LAS NOTAS DEL FIN DE CICIG

Lizardo Sosa: Lo más importante de la Cicig es su carácter independiente

Uno de los grandes méritos de la Cicig es que quitó el velo sobre el problema de la corrupción, porque antes se sabía que existía, pero se desconocía de qué tamaño era y que estaba en todas partes.

Por Francisco Mauricio Martínez

Lizardo Sosa, consultor asociado de Asíes. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Lizardo Sosa, consultor asociado de Asíes. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Lizardo Sosa, consultor asociado de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), opina que lo más importante de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) es su carácter independiente.

“Pues no podía recibir presiones de otros poderes y en este sentido la historia nos ha demostrado que el Ministerio Público (MP) siempre ha estado en grave riesgo de recibir presiones de otros poderes”, dice Sosa.

¿Qué hará el MP, ahora que ya se marchó la Cicig?

Seguir cumpliendo con sus funciones institucionales y espero sigan siendo apoyados por la Cicig, ahora si no tendrán que ver de qué manera cubren esa falta de apoyo para alcanzar los logros tan importantes que ha tenido la institución en los últimos años, sin embargo, el MP tiene que continuar con su trabajo.

¿Se va a debilitar el MP?

Conociendo la situación de Guatemala creo que corre el riesgo de que pueda debilitarse, pero considero que debe haber una actuación ciudadana muy de vigilante para que eso no ocurra.

¿Y qué pasará con las capacidades que debía trasladar al MP?

No soy experto en cuanto a esas transferencias, pero lo más importante que tiene la Cicig es su carácter de ser independiente, no recibe presiones de otros poderes y en este sentido la historia nos demuestra que el MP siempre ha estado en grave riesgo de recibir presiones de otros poderes. Las reformas constitucionales pudieron haber corregido ese tema, pero no ha habido de manera que las debilidades pudieran aparecer de nuevo.

Entre ellas estaba la de la prisión preventiva

Lamentablemente las reformas que se han pretendido hacer, como las consultas populares, han demostrado que su procedimiento es poco útil y las posibilidades de realizar cambios que no estén sujetos a presiones y otros eventos hacen posible decir que la única reforma fue la que se hizo a principios de los años 90 después del golpe de Jorge Serrano.  De ahí para acá han pasado como 25 años y no hemos podido reformar una Constitución que debe tener vida, porque la vida es cambio y nosotros seguimos con una Constitución igual de hace 25 años. Tenemos que buscar la forma de modificar el procedimiento de reforma constitucional para ir cambiando puntos pequeños, pero importantes como la prisión preventiva.

 

¿Cómo evalúa el trabajo de la Cicig?

Creo que en la etapa del comisionado Iván Velásquez mostró una efectividad que nunca habíamos visto. Uno de sus grandes méritos es que nos quitó el velo que teníamos sobre el problema de la corrupción, porque antes sabíamos que había impunidad y corrupción, pero desconocíamos de qué tamaño era y que existía en todas partes. Lo que deberíamos plantearnos ahora es que el problema no es pro Cicig o contra Cicig, sino que tenemos corrupción e impunidad y que necesitamos como país una forma diferente de tratar esos temas.

¿Cuál es el escenario que prevé sin la Cicig?

No tengo una bola de cristal, pero aún falta mucha tela que cortar, porque según las Naciones Unidas la salida de la Comisión es el 3 de septiembre, por lo que faltan muchos meses y ademas  hay que escuchar qué dirán los candidatos y qué pasará en la campaña electoral, así como quienés llegarán a la primera vuelta y quién ganará las elecciones en la primera quincena de agosto.

PRENSA LIBRE

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