LA NOTA CHAPINA

Cosas “veredes” Sancho amigo


CHAP

Llegó a la Florida cuando el funesto cleptodictador Fidel Castro quiso dañar a Estados Unidos, enviando lo que consideraba una oleada de escoria humana a la Florida. Vivió con una mano adelante y otra atrás, en un tráiler desvencijado, en un terreno alquilado, en la periferia marginal de Kissimmee. Sufrió dos arrestos y vivía en la precariedad, hasta que descubrió Guatemala. Junto a coyotes de Chimaltenango ordeñó a varios chapines que intentaban migrar al país del Norte. También era conocida por su afición a la pornografía infantil a través del Internet.

Penosa y lamentablemente su alma y espíritu podridos, siniestros y perversos se caracterizan por una fealdad sin fronteras, aún mayor que la de su propia fisonomía y rasgos. Sus modales vulgares y su violencia verbal no tienen parangón. A pesar de contar con 120 seguidores en las redes sociales sedujo a varios grupos de chapines: primero, un narco emprendedor, dedicado a despojar propiedades a quien ella comenzó a criticar severamente sin conocerlo, la trajo a Guatemala y la paseó en helicóptero de frontera a frontera. Más tarde, fue referente y líder de organizaciones fascistas e incluso de señoras “fufurufas” de alta sociedad, que la vistieron a la moda. La adoptaron financieramente incluso Jimmy Morales y su Primera Dama, José Luis Benito y el narco Kaibil Galdámez, hoy prófugo de la justicia, quienes le pusieron oficinas envidiables. Paradójicamente, no obstante este personaje siniestro y perverso, de pies de barro, despotricaron a la ONU, buscaron una organización vinculada a dicha entidad para obtener inmunidad diplomática. Lo único que no sorprende es que los militares de la G-2, con su mentalidad “minimalista” y sin adornos llegaron a condecorarla.

 

EL PERIÓDICO