LA NOTA DE MUNDO

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Mรฉxico contabiliza mรกs de 91 mil vรญctimas a causa del COVID-19, de los cuรกles mรกs de 1 mil 500 eran mรฉdicos.

๐Ÿ…”l esqueleto diminuto con cubrebocas y gorro azul tiene la mano sobre un paciente en una camilla. Al lado hay una calavera de azรบcar casi tan grande como el โ€˜muertito mรฉdicoโ€™ y detrรกs, la foto del homenajeado: un hombre de 64 aรฑos, con lentes y pelo blanco que sonrรญe a la cรกmara. Debajo, un rรณtulo con su nombre: doctor Josรฉ Luis Linares.

Linares es uno de los mรกs de 1 mil 700 profesionales de la salud muertos por COVID-19 en Mรฉxico y que fueron homenajeados por el gobierno, que decretรณ tres dรญas de luto nacional que concluyen el lunes, Dรญa de Muertos.

Puede que su deceso estรฉ incluido en ese registro pero no le correspondiรณ la indemnizaciรณn que el gobierno concede a los profesionales de la salud que mueren por el coronavirus mientras se esfuerzan por salvar la vida a otros. Este apoyo es solo para quienes laboran en los centros COVID, dice la viuda Marรญa del Rosario Martรญnez, tambiรฉn mรฉdica.

Linares atendรญa pacientes de forma privada en un barrio marginal del sur de Ciudad de Mรฉxico a 30 pesos la consulta (dรณlar y medio) que, a veces, ni cobraba, seรฑala Martรญnez. A la doctora no le cabe duda que su esposo se contagiรณ en ese consultorio donde recibรญa a gente de muy bajos recursos que no se cuidaba.

El doctor tenรญa sus pulmones daรฑados porque en la epidemia de 2009 se infectรณ de Gripe A. Martรญnez asegura, empero, que โ€œno fue por descuidoโ€.

โ€œYo le decรญa, โ€˜Luis ya no vayas a trabajarโ€™ pero me decรญa, โ€™entonces, ยฟquiรฉn va a ver a esa pobre gente?, recuerda.

Las autoridades pidieron a los mรฉdicos en situaciรณn de riesgo quedarse en casa, pero Linares se resistรญa.

โ€œSiempre fue igual ayudar, ayudar, ayudarโ€, seรฑala Martรญnez frente a su tradicional altar del Dรญa de Muertos que este aรฑo, ademรกs de flores, comidas y papel picado, tenรญa numerosos โ€˜muertitosโ€™ pasando consulta, operando o poniendo inyecciones.

Otras muchas ofrendas recordaban este aรฑo a profesionales de la salud fallecidos. En Iztapalapa, el barrio capitalino mรกs afectados por el coronavirus, Kenia Navidad, pediatra de 33 aรฑos, admiraba junto a sus dos gatos el primer altar que hacรญa en su vida y que nunca pensรณ que estarรญa dedicado a su esposo, Daniel Silva, de la misma edad y profesiรณn.

Y Karen Valencia hacรญa lo mismo para honrar a su padre, Josรฉ Valencia, enfermero de uno de los hospitales mรกs grandes de la capital. Con mรกs de 20 aรฑos de servicio, Valencia fue uno de los primeros en fallecer, en abril. Para septiembre, Amnistรญa Internacional decรญa que Mรฉxico era la naciรณn con mรกs profesionales de la salud muertos, por delante de Estados Unidos o Brasil.

La doctora Martรญnez,, que tambiรฉn se contagio de COVID-19, levantรณ el altar en la sala contigua a la habitaciรณn del departamento donde el matrimonio pasaba consulta a cualquier hora del dรญa aunque Linares complementaba los ingresos con el otro trabajo. Ahora, aunque recuperada, Martรญnez solo atiende a enfermos de forma virtual.

Al trabajar en lo privado, eran los laboratorios los que les proporcionaban equipo, medicinas y formaciรณn y ambos habรญan extremado las precauciones a partir de mayo, cuando vieron que las infecciones se multiplicaban.

Linares muriรณ el 25 de mayo hospitalizado y ya diagnosticado con COVID-19, uno de los momentos pico de la epidemia en Ciudad de Mรฉxico. La vรญspera, Martรญnez comenzรณ con los sรญntomas. Al saber de la muerte de su esposo ella se desplomรณ y al recobrar el conocimiento y ver que su รบnico hijo y su hermana la abrazan solo alcanzรณ a gritarles โ€œno me toquen, no me toquenโ€.

Estaba en el momento รกlgido de contagio.

Seis dรญas despuรฉs, esta mujer de 59 aรฑos creyรณ morir peregrinando de un hospital a otro hasta que consiguiรณ un lugar que no estuviera saturado. โ€œMe fui deteriorando muy rรกpido (โ€ฆ) tenรญa sangradosโ€.

Cinco meses despuรฉs se siente recuperada y en paz aunque no le llegara el apoyo oficial y todavรญa no se haya acostumbrado a la ausencia de Linares, el hombre con el que compartiรณ 36 aรฑos de matrimonio y al que conociรณ de niรฑa cuando vendรญa chicles en la puerta de un cine para contribuir al ingreso de una familia de nueve hijos que vivรญa en una casa de techo de lรกmina y suelo de tierra.

Linares la alentรณ a estudiar medicina y pedรญa libros a su padre para dรกrselos a ella. Parte de sus cenizas estรกn en una comunidad de Tlaxcala, un pequeรฑo estado junto a la capital, donde Martรญnez hizo su servicio social como doctora y que el matrimonio frecuentaba siempre que podรญa.

โ€œSiento extraรฑoโ€, reconoce casi entre lรกgrimas. โ€œPero me debo a los pacientes y ellos me van a ayudar a salir adelanteโ€.

El รบnico cambio que prevรฉ es poner un horario al consultorio para trabajar menos horas.

โ€œTengo miedo porque no se sabe con cuรกnta inmunidad vas a quedar, cuรกnto tiempo funcioneโ€, explica. โ€œLa enfermedad es muy dura, muy cruel (โ€ฆ) en todas partes del mundo vamos a tener una historia muy triste que contarโ€.

Mรฉxico tiene ya mรกs de 924.000 contagiados confirmados y 91.700 fallecidos, aunque las autoridades dijeron que las muertes atribuibles al coronavirus se acercan a las 140.000, segรบn un estudio de exceso de mortalidad durante la pandemia dado a conocer este mes.

โ€œNo somos la excepciรณnโ€, sentencia Martรญnez. โ€œEs un virus que llegรณ, que quizรกs llegรณ para quedarse y ha hecho muchos destrozos en varias familiasโ€.

Con informaciรณn AP Noticias

TN 23

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