LA NOTA ECONÓMICA

LA NOTA ECONÓMICA: La suspensión de los cruceros dañará al sector privado en Cuba, advierten expertos…¿Que sucedería si los cruceros decidieran no viajar a EEUU durante un año?

El último crucero de Estados Unidos sale de Cuba en medio de restricciones

El último crucero de cruceros de los Estados Unidos partió de La Habana el miércoles 5 de junio, terminando con un breve boom en las visitas de cruceros a Cuba que llevaron a decenas de miles de estadounidenses a la isla.
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El último crucero de Estados Unidos sale de Cuba en medio de restricciones

El último crucero de cruceros de los Estados Unidos partió de La Habana el miércoles 5 de junio, terminando con un breve boom en las visitas de cruceros a Cuba que llevaron a decenas de miles de estadounidenses a la isla.

La administración de Donald Trump envió un fuerte mensaje al gobierno cubano con la abrupta suspensión de los cruceros y la eliminación de la autorización de los viajes en grupo para promover los contactos “pueblo a pueblo”, pero expertos y emprendedores en la isla cuestionan el impacto de las medidas.

El martes, Estados Unidos impuso nuevas sanciones al gobierno de Cuba por su apoyo al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y a Daniel Ortega en Nicaragua.

“Estas acciones ayudarán a mantener a los dólares estadounidenses fuera del alcance de los militares y los servicos de inteligencia y de seguridad cubanos”, dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. Sin embargo, algunos señalan que los ingresos que generan los cruceros al gobierno cubano no son significativos, al tiempo que las nuevas restricciones afectarían a un sector vulnerable de emprendedores privados a los que la política de Trump dice apoyar.

“Lo que Cuba gana por los cruceros es insignificante”, dijo Emilio Morales, presidente del Havana Consulting Group, una firma asesora en temas relacionados con la economía cubana. “El grueso del dinero lo gana la compañía de cruceros”.

El turismo de cruceros ha aumentado meteóricamente en los últimos años, especialmente el proveniente de Estados Unidos, después que el gobierno de Barack Obama autorizara los viajes en 2015. Los medios oficiales cubanos reportaron la llegada de alrededor de 320,000 pasajeros en cruceros en 2017, y más de 800,000 en 2018, aunque fuentes de la industria consideran que estas cifras estarían maquilladas para compensar el declive de un poco más del 5% de los turistas que llegaron por avión en 2018.

Aún con estas cifras, los ingresos que deja la industria de cruceros al gobierno es mucho menor que lo que generan los viajeros que se hospedan en hoteles o casas privadas.

Según estimados de John Kavulich, presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council, los cruceros aportaron al gobierno cubano entre $63 millones y $107 millones, una ínfima parte de los $2,500 millones en ingresos que reportó el Ministerio de Turismo ese año.

Las compañías de cruceros pagan al gobierno cubano un impuesto por cada pasajero que llevan a la isla, a razón de $8 por persona, confirmaron varias fuentes ligadas a la industria. Además, las compañías contratan algunos servicios, como servicios de limpieza, a una compañía cubana. Compañías turísticas del gobierno como Havanatur y Cubanacán ofrecen excursiones por el llamado casco histórico en la Habana o al cabaret Tropicana.

Aunque el gobierno cubano había planeado la ampliación puerto de La Habana para 2024, los militares cubanos, que controlan el grueso de la industria turística en la isla, veían con desconfianza un aumento de los cruceros en la isla, a la que achacan el bajo nivel de ocupación en los hoteles, dijo una fuente del sector de cruceros a Cuba que pidió no ser identificada porque no estaba autorizado a hablar públicamente del asunto. La suspensión de los cruceros de Estados Unidos a Cuba “beneficia directamente a los militares, pues ahora los americanos van a seguir viniendo en grupos y se van a quedar en hoteles, y van a contratar transporte del gobierno”.

La eliminación de la categoría de viajes en grupo con fines educativos “no académicos”, popularmente conocida como “contacto de pueblo a pueblo” anunciada el martes, también podría disminuir la llegada de visitantes estadounidenses, pero las agencias de viaje han asegurado que aún es posible viajar a Cuba, pues la administración de Trump dejó intactas otras categorías permitidas, como los viajes para “apoyar al pueblo cubano”.

No obstante, es muy probable que las nuevas restricciones y el clima general de tensión entre Washington y La Habana impidan que lleguen a la isla los 5 millones de visitantes extranjeros proyectados para 2019, dijo Morales.

Aunque el gobierno y los militares que operan las cadenas hoteleras, servicios de taxis y agencias de viaje reciben la mayor parte de los ingresos que deja el turismo, una contracción en esa industria golpearía particularmente a un emergente sector privado que depende de los dólares de los estadounidenses para sobrevivir.

“Las nuevas regulaciones impuestas por el gobierno de Trump representan otro paso hacia atrás que solo socavará los intereses comerciales de Estados Unidos, dividirá aún más a las familias cubanas y creará dificultades para el pueblo cubano, especialmente la clase empresarial cubana, a la que el gobierno ha dicho repetidamente que intenta a apoyar”, dijo Emily Mendrala, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas.

Cerca de medio millón de cubanos trabaja por su cuenta o tiene un negocio privado, lo que les ha permitido ganar independencia del gobierno y aumentar sus ingresos. El salario mensual medio en el sector estatal ronda el equivalente a 30 dólares. Según una encuesta de la agencia Cuba Educational Travel a 200 emprendedores y “cuentapropistas” cubanos, el 96 por ciento respondió que el declive de los viajes de estadounidenses a la isla impactaría negativamente a sus negocios.

La llegada de los cruceros se había convertido en el sustento de quienes trabajan como artesanos, choferes de autos clásicos estadounidenses y camareros en los restaurantes privados cercanos a los puertos de La Habana, Santiago de Cuba y otras ciudades.

Las medidas tomadas por la administración de Trump “afectarán al pueblo cubano directamente, especialmente en aquellas comunidades portuarias fuera de La Habana de las que nadie habla y que se han revitalizado con la llegada de los cruceros americanos”, dijo el emprendedor cubano Camilo Condis. “El sector por cuenta propia representa hoy en día poco más del 12 por ciento de la fuerza laboral en Cuba y somos el sostén económico de nuestras familias en la mayoría de los casos”.

“Estoy devastado por la gente de La Habana”, dijo Grep Shapiro, quien fue guía turístico de la línea Fathom ,de Carnival, y viajó en el primer crucero que llegó a Cuba desde Estados Unidos en 2016. “Obviamente el gobierno no es perfecto, pero los pasajeros de cruceros impulsaron el turismo, algo muy necesario en la economía [cubana], donde escasean las oportunidades de [obtener] altos ingresos.”

Pese a que el gobierno cubano se quedaba con la tajada más grande, las excursiones más populares eran las que incluían paladares, fincas y negocios privados, dijo la fuente, familiarizada con los cruceros a la isla.

“La economía es un todo”, dijo Condis “y es imposible tomar alguna medida que afecte al gobierno cubano y no al pueblo”.

Taylor Dolven, reportera del Miami Herald, contribuyó a esta información.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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