LA NOTA CHAPINA

LA NOTA CHAPINA: Ex secretaria de la PNC afirma que Vielmann ordenó el asesinato de los prófugos de El Infiernito

Durante casi siete años, el exministro de Gobernación Carlos Vielmann fue procesado en España por la ejecución extrajudicial de diez personas en el periodo 2005-2006. Fue absuelto por falta de pruebas contundentes en su contra, regresó a casa y un año y medio después ha sido acusado de otras tres muertes ocurridas en el mismo periodo. El proceso que ahora enfrenta no sólo le atribuye crímenes que no habían sido juzgados. También incluye nuevos testimonios que lo incriminan directamente en asesinatos y torturas.

Vielmann durante su primer día de nuevo en el banquillo.

Foto: Carlos Sebastián.

Su nombre es Mirna Flores Flores y lo que presenció mientras trabajaba en la Policía Nacional Civil (PNC) podría decidir el destino del exministro de Gobernación, Carlos Vielmann.

El asesinato de delincuentes ocurrido durante el mandato del exministro fue juzgado durante los últimos ocho años en cortes de Guatemala, España, Austria y Suiza. En esos procesos se escucharon múltiples testimonios que describieron a quien fue Ministerio de Gobernación en el periodo 2004-2007, durante la presidencia de Oscar Berger. En esos procesos se evidenció la existencia de al menos dos grupos que operaban al margen de la ley dentro de la institución: el del comisario Víctor Hugo Soto Diéguez y el del asesor venezolano Víctor Rivera. Se probó cómo asesinaban delincuentes y manipulaban escenas de crímenes; cómo ingresaron en Pavón en septiembre de 2006 y ejecutaron a los principales reos que controlaban la cárcel; cómo cazaron a varios de los 19 reos que se fugaron del penal de El Infiernito en octubre de 2005.

El papel desempeñado por Soto, Rivera y sus respectivos equipos quedó claro durante los juicios. El papel jugado por el jefe de todos ellos, el ministro Vielmann, en cambio, no pudo ser esclarecido.

En la resolución que le declaró inocente en 2017, el tribunal español concluyó que si bien Vielmann pudo saberlo todo, también pudo no saber nada. Al respecto de lo sucedido en Pavón, los magistrados españoles argumentaron: “es razonable pensar que los autores materiales de las muertes actuaran sin control de sus superiores esperando que su actuación fuera convalidada a posteriori por los máximos responsables del operativo”.

Si el testimonio de Mirna Flores Flores hubiera sido escuchado en Madrid, quizás la opinión del tribunal no habría sido la misma. Pero esta testigo nunca declaró ante la justicia española. Sus palabras se escucharon en público por primera vez en la tarde del pasado 9 de noviembre, durante la audiencia de primera declaración del nuevo caso que enfrenta Vielmann.

La testigo Flores Flores era una trabajadora administrativa de la PNC a la que en octubre de 2005 se le encomendó ser la secretaria de una unidad especial cuyo fin oficial era recapturar a los 19 presos que se habían fugado de El Infiernito. Su trabajo consistía en dar apoyo a la unidades que buscaban a los reos. Contestaba el teléfono, coordinaba a los agentes, transmitía la órdenes, atendía un celular con el que se comunicaba exclusivamente con Victor Rivera.

Flores Flores explicó en una grabación reproducida en anticipo de prueba (asegura haber sufrido un atentado y temer por su vida) que no necesitó mucho tiempo para darse cuenta que, en realidad, el propósito del Plan Gavilán no era lograr capturas, si no, “la eliminación” de los prófugos. Lo supo porque se lo escuchó al propio Vielmann.

Ocurrió en una reunión en la que tomaron parte el ministro, el comisario Soto, algunos de sus subalternos así como varios de los miembros de la unidad de Víctor Rivera. Ella estuvo presente acompañando a su jefe directo, Arturo Rivas Mérida, uno de los policías que trabajaba con el comisario Soto.

“El Ministro dijo que estaban hartos de los reos que se habían fugado, que no iban a regresarlos a seguir engordando en las cárceles, que los que tenían delitos de alto impacto como homicidio o secuestro no los tenían que regresar”, recordó la testigo.

Solo es un frase, pero hasta el momento, nadie había puesto en boca del exministro palabras semejantes. Nadie le había incriminado de manera tan directa. Es solo una frase, pero podría provocar que la justicia ya no le conceda el beneficio de la duda,como sucedió en España.

Las víctimas del plan

De los 19 fugados de El Infiernito, siete fueron asesinados. En su primer juicio, Vielmann fue procesado por tres de estos casos. Ahora, la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (Feci) le acusa de otros dos y de un tercer asesinato vinculado.

