LA NOTA DE MUNDO

Alberto de Mónaco se baja el sueldo, Sofía de Suecia trabaja en un hospital… El ejemplo que no siguen otras casas reales


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Alberto de Mónaco y Sofía de Suecia. GTRES

 

Hemos visto cómo la realeza mundial se prodiga en gestos solidarios ante la peor pandemia que nos golpea en el último siglo. Y todos los monarcas se han apuntado al teletrabajo en sus palacios para seguir ejerciendo sus responsabilidades en tiempos de confinamiento. Pero, además, algunos miembros de la realeza están dando ejemplo al dedicar su tiempo y su dinero a la lucha contra la epidemia, más allá de las acciones simbólicas de buena voluntad.

Así, el primer jefe de Estado en Europa que ha decidido apretarse el cinturón ante la que está cayendo es Alberto de Mónaco. El príncipe soberano de la pequeña nación mediterránea ha anunciado un recorte del 40% en el presupuesto de la Casa Principesca para este 2020. La dotación pasará de los 13,2 millones de euros que recibió de las arcas públicas en 2019 a ocho en el presente ejercicio. Es una reducción más que considerable. Porque, como ocurre con las cuentas de cualquier jefatura de Estado, el grueso del dinero se destina al personal que trabaja para la institución -casi siempre se trata de funcionarios públicos- y a gastos corrientes imposibles de sortear, incluidos los de mantenimiento. Pero sí se pueden recortar gastos en otras partidas. Para empezar, en la asignación que reciben los propios miembros de la familia real. Y, para seguir, en gastos destinados a protocolo o viajes, que evidentemente no se van a realizar a lo largo de este año.

El gesto del príncipe Alberto ha sido muy bien valorado en Mónaco, país donde residen menos de 40.000 ciudadanos y que cuenta con el mayor número de millonarios por metro cuadrado de todo el planeta. Aun así, la pandemia va a golpear de forma muy dura a la economía de la ciudad-Estado porque buena parte de sus ingresos proviene del turismo. Mónaco recibe cada año a más de cuatro millones de visitantes, muchos de ellos pasajeros de los grandes cruceros que realizan sus rutas turísticas en el Mediterráneo. El reino de los Grimaldi también acoge a cientos de miles de personas en el denominado turismo de congresos en el que se ha especializado con gran éxito. Así las cosas, las autoridades monegascas ya barajan un déficit previsto de casi 500 millones de euros para el año fiscal 2020, una previsión que incluso suena demasiado optimista.

En Mónaco, hasta la fecha sólo se han registrado 94 casos de personas contagiadas por coronavirus. Uno de ellos fue el propio príncipe Alberto, quien felizmente se recuperó tras dos semanas de confinamiento en palacio, muy alejado de su mujer Charlene y de sus dos hijos, quienes permanecen desde principios de marzo en la fabulosa propiedad familiar de Roc Agel que tanto le gustaba a la inolvidable Grace Kelly.

El bolsillo se lo ha rascado también otro importante miembro del Götha, Hugh Grosvenor, séptimo duque de Westminster, y muy bien relacionado con la familia real británica; sin ir más lejos, es uno de los padrinos del príncipe Jorge, primogénito de Guillermo y Catalina, llamado en un futuro aún lejano a convertirse en rey de los británicos. El duque, una de las mayores fortunas del Reino Unido -a sus 30 años su fortuna está estimada en más de 19.000 millones de euros, con propiedades en todo el continente, incluida España-, acaba de donar 25 millones de libras para la lucha contra el Covid-19. Una cantidad que se suma a otros cinco millones que ya había entregado en marzo para el desbordado sistema sanitario público inglés, que a duras penas consigue estos días atender a tantos ciudadanos afectados por la pandemia, en medio de un duro recrudecimiento de las críticas al primer ministro, Boris Johnson, por su errática gestión. Él mismo ha sido uno de los británicos infectados por coronavirus.

Sofía de Suecia

No todos los royals están rompiendo la hucha. Pero muchos sí están dedicando su tiempo a combatir como pueden la pandemia. Ejemplar ha sido la decisión de la princesa Sofía de Suecia, quien se ha alistado como voluntaria para ejercer labores básicas de ayuda como asistente de enfermería en un hospital de Estocolmo. Y eso que el país escandinavo sigue siendo una especie de oasis europeo ante esta pandemia. Las autoridades han mantenido abiertas sus escuelas, gimnasios, cafeterías, bares y restaurantes, entre otros locales, y se han limitado a pedir a los ciudadanos que actúen con responsabilidad y sigan las pautas de distanciamiento social reclamadas por la OMS.

Sofía de Suecia, duquesa de Värmland, entró a formar parte de la dinastía de los Bernadotte en 2015 al casarse con el príncipe Carlos Felipe de Suecia, único hijo varón de los reyes Carlos Gustavo y Silvia. La princesa no ha dudado en cambiar las tiaras y las bandas de honor por la bata hospitalaria, decisión muy aplaudida por su pueblo. El mes pasado realizó un curso intensivo de capacitación básica de enfermería. Y entre sus tareas se encuentran la asistencia a familiares de pacientes, la limpieza y desinfección de material sanitario o la realización de turnos en cocina sin que se le caigan los anillos. Palacio dejó claro que Sofía no ejerce como una enfermera profesional, para lo que no tiene cualificación. Lo suyo tiene más que ver con la necesidad de dedicar su tiempo y su esfuerzo a una lucha que hoy nos mantiene ocupados y preocupados a los ciudadanos de todo el globo.

Tiempo es lo que también dedican los cuatro hijos de los reyes de los belgas. Los príncipes Isabel -heredera del trono-, Gabriel, Manuel y Leonor se han alistado como voluntarios en una red que presta atención sobre todo a personas mayores que viven confinadas en soledad a través de llamadas de teléfono.

Por último, en Rumanía, la custodia de la Corona, Su Majestad la princesa Margarita, fue una de las primeras royals que se puso a disposición de las autoridades políticas para ayudar en la lucha contra la pandemia. Así, el pasado marzo, la jefa de la familia real puso a disposición del Comité Nacional de Situaciones Especiales de Emergencia hasta 53 espacios de alojamiento individuales dentro del Dominio Real de Sinaia para ciudadanos que tuvieran que ser puestos en cuarentena. Cabe recordar que el Dominio Real de Sinaia -que le fue devuelto por el Estado rumano en 2008 a la familia real- incluye el magnífico Castillo de Peles, el Castillo de Pelisor y el Castillo de Foisor, además de hectáreas de bellísimos jardínes y bosques, y es uno de los bienes de interés público que más visitantes y turistas recibe cada año de todo el país.

No nos extrañaría que estas iniciativas animen a otros miembros de las familias reales a seguir pronto su ejemplo.

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