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LA NOTA CULTURAL: Cómo el Rabinal Achí marcó la carrera de un antropólogo francés

El antropólogo francés Alain Breton visitó Guatemala para presentar, el 14 de octubre, la segunda edición de la investigación Rabinal Achí: Un drama dinástico maya del siglo XV.

Por Alejandro Ortiz

Breton dice sentirse satisfecho con el trabajo logrado hasta el momento con el Rabinal Achí. Aún así, asegura que la labor no ha terminado.  (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz)

Breton dice sentirse satisfecho con el trabajo logrado hasta el momento con el Rabinal Achí. Aún así, asegura que la labor no ha terminado. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz)

La primera vez que Alain Breton visitó Guatemala, gran parte del territorio nacional estaba devastado por las secuelas del terremoto de 1976. A pesar del trágico escenario, Breton pudo llegar a puntos como Rabinal en Baja Verapaz. En el lugar, el también sociólogo empezó un vínculo con personas y tradiciones del área. Fue en ese entonces cuando conoció una danza que marcaría su carrera: el Rabinal Achí.LEA MÁS

 

Después de cuatro años en Guatemala y varias investigaciones, Breton tuvo que marcharse del país debido al estallido del conflicto armado interno. Retornó en 1986 y volvió a afincarse en Baja Verapaz, donde se sumergió en la memoria oral y los rituales, motivado por la historia del Rabinal Achí. Desde ese entonces su trabajo a propósito del tema no ha cesado. En el año 1994 publicó en francés el libro Rabinal Achí: Un drama dinástico maya del siglo XV. En 1999 fue publicada la versión en español.

Veinte años después de aquel acontecimiento, Alain Breton regresa nuevamente a Guatemala para presentar la segunda edición del libro, trabajada con el brazo editorial de Sophos. Además de la investigación, Breton ha elaborado más de un centenar de publicaciones con análisis de varias comunidades mayas.

¿Por qué centró su trabajo en comunidades mayas?

Orienté parte de mis trabajos sobre la organización social y ritual. Me interesó sobre todo la relación entre lo político, lo ideológico y la religión. Esto se fortaleció mientras estaba en Rabinal, donde conocí el Rabinal Achí.

¿Cómo empezó a trabajar sobre ese tema?

En el lugar conocí a tres ancianos con quienes trabajé en una traducción y análisis del texto. Sin embargo, eso no tuvo un gran resultado porque estaba en k’iche’ antiguo. La lengua va evolucionando y en ese caso, muchas ideas del Rabinal Achí ya no tenían eco en estas personas, y yo tampoco tenía un gran conocimiento de la lengua para permitirme avanzar.

¿Siguió trabajando en otras investigaciones?

Trabajé mucho tiempo sobre la tradición oral, pero a través de los discursos rituales de las cofradías y danzas. Los grababa y analizaba con ayuda de personas en distintos municipios. Luego dejé de laborar en Rabinal entre los años 1980 y 1986 debido al peligro que implicaba por el contexto sociopolítico [conflicto interno armado]. Me tuve que ir. Había masacres y no quería ser testigo de esto.

¿Cree que fue una decisión responsable y ética el marcharse?

Sí. A nivel ético no podía compartir eso. De cierta manera era legitimar lo que estaba pasando. Trabajaba con personas de distintos ámbitos: gente de cooperativas, activistas, religiosos…No tenía afiliaciones ideológicas, pero el antropólogo debe ser neutral y mantener objetividad…que no es posible.

Esto ralentizó el objetivo alrededor de su trabajo con el Rabinal Achí entonces.

Sí, y me afectó bastante. Estaba frustrado porque sabía lo que estaba pasando. En Francia, junto a otras personas creamos una asociación que buscaba difundir en el país el drama guatemalteco durante ese tiempo de plomo. Después de seis años regresé a Guatemala para seguir con la investigación del Rabinal Achí.

En ese regreso al país, ¿qué cambió para su labor?

Estando de nuevo en el país me encontré con José León Coloch quien era un responsable del Rabinal Achí. Una vez más otro encuentro…la vida está hecha de encuentros. Coloch tenía un manuscrito del Rabinal Achí y nos pusimos a trabajar en el análisis del texto, de los lugares y los rituales que se ubicaban en el mismo.

¿Cuánto tiempo llevó la investigación para consolidar el libro publicado en 1994?

Tomó ocho años. Desde el encuentro con el manuscrito hasta su primera publicación en francés.

Reproducción del manuscrito con el que Breton realizó la investigación del Rabinal Achí. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz)

¿Cuál fue el reto más grande en la realización?

El tiempo. Este es un trabajo sin fin. Regreso regularmente a Guatemala porque mi trabajo con el Rabinal Achí no ha terminado. Tengo 135 horas de grabaciones que fueron recopiladas hace años con seis adultos mayores. El texto oral abarca la historia de todos los linajes de la cuenca del Rabinal.

¿Transcribe usted solo las grabaciones?

Sí. Mi experiencia lingüística del idioma k’iche’ se desarrolló con los adultos. Al inicio era incapaz de transcribir solo. Francamente no hablo el idioma, pero sí puedo entenderlo; son gimnasias distintas.

¿Por qué es tan distinto?

Porque hablarlo significa tenerlo todo en la mente. Al escucharlo -en mi caso con las grabaciones de los casetes- tengo tiempo para repasarlo. Puedo llegar a un punto en el que entiendo el significado, a menos que se escuche un gallo (risas). Puedo transcribir un 98%.

Y el 2 % restante lo hace regresar a Guatemala…

Exacto (risas).

En cuanto a la nueva edición de Rabinal Achí: Un drama dinástico maya del siglo XV ¿Qué agregados tiene a comparación del primer tiraje?

La plusvalía que tiene es el trabajo de Philippe Hunziker, quien es el editor, y gerente general de la Librería Sophos. Además, aportó que él tuviera un equipo de trabajo consolidado. La primera versión en español del año 1999 la trabajé yo solo: traducción, fabricación, diagramación; era algo muy artesanal.

¿Ha recibido críticas por ser un extranjero que realiza investigaciones y análisis de una cultura ajena a la suya?

Sí. Recuerdo que durante la presentación del libro en 1999 me cuestionaron lo mismo. Contesté lo siguiente: Muchas veces las personas se interesan por las tragedias griegas y por grandes piezas de literatura francesa o estadounidense; estas personas no son precisamente de Grecia, Francia o Estados Unidos.

El Rabinal Achí entra para mí en esa categoría: es una obra de índole universal. Es importante dentro de la literatura maya y mundial. No veo por qué habría fronteras para autorizarse a trabajar textos que no son de nuestro idioma.

¿Qué le interesaba lograr con el libro?

Me interesaba tratar la lógica interna del texto, y extraer su esencia. Hay mucha gente que busca argumentos para sus propias formas de pensar en la literatura, sin buscar la lógica propia de cada texto.

El libro resultó ser una propuesta de interpretación. En este caso, soy propietario de la interpretación del Rabinal Achí, más no de lo que dice el texto original. Tampoco se trata de una edición definitiva del mismo.

¿Por qué decidió abordar el Rabinal Achí específicamente?

Porque estaba en Rabinal, y allí ocurrió el encuentro con él.

PRENSA LIBRE

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