LA NOTA CHAPINA

LA NOTA CHAPINA: El gran proyecto ambiental de Jimmy Morales que aún no funciona

  • Por Angélica Medinilla

La planta de Nahualá es una de las 128 plantas construidas en el gobierno de Morales. Una inversión de Q202 millones (Foto: Jesús Alfonso)

La planta de Nahualá es una de las 128 plantas construidas en el gobierno de Morales. Una inversión de Q202 millones (Foto: Jesús Alfonso)

El presidente Jimmy Morales aseguró que la implementación de 178 plantas de tratamiento de aguas residuales fue el mayor logro ambiental de su gestión. A seis meses de terminar su mandato, su gran proyecto todavía no funciona. No todas las plantas están funcionando y las que se encuentran en operaciones no alcanzan para tratar el agua que usan los vecinos de cada municipio y devolverla limpia a los ríos.

El agua verde y negra estancada desprende olor a muerte, con dos cadáveres de perros flotando y moscas sobrevolando la planta de aguas residuales ubicada en Nahualá, Sololá. Esta es una de las plantas construidas durante la administración del presidente Morales.

La construcción se encuentra a 158 kilómetros de la ciudad, justo a la par del río Niwalá. Un afluente que la contaminación redujo a aguas negras. “Aquí hay complicidad de toda la población, la mayoría de cantones tiran sus aguas grises y negras en el río y ahora es agua sucia”, dice Nelson Marroquín, inspector ambiental de la delegación del Ministerio de Salud.

La planta de Nahualá es una de las 128 plantas construidas en el gobierno de Morales. Una inversión de Q202 millones. Esta iniciativa empezó porque el presidente quería descontaminar los ríos. Aunque las obras están terminadas, no todas están en operaciones. Se tiene información de 66 plantas y, de estas, 35 no funcionan. El Ministerio de Ambiente no tiene un consolidado de los datos y no todas las municipalidades respondieron a las solicitudes de información.

Las funciones de las plantas de tratamiento de aguas residuales es limpiar el agua gris, es decir la que contiene jabón -la usada para lavar ropa, platos, bañarse- y las aguas negras que llevan heces fecales y orina. Luego de recibir el tratamiento, el agua regresa a los ríos sin contaminar.

El proceso consiste en que el agua usada pasa a través de las tuberías de cada casa y llega a un drenaje que desembocan en una planta de aguas residuales para recibir el tratamiento primario. Este se traduce en retirar los sólidos; luego, en la segunda fase, se eliminan desechos y sustancias que no se removieron en el primer paso, utilizando procesos biológicos y químicos.

Las comunas que reciben aguas con residuos industriales deben implementar el tratamiento terciario. Este se realiza con procesos físicos y químicos especiales para limpiar contaminantes como: fósforos, nitrógeno, minerales, metales pesados, compuestos orgánicos, entre otros.

La planta en Nahualá tuvo un costo de 2.5 millones de quetzales. Esta da servicio a 11 mil pobladores del caso urbano y comunidades aledañas que tienen casas con drenajes. La obra está en un terreno sin cercar, tampoco hay guardia o cámaras de seguridad en el área. Cualquier persona se puede acercar a la construcción.

La planta en Nahualá tuvo un costo de 2.5 millones de quetzales (Foto: Jesús/Alfonso)

La planta en Nahualá tuvo un costo de 2.5 millones de quetzales (Foto: Jesús/Alfonso)

El director municipal de planificación, Manuel Faustino Tambriz, explica que se empezó a construir la obra en 2017 y en octubre del año pasado comenzó a operar. La comuna tenía dos empleados que se encargaban del funcionamiento de la planta, pero renunciaron en abril. La obra ha estado sin uso desde entonces porque no han contratado nuevo personal. Tambriz justifica que no consiguen quien quiera laborar en dar mantenimiento a la planta.

El agua se acumuló en la planta abandonada durante estos dos meses que coincidieron con la época lluviosa. Los pobladores denunciaron a las autoridades del Ministerio de Salud por la propagación de plagas. Heidi Coj, de la delegación de salud, hizo la inspección tras la denuncia de los vecinos. “Puede ser que alguien llegó a tirar los perros o cayeron dentro del agua, había nueve. Cuando nosotros verificamos vimos que no es agua estancada por las lluvias porque hay presencia de aguas grises y negras”, indica.

