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LA NOTA CHAPINA: Tras el horrendo femicidio de Alejandra Ico Chub, mujer q’eqchi’, el asesino, Mario Tut, Ical sigue prófugo

Pienso de nuevo en mis abuelas, en mis primas, en mis amigas y en cada una de las mujeres cercanas que conozco que hemos enfrentado la violencia machista. Pienso en María Ico Chub, hermana de Alejandra, tan fuerte y tan digna que ahora está resguardando a sus 3 sobrinos, pero tiene miedo, sabe que el asesino de su hermana está libre, sabe que puede volver, sabe que en su comunidad hay quienes lo justifican aún haya cometido el crimen más horrible que ella jamás ha visto.

VOLCÁNICA ES LA REVISTA FEMINISTA DE NÓMADA.

Ellas es Alejandra Ico Chub, victima de feminicidio a manos de Mario Tut Ical.

La noche del lunes 29 de octubre del 2018 Alejandra Ico Chub de 32 años fue asesinada por su esposo en su casa, sobre su cama. Ella fue mutilada con un machete. Sus gritos de auxilio fueron escuchados por vecinas y vecinos de La Isla del Norte en San Miguel, Chisec, Alta Verapaz, Guatemala. El asesino, Mario Tut Ical, conviviente de Alejandra, huyó luego de cometer el femicidio.

Este mismo día, mi abuela paterna, cumplió 17 años de haber fallecido. Ella fue una sobreviviente de violencia. Mi abuelo la golpeaba y maltrataba, incluso le pegó estando embarazada. Un buen día ella tomó fuerza y lo abandonó junto con sus 5 hijos. Por esta decisión mi abuela sufrió escarnio. Hasta de su propia familia que le reprochaba por no aguantar al marido y no cumplir con su deber de esposa.  Mi abuela Juana luchó muy duro, trabajo en cuanto pudo para alimentar y dar educación a sus hijas e hijos.

Me duele saber que otras mujeres no pueden salir a tiempo de estos ciclos de violencia. Como ha sido el caso de Alejandra, ella era una mujer q’eqchi’, madre de 3 niños, se ocupada de los oficios domésticos en la casa, “Ella era una mujer muy trabajadora y sonriente” me ha dicho su hermana María Ico, quién ahora resguarda a sus sobrinos y está angustiada por su futuro.

Según relatan algunos vecinos, en horas de la noche escucharon los gritos de auxilio Alejandra y sus súplicas, pero por miedo no se acercaron a la casa y al percatarse de que el asesino se había fugado, ingresaron a la vivienda y lo que encontraron fue aterrador.

Llamaron a la policía, a los bomberos, a la prensa, pero viven a 45 minutos de la cabecera municipal de Chisec, por lo que sus alertas llegaron muy tarde.

Alguien desde su teléfono celular hizo un vídeo de ella agonizante, desangrada, mutilada, el cual se difundió por las redes sociales y se filtró en medios de comunicación sin filtros, sin cuidado. Este vídeo llego a mi, por una compañera de mi colectivo, quién afligida me pedía apoyo para hacer la denuncia sobre este crimen horrendo.

Sin tener la menor idea de lo que vería, descargué el vídeo y lo reproduje en el celular. No puedo describir lo que vi, no hay palabras. Es lo más terrible que he visto en años. Y ahí pude percatarme que el rostro del femicidio que yo tenía en mi cabeza, luego de lecturas y teorizar sobre sistemas de opresión contra las mujeres, era una caricatura, que esto es mucho más grotesco que lo era capaz de imaginar.

El tratamiento de esta noticia ha sido terrible, por ejemplo en el canal nacional TN23, al hacer una nota sobre el femicidio, inicia el reportaje haciendo referencia a una cita bíblica, -que suena más a una apología del delito- : “Quién fácil se enoja, hará locuras” y luego relata: “eso fue lo que le ocurrió a un hombre en Chisec, Alta Verapaz, quien poseído por la ira no pudo controlarse y cometió un horrendo crimen”. Como si un femicidio se tratara de un hecho fortuito y no como parte de un largo proceso de violencia contra una mujer, como parte de un ciclo de violencia que no tiene justificación alguna.

De igual forma el noticiero Noti 7 inicia su reporte indicando “Un hombre cegado por la ira arremetió contra su esposa, tal fue su furia que terminó asesinándola. Sin piedad descuartizó a su cónyuge”. Luego mientras se hacía la ampliación del caso informaron que “creían que el individuo llegó bajo efectos de licor o de alguna droga al cometer el atroz vejamen” y añaden “vecinos del sector informan que este hombre ha ocasionado inconvenientes en el sector y se intentó expulsarlo de la comunidad porque constantemente agredía a su esposa”.

La violencia contra las mujeres es un espectáculo, es una mercancía que se vende como primicia informativa, alimentando el morbo de una necrosociedad que ha normalizado los actos más crueles como a tortura y las ejecuciones extrajudiciales.

En redes sociales se leen acusaciones contra Alejandra: “es que le fue infiel al hombre”, “ella lo provocó” y así van los comentarios, basado en fundamentalismos religiosos  y la normalización de la violencia contras las mujeres. Es por esto y un sistema patriarcal y machista que 62 mujeres mueren cada mes, víctimas de la misoginia en Guatemala.

Pienso de nuevo en mis abuelas, en mis primas, en mis amigas y en cada una de las mujeres cercanas que conozco que hemos enfrentado la violencia machista. Pienso en María Ico Chub, hermana de Alejandra, tan fuerte y tan digna que ahora está resguardando a sus 3 sobrinos, pero tiene miedo, sabe que el asesino de su hermana está libre, sabe que puede volver, sabe que en su comunidad hay quienes lo justifican aún haya cometido el crimen más horrible que ella jamás ha visto.

Por cada mujer víctima de violencia, por Alejandra, no permitamos que esto quede impune y en olvido.

¡NI UNA MENOS!

María Ico Chub pide apoyo, tanto para sufragar los gastos del sepelio, como para lograr justicia para su hermana y sostener a sus sobrinos. Su vecina, Manuela González Mendoza, les estará prestando su cuenta para hacer llegar apoyo monetario si alguien puede:

Es una cuenta local: 4125-150516 – Ahorros- Banrural.

NOMADA

 

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