LA NOTA CHAPINA

Comunidad de Gualán sobrevive con mangos y melones al cerco sanitario por COVID-19


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El municipio de Gualán, Zacapa, lleva dos semanas cercado como medida para detener la propagación del COVID-19. Sin un plan económico para apoyar a la población, las aldeas y caseríos lejanas al casco urbano se están quedando sin comida.

La vida en Las Carretas, Gualán, Zacapa.

El pasado 3 de mayo el gobierno decretó un cerco sanitario en el municipio de Gualán, Zacapa, tras confirmar que 14 personas estaban enfermas de coronavirus. Según el presidente Alejandro Giammattei, los contagios surgieron porque un grupo de pobladores participó en el funeral de una persona infectada.

La medida sanitaria está teniendo más efectos que la contención del virus. La restricciones de movilidad y tránsito han dejado aldeas y caseríos aislados y a los vecinos, que trabajan en otros municipios y viven de lo que ganan del día, sin ninguna alternativa.

Ana Margarita Suchité Archilla es presidenta del Consejo Comunitario de Desarrollo del caserío Las Carretas, municipio de Gualán, Zacapa. Como muchos de sus vecinos, su familia vive del trabajo diario en fincas fuera de la aldea y de la venta de tinajas de barro. Su esposo es albañil y ella vendía lociones. El cerco sanitario ha impedido que salgan a trabajar y a comercializar sus productos. Desde hace dos semanas se quedó sin alimentos y en la tienda no les dan fiado porque saben que no tienes trabajo y por lo tanto no hay certeza de que van a pagar.

“Lo que nos está sosteniendo ahora es que es temporada de mangos. Eso estamos comiendo. También una muchacha vino a regalar melones a la aldea. Fue una bendición porque alcanzó para todos”, relató a Nómada.

En Las Carretas viven 350 familias que están en la misma condición que Suchité. Se le preguntó qué comería en la semana y respondió que está racionando ramos de flor de izote que le regalaron. Mientra tanto, en el abandono de una comunidad pobre, los frascos de loción que vendía y los comales de barro que hacen sus vecinas se empolvan a la espera de posibles compradores.

 

Sin acceso a los programas del gobierno

La crisis en la aldea es aguda pero no es nueva. Está ubicada en una región de sequías y pobreza extrema, conocida como Corredor Seco, que abarca los departamentos de Zacapa, Jalapa, El Progreso, Chiquimula, Jutiapa, Santa Rosa y Baja Verapaz.

Elfido Sánchez quien también es parte del Cocode de Las Carretas, contó que “Estamos pasando una situación tremenda. La gente se está muriendo de hambre porque no hay trabajo ni ayuda de ninguna institución. La gente ganaba lo del día jornaleando y ahora no hay buses para poder transportarse para el trabajo. Hay familias que no tienen ni cómo pasarla en el día y pedimos ayuda”.

Las autoridades del caserío Las Carretas piden que el gobierno realice una verificación para que se han públicas las condiciones en las que viven y que luego entreguen alimentos para sobrevivir al cerco sanitario. También denuncian que las cajas de víveres que Giammattei anunció solo fueron distribuídas en el casco urbano del municipio y no en las aldeas.

Ferny Zacarías tiene 21 años y trabajaba como ayudante de albañil. Desde hace dos semanas se quedó sin empleo y con ello su familia perdió el único ingreso económico que tenían. Ferny asegura que en la comunidad, además de comida, se necesitan mascarillas, jabón para lavarse las manos y alcohol en gel. No hay nada para evitar el contagio de coronavirus.

En Las Carretas varios vecinos colocaron banderas blancas en las puertas de sus casas, una señal que utilizan las personas para solicitar ayuda económica y alimentos. A 320 kilómetros de distancia de la Ciudad de Guatemala, las banderas solo son trapos blancos que se ondean sin que nadie les preste atención.

 

Aumento de la desnutrición

Sofía Letona, integrante de la organización Antigua al Rescate, está trabajando en la entrega de alimentos en la comunidad La Palmilla, en Jocotán, Zacapa. Desde su experiencia visitando el área habló de las consecuencias de la crisis sanitaria y económica en la zona.

“En promedio una familia de 5 personas consume Q20 de masa a la semana. Ahora, como ha subido tanto el precio del maíz, esos Q20 se convierten en la mitad de lo que antes podían comprar. Estamos en el período de hambre estacional, las fechas de menos producción agrícola en el Corredor Seco, y no solamente no hay producción, tampoco hay trabajo”, describe.

Letona estima que aumentarán los embarazos, los índices de desnutrición y las enfermedades en la piel. El pronóstico lo confirma la información difundida por el Ministerio de Salud Pública y la Secretaría Alimentaria y Nutricional (SESAN). Después de tres meses de atraso, publicaron datos de los casos de desnutrición en los primeros cuatro meses del año.

Hasta el 25 de abril, se registraron 13 mil 740 casos de desnutrición infantil. El doble que el año pasado.

NÓMADA