La mitad de las plantas construidas no funcionan, según información recopilada

Durante la presentación de su tercer informe de gobierno, el pasado 14 de enero en el Congreso de la República, Jimmy Morales destacó que las plantas de tratamiento en operaciones son uno de sus mayores logros ambientales.

-Hemos dado pasos agigantados. Cuando iniciamos nuestro Gobierno encontramos solamente 47 plantas de tratamiento de aguas residuales al día de hoy tenemos 178 en operación. Y en los próximos días entrarán 100 más a funcionar.

Además, el presidente mencionó la necesidad de construir más plantas.

-Para poder rescatar todos nuestro ríos, necesitamos más de dos mil plantas de tratamiento de aguas residuales y, definitivamente, tenemos que sentarnos a pensar cómo vamos nosotros a recaudar ese dinero.

Durante su discurso, Morales habló de plantas en funcionamiento, que están ayudando a evitar la contaminación de los ríos. Sin embargo, la realidad es otra. Las cifras que menciona el presidente no son exactas, ni siquiera el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) tiene un consolidado de las plantas en funciones.

“Yo digo que en unos tres meses -hasta septiembre- ya le puedo dar el dato exacto, porque estamos haciendo el inventario de cuántas plantas están funcionando, cuáles no están funcionando, por qué no están funcionando”, responde Alfonso Alonzo, ministro de Ambiente.

Alonzo también ha mencionado en sus discursos que desde la administración de Morales se ha dado relevancia a las aguas residuales, que recibieron 47 plantas funcionando en todo el país y para marzo tenían 270. El ministro dice que no se refería a que estuvieran en operaciones.

-Lo que yo dije es que 270 plantas estaban construidas. Algunas están en funcionamiento y algunas no, porque los alcaldes se quedaron a medias con sus presupuestos. Usted sabe que una planta está construida, pero aparte es la tubería, los drenajes, etc.

La Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan) tiene un listado de 128 plantas construidas en los últimos tres años.

Aunque la planta ya está lista, en algunas municipalidades no tomaron en cuenta el presupuesto para el mantenimiento, o la energía eléctrica. Incluso, la comuna de San Carlos Alzatate en Jalapa no consideró que para tener una planta de aguas residuales necesitaban alcantarillado -El sistema de drenajes que lleva el agua usada en las casas a la planta-. Una obra que costó Q1.5 millones y está construida desde diciembre de 2018, pero que sin los drenajes no tiene sentido su existencia, pues no puede utilizarse.

Soy502 solicitó, por vía acceso a la información pública, el inventario de las plantas de aguas residuales al MARN. También solicitó información sobre su funcionamiento a cada municipio que construyó estas obras durante la administración de Morales. Pero no todas las comunas respondieron la solicitud. Solo se tiene datos de 66, de estas, 35 no funcionan. La planta de Nahualá es una de las 35 que no está en operaciones.

El ministro de ambiente no se desalienta ante este panorama e insiste en que están avanzando.

-Las plantas no existían, ahora ya están construidas. La segunda fase es que funcionen y presionar a los alcaldes para que funcionen. Ese ha sido el punto, que en 10 años los presionaban y no hacían nada. Nosotros lo que hicimos fue sentarnos con ellos, hablarles, trabajar de manera coercitiva y hemos logrado lo que está a la vista.

Propuesta ambiental de Jimmy

Cuando Alfonso Alonzo asumió el cargo de ministro de ambiente recibió la instrucción del presidente Morales de buscar descontaminar los ríos. Esta solicitud parte del Acuerdo Gubernativo 236-2006, que establecía como plazo que en mayo de 2016 todas las municipalidades debían tener una planta de aguas residuales en funcionamiento. Pero la mayoría no la tenía.

El ministro de Ambiente dice que empezaron una estrategia legal, económica e interinstitucional. La primera fase fue hablar con los nuevos alcaldes porque muchos no sabían sobre las aguas residuales y tampoco tenían financiamiento para construir en sus municipios.

