 mil 305 millones. El aumento de la deuda se explica por los efectos causados por la pandemia.

Como referencia, la deuda per cápita a octubre es de Q11 mil 220 (lo que debe cada ciudadano al nacer).

El reporte de Crédito Público detalla que, en diez años, el ritmo de crecimiento anual promedio del saldo de la deuda era de 10%, pero en 2020 se sitúo en 20.53%.

La curva del déficit

De manera preliminar el déficit fiscal —gastos programados que superan los ingresos— alcanzaría 5.1%, siendo uno de los más altos en los últimos años.

Eso quiere decir que el Gobierno tuvo que recurrir a la contratación de más deuda pública para poder financiar el plan de gasto ante una menor recaudación tributaria.

El funcionario detalló que la carga tributaria estaría cerrando en 9.9%, con una recaudación de Q59 mil 340.9 millones, y no se alcanzó la meta de los Q64 mil 027.7 millones.

En 2020, la ejecución del gasto alcanzó 89.7%, por un monto de Q96 mil 615.6 millones de un presupuesto de Q107 mil 760 millones.

En el primer año no se ejecutaron Q11 mil 145 millones, dinero que no se contó en la caja fiscal por la caída de los ingresos tributarios, y se dejó de prestar bienes y servicios a la población.

Zona de riesgo

Paul Boteo, director ejecutivo de la Fundación Liberta y Desarrollo, dijo que hubo un año de aprendizaje como cualquier año de Gobierno, con problemas de ejecución, y, por supuesto, un primer período muy complejo con respecto a otras administraciones por la pandemia y la necesidad de replantear el presupuesto.

El analista explicó que, si bien se logró actuar con una agilidad en los programas de estímulo económico y social y enfrentar la pandemia, se falló en la ejecución.

“Lamentablemente, hay una percepción de ejecución lenta, de que no se llegó con la rapidez necesaria a las personas. La filtración del audio del ministro de Finanzas, diciendo que se tenía que ejecutar no importando los criterios de transparencia, fue un duro golpe a la credibilidad en el manejo de las finanzas públicas”, aseveró.

Sobre el planteamiento del déficit fiscal, Boteo afirmó que, comparado con otros países, es relativamente bajo, pero para los estándares de Guatemala, sobre todo en la relación saldo de deuda/ingresos fiscales, se pone en un punto crítico, ya que se superó el 300% y el límite máximo es 240%. Esa variable tiene como objetivo medir la capacidad de pago del país.

“Es un punto muy crítico que se tiene que solventar en la readecuación presupuestaria que se planteará este año, y el déficit no tiene que ser tan alto para 2021 porque se superó ese punto crítico”, enfatizó Boteo.

Recordó que la relación deuda/PIB se está en 32%, y no se llega al 40% pero que se refiere a la capacidad de pago de la deuda pública.

Señaló que se planteó una agilidad en el presupuesto, pero en la ejecución fue el meollo del asunto, en la cual hubo una percepción de fracaso en agilidad y transparencia.

Finanzas: “La gestión fue buena”

Álvaro Gonzalez Ricci, ministro de Finanzas, consideró que ha sido un ejercicio fiscal difícil, pero a la vez un buen año, ya que se logró afrontar el covid-19 y las tormentas tropicales que dejaron mucha destrucción, y dañaron las clases más vulnerables.

Reconoció que, con ello, se logró una ejecución de gasto del 90% que no se observa en un primer año de Gobierno, y lo que no se gastó fueron fuentes no ejecutables, así como la falta de recaudación de Q4 mil millones.

“La gestión fue buena, se afrontó la pandemia y las catástrofes de Eta e Iota y se cerró muy bien el último cuatrimestre en recaudación que de Q57 mil millones, proyectada cerramos arriba de Q60 mil millones”, puntualizó.

“En resumen, consideramos que fue un buen año, pero estamos conscientes de que debemos mejorar en comunicación, en la transparencia y calidad del gasto, tenemos que comunicarlo para que la percepción que se tiene del Gobierno mejore” añadió.

Para 2021 explicó que aún se está en preparación el pliego de modificaciones al presupuesto.

PRENSA LIBRE

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