Las víctimas son Hugo Humberto Ruiz Fuentes, Douglas Araúz Palacios y Adonis Murillo. Los hechos ocurrieron entre noviembre y diciembre de 2005. Los dos primeros eran reos fugados de la prisión de El Infiernito que se escondieron en la ciudad capital. Ruiz Fuentes era un condenado a muerte que fue capturado en la colonia El Milagro, en Mixco, por dos de los hombres del comisario Soto (Victor Manuel Ruiz Gonzalez y Francisco Guarcax), ambos capturados y después ejecutado en un callejón de Barberena, Santa Rosa, de acuerdo con la fiscalía. La escena del crimen se organizó de manera que pareciera que había ocurrido un enfrentamiento

Arauz Palacios, alias “El Nica”, era un acusado de secuestro al que se le aplicó la misma muerte, según la fiscalía. Fue capturado en la colonia El Amparo, zona 7, por dos los miembros de la unidad de Víctor Rivera: Stu Velasco y Kamilo Rivera. (El primero fue capturado; el segundo, viceministro de Gobernación hasta el estallido del caso, es prófugo)

Después, “El Nica” fue trasladado a la 20 calle de la zona 5 y asesinado. Su cadáver tenía una docena de perforaciones de bala que entraron por la espalda, pero eso no evitó que las autoridades informaran que había fallecido al enfrentarse con la PNC.

La tercera víctima, Adonis Murillo, no era un criminal. Era un joven albañil hondureño que conocía a “El Nica” y que fue utilizado por los policías para encontrar al prófugo y después fue ejecutado y abandonado en una finca en la ruta a Palencia. Su asesinato es atribuido a Axel Martínez Arriaza, otro de los hombres de Víctor Rivera, que ya está preso por la ejecución extrajudicial de otro fugado de El Infiernito.

Pero los problemas de Carlos Vielmann no terminan aquí. La FECI también le acusa de torturar a otros cuatro de los reos que escaparon de El Infiernito y cuenta con testimonios que incriminan directamente al exministro.

La calentadita” ordenada por Vielmann

Los testigos no fueron escuchados durante la primera audiencia y por tanto los detalles de los hechos aún no son conocidos, pero la fiscalía adelantó algunos datos (probablemente, sus testimonios serán conocidos esta semana).

Dos de las víctimas son Marco Tulio López López y Luis Humberto Arana Sarceño. Ambos fueron capturados en Patulul, Suchitepéquez, pocas horas después de la fuga mientras huían hacia la frontera mexicana. Fueron trasladados a la sede de la Comisaría 31 en Escuintla y, según ellos, torturados durante horas para que proporcionasen información sobre a dónde se habían dirigido sus compañeros de fuga.

Carlos Vielmann, como evidencian videos que fueron mostrados durante la audiencia, estuvo en la Comisaría 31 durante aquel 22 de octubre de 2005.

La fiscalía expuso a la juez Claudette Domínguez, que el entonces ministro advirtió a los reos de que “se les iba a dar una calentadita para sacarles la verdad” y después participó en los golpes y descargas eléctricas que sufrieron. El fiscal describió una escena en la que Vielmann pisaba el cuello de López López mientras el comisario Soto le apuntaba con una arma en la cabeza y amenazaba con ejecutarlo.

Otro de los reos que acusan a Vielmann de torturas es Julio Oswaldo García Palacios, alias “El Gato”, que fue capturado el 11 de noviembre de 2005 en San Miguel Petapa. “El Gato” le contó a la fiscalía que fue trasladado al antiguo palacio de la PNC donde fue encerrado en una celda minúscula, esposado y de pies y manos y golpeado durante unos 40 minutos por varios hombres encapuchados (después fue trasladado al hospital porque tenía tres costillas rotas). Uno de los hombres que ocultaba su rostro, según El Gato, era Carlos Vielmann, al que pudo ver sin capucha durante unos segundos.

Respaldo para Vielmann

El hecho de que la FECI haya dado credibilidad al testimonio de criminales, algunos de ellos condenados por hechos terribles, centró las críticas del exministro, quien fue muy duro en las declaraciones que ofreció a los medios durante los recesos de la audiencia de primera declaración. Vielmann aseguró que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) se ha convertido en “un policía política” que le mantiene “secuestrado”.

Vielmann también aseguró que ya fue absuelto en España y que se le está volviendo a juzgar, violando su derecho a no ser procesado dos veces por los mismos hechos.

A la audiencia acudió el expresidente Óscar Berger, bajo cuyo mandato ocurrieron los delitos que se le imputan al exministro. Berger comentó a los medios que el caso contra Vielmann es “cosa ya juzgada” y que la CICIG “debería dedicarse a investigar a quienes realmente crean inseguridad en Guatemala” como los invasores de terrenos y los extorsionistas.

Para apoyar a Vielmann, también estuvieron presentes en el juzgado importantes empresarios como Juan Carlos Tefel, presidente de la Cámara de Industria y Juan José Gutiérrez Mayorga, uno de los copresidentes de la Corporación Multi Inversiones (CMI).

En la lado de la víctimas, de los tres asesinados y los cuatro torturados, en cambio, nadie se hizo presente.

NÓMADA

 

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