La planta de Nahualá tenía dos perros muertes flotando en el agua estancada (Foto: Jesús/Alfonso)

La planta de Nahualá tenía dos perros muertes flotando en el agua estancada (Foto: Jesús/Alfonso)

El Código Municipal establece que el manejo de las aguas residuales y desechos sólidos está a cargo de las municipales, así que el Gobierno Central no podía decidir sobre esto. Pero ante la falta de recursos que alegaban los alcaldes, la administración del presidente decidió hacer una modificación en la tipología de Consejos de Desarrollo: una asignación presupuestaria que asciende a 2 mil millones de quetzales anuales para todas las municipalidades.

Así que acordaron con la Secretaría de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia (SCEP), Segeplan y el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano Rural (Conadur) establecer una tipología específica de “agua y saneamiento” que usarían para la construcción de plantas de tratamiento y proyectos de agua potable. El dinero que se asigna del Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado para Consejos de Desarrollo se prioriza para las plantas de tratamiento.

Durante los primero años del gobierno trabajaron con esta asignación presupuestaria. Pero en 2018, lograron que el Congreso aprobara Q145 millones que maneja el Ministerio de Desarrollo (Mides) a través del Fondo de Desarrollo Social (Fodes) para ejecutar este año.

El Congreso aprobó un fondo de revisión en el presupuesto estatal de 2019 para aprobar una enmienda al artículo 82 del proyecto de presupuesto y trasladar los fondos de plantas de tratamiento al Mides.

El ministro de Ambiente, Alfonso Alonzo, comenta que sugirieron entre 100 y 1000 millones de quetzales; y fue el Ministerio de Finanzas el que decidió asignar al proyecto un presupuesto Q280 millones. Pero cuando la petición del Ejecutivo llegó al Congreso, los legisladores aprobaron menos financiamiento, Q145 millones.

Carlos Barreda, subjefe de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) criticó esta enmienda de último momento. “Logramos acortar los aportes a plantas de tratamiento, eran Q280 millones, pero se redujo, no estamos satisfechos. Hubiéramos querido que se eliminara totalmente ese monto”, afirmó cuando se aprobó el presupuesto.

“Nosotros queríamos fondos para la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), Salud, sector justicia y educación y ellos quería sus plantas de tratamiento, entonces lo que se hizo fue reducirle lo más que se pudo”, señaló. Barreda explicó que aprobaron los fondos porque llegaron a un acuerdo político. Se trató de contactar con el legislador para conocer por qué se oponía a la aprobación del dinero destinado a las plantas, pero no fue posible.

El diputado Edgar Montepeque, del partido FCN, ha dirigido la comisión de ambiente y recursos naturales del Congreso desde 2017. El actual diputado oficialista, quien fue electo por LIDER, dice que solo el alcalde de San Luis en Petén se ha acercado al Congreso para presentar el proyecto que tenía de planta de tratamiento. “No ha venido otro. Los fondos del Mides todavía no se han ejecutado, cuando empiecen, vamos a fiscalizar”, dijo.

Con el dinero que aprobó el Congreso, el Mides está cotizando 138 plantas de aguas residuales prefabricadas que brindaría tratamiento primario a un costo de un millón cada una. El concurso todavía no ha sido adjudicado.

Alonzo dice que las plantas no tienen un costo promedio y añade que el precio varía dependiendo de la capacidad de viviendas conectadas, la tecnología utilizada y el tipo de tratamiento que brinda. “Una planta puede costar Q400 mil, un millón o Q57 millones, que costó la de San Benito, Petén. No es una tarifa estándar”, explica.

Las actuales plantas no alcanzan para limpiar

Guatemala y los municipios aledaños a la ciudad capitalina: Villa Nueva y Mixco tienen plantas de aguas residuales en funcionamiento. Sin embargo, no alcanzan para limpiar las aguas que usan los vecinos. En Villanueva, por ejemplo, las plantas públicas solo limpian el agua de uno de cada diez habitantes.

