LA NOTA CHAPINA

Luego de 60 días, comienzan las semanas clave frente al covid-19


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Una mujer en el mercado de La Terminal utiliza la mascarilla obligatoria como medida de prevención frente al covid-19. (Foto Prensa Libre: EFE)Una mujer en el mercado de La Terminal utiliza la mascarilla obligatoria como medida de prevención frente al covid-19. (Foto Prensa Libre: EFE)

Este miércoles se cumplen dos meses de haberse anunciado el primer caso de covid-19 en Guatemala. Con mil 199 positivos hasta ahora y 27 decesos, en términos de registro, el país se encuentra en la novena semana epidemiológica, punto en el cual, según profesionales de la Medicina y Epidemiología, Guatemala aún no alcanza la cima de contagios de la enfermedad.

“Las próximas dos semanas nos dirán cuándo podríamos llegar al famoso pico”, asegura la infectóloga Alicia Chang, vicepresidenta de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), aunque cree que el número de pruebas efectuadas hasta ahora no permite hacer “con suficiente fuerza” una proyección sobre el comportamiento del virus.

Entre el viernes 8 de mayo y el lunes 11 se registraron 282 casos nuevos en el país, una cuarta parte —25.3%— del total histórico.

Edwin Asturias, pediatra y epidemiólogo guatemalteco que trabaja en el Children’s Hospital de Colorado, Estados Unidos, explica: “Esto va para arriba. El pico no es como una piedra que se lanza y cae, sino como un incendio. ¿Cuándo se va a apagar el fuego? Depende de qué medidas se tomen. El bosque comienza a quemarse con más rapidez y es el momento de comenzar a apretar un poquito las medidas”.

Con base en las pruebas efectuadas hasta el momento, Chang considera que el pico podría llegar dentro de dos o tres semanas.

Asturias, en cambio, lo prevé para dentro de “cuatro u ocho semanas”.

Iris Cazali, epidemióloga del Hospital Roosevelt, afirma que la población guatemalteca ha bajado la guardia, “confiados de ver que se mantenía estable el número de contagios”.

Agrega que aflojar las medidas en este momento tendría un grave impacto dentro de una o dos semanas.

Número de pruebas, piedra angular

Comprender la situación de la enfermedad en el país depende del número de pruebas que se corren, señala Chang. “Hasta ahora estamos empezando a ver un número más real”, enfatiza.

Según Ana Lucía Gudiel, vocera del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), desde que comenzó la crisis sanitaria, el 13 de marzo, se han hecho 11 mil 67 test. No especificó el desglose diario, sin embargo, partiendo de esa cifra, el promedio es de 185 al día.

Asturias, quien también imparte clases en la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado, resaltó que, como mínimo, se debería hacer una prueba por cada mil habitantes. “Cada día, como mínimo, debiéramos tener entre cinco mil y ocho mil pruebas”, puntualiza.

Chang propone una cifra que, si bien es más baja que la de Asturias, está muy por encima de lo que se está haciendo actualmente. “Por lo menos dos mil diarias”, sugiere.

Las cifras de la escalada

El viernes recién pasado, desde la Presidencia de la República se compartió una gráfica que muestra el aumento por cada semana epidemiológica, las cuales comienzan viernes y terminan jueves, partiendo del 13 de marzo, y en ese momento hasta el 7 de mayo.

En la gráfica, el dato designado a la semana 8 —del 1 al 7 de mayo— es de 233 casos, cifra que no concuerda con los 832 acumulados hasta ese día. Esto se debe a que decidieron utilizar el número de contagios de cada semana, y no el acumulado global hasta cada fecha de corte.

De acuerdo con la leyenda de la infografía, fue elaborada a partir de datos del MSPAS, sin embargo, al consultar con Ana Lucía Gudiel, vocera de dicha cartera, refirió que no fue el Centro Nacional de Epidemiología el que la trabajó. Las cifras, de cualquier manera, sí corresponden a la información oficial del ministerio.

Según esa gráfica, el aumento entre la séptima semana epidemiológica —215 casos— y la octava —233— fue del 8%. Prensa Libre evaluó el aumento en función del total acumulado para cada semana.

Con ese conteo, el paso entre las semanas 7 y 8 es del 39%, pues la cifra creció de los 599 casos registrados al 30 de abril a los 832 del 7 de mayo.

Asturias explica que el comportamiento del covid-19 en el país ha sido el típico de una epidemia, “con una fase inicial de sube y baja mientras van apareciendo los primeros brotes, y luego una de aceleración, tras la consolidación de la enfermedad en la quinta semana”.

Al ver la gráfica de Prensa Libre, las primeras cuatro semanas fueron, efectivamente, de altibajos: el primer crecimiento fue del 178%, sin embargo, el segundo fue del 88%. En el paso de la semana tres a la cuatro, el ascenso volvió a repuntar con un 168% de alza.

 ¿Y la desescalada?

“No se vislumbra un escenario muy favorable. Si las personas continúan obviando las medidas de prevención será complicado aplanar la curva”, advierte el infectólogo Hugo Eduardo Pezzarossi, quien no es optimista sobre el proceso de desescalada, pues considera que la población se ha “olvidado del distanciamiento social”, el cual considera la mejor arma frente al covid-19.

Asturias, por su parte, explica que a la hora de decidir qué sectores deben reabrirse y cuáles no, no hay que pensar en la industria, sino en los lugares en los que esta se desarrolla. “No toda la apertura va a tener el mismo efecto. Si usted abre colegios y escuelas, va a causar un contagio enorme. Potencialmente usted puede abrir actividades de servicios personalizados como barberías o clínicas dentales”, subrayó.

Añadió que el Gobierno “ha hecho lo mejor que ha podido”, pero podría mejorar en comunicar a la población cómo se podrá reactivar la economía, y aumentar la capacidad para efectuar pruebas.

PRENSA LIBRE