Villa Nueva tiene una población estimada de 608,570 habitantes, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE). La dirección de catastro municipal de este municipio lleva un registro de 127,726 predios. La municipalidad tiene a su cargo ocho plantas que brindan tratamiento secundario a las aguas residuales de un total de 11,356 predios que benefician a 56,780 vecinos.

Las plantas municipales alcanzan solo para limpiar el agua del 9.3% de los pobladores dentro del municipio. La comuna también indicó que en el municipio hay 75 plantas privadas de tratan las aguas residuales de condominios, empresas y centros comerciales, pero no tienen el dato de cuántas viviendas se benefician de este servicio.

Los propietarios de lotificadoras, empresas y edificios comerciales deben construir sus sistemas de tratamiento de agua. El Ministerio de Ambiente hace verificaciones al azar para verificar que cumplan el acuerdo 236-2006 que establece el reglamento de descargas y reuso de aguas residuales. Este acuerdo especifica los parámetros mínimos que el agua debe tener luego recibir el tratamiento y regresarla a los ríos sin contaminar.

En el caso de la ciudad, la Municipalidad de Guatemala indicó que la Empresa Municipal de Agua (Empagua) tiene a su cargo cinco plantas de tratamiento secundario que funcionan desde 1995. Se solicitó por medio de información pública fechas exactas de año de inicio de construcción, finalización y de operaciones de cada planta, sin embargo, no proporcionaron los datos. Las plantas se ubican en Nimajuyú, Bellos Horizontes en la zona 21 y tres están en la Hacienda Real, zona 16.

La comuna capitalina respondió que 988 casas están conectadas a las cinco plantas de Empagua, pero indicaron que “existen conexiones ilegales de varias viviendas”, por lo que no son cifras exactos. También explicaron que aproximadamente el 75% de las viviendas en el municipio están conectadas a un planta privada o municipal.

La municipalidad de Mixco respondió que tienen cuatro plantas de tratamiento secundario en funciones. La comuna construyó drenajes y dos plantas más en Sacoj Grande, que servirán a cerca de 7 mil vecinos. De momento, 300 casas están conectadas. No brindaron la información completa sobre los beneficiarios en comparación con los habitantes del municipio.

Sin sanciones

El acuerdo 236-2006 establece sanciones a las municipalidades o empresa privadas que incumplen con los parámetros permisibles para descargar aguas residuales en ríos y contaminan. De momento, ningún alcalde ha sido sancionado porque no ha entrado en vigencia el acuerdo para las municipalidades y se ha dado prórroga durante los últimos 10 años.

Sin embargo, las empresa privadas o instituciones públicas que que ya tienen en funcionamiento su planta deben cumplir con la norma. El proceso de verificación empieza con el Ministerio de Ambiente que tiene a su cargo tomar muestras del agua tratada y luego envía al Ministerio de Salud para que analice y determine si cumple con la normativa. Si todavía hay presencia de coliformes y heces fecales, el MARN denuncia al Ministerio Público (MP) y empieza una investigación penal.

Las municipalidades tenían hasta mayo de este año para cumplir con la ley. Pero la administración de Morales les volvió a dar prórroga. El Ministro de Medio Ambiente se excusa. “De qué sirve que yo les diga a los alcaldes que los voy a meter presos y no hacen las plantas. Es mejor que hagan las plantas e ir ampliando paulatinamente esos tiempos, que también hay que dejarlos, porque son una medida coercitiva para que los gobiernos locales cumplan con lo que se tiene que cumplir”, justifica Alonzo.

Las comunas tienen hasta noviembre para tener sus plantas en funcionamiento. Pero si el Gobierno decide puede ampliar este plazo. Jimmy Morales está por salir de la presidencia. Su gran proyecto ambiental inconcluso pasaría a manos de quien resulte electo presidente o presidenta en la segunda vuelta electoral del 11 de agosto.

Mientras tanto, las costosas obras construidas con el objetivo de evitar la contaminación de los ríos siguen varadas. La planta de Nahualá continúa sin operar, con aguas negras estancadas y desprendiendo olor a muerte.

SOY 502

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