LA NOTA DE FE

LA NOTA DE FE: El intercesor de las causas imposibles

Fervor por este santo aumenta, aunque de momento se carece de investigaciones que expliquen este fenómeno religioso.

Por: Ana Lucía González elperiodico.com.gt

Este domingo la imagen de San Judas Tadeo recorre las calles aledañas a la parroquia de La Merced, ubicada en la 11 avenida y 5a. calle de la zona 1, como preámbulo a su festividad, el próximo 28 de octubre. Los turnos para llevar en hombros a este santo se agotaron desde hace dos semanas.

El fervor por este apóstol, conocido también como el patrono de las causas imposibles, pareciera aumentar en popularidad con los años. Se evidencia por la cantidad de fieles que hacen cola frente a la reliquia milagrosa con su nombre en la iglesia de La Merced, para pedir por trabajo, salud o sus familias. Eso sin contar la cantidad de veladoras, flores, plaquetas y papelitos con peticiones que se acumulan en una urna cada miércoles, lo que muestra un fenómeno de fe inaudito. Un santo del cual, hasta el momento, no se tienen estudios históricos ni sociológicos en el país, y que goza de similar devoción en toda América.

San Judas Tadeo fue uno de los apóstoles de Jesús, pero no el Iscariote. Se le presenta como hermano de Santiago, primo de Cristo y a quien se le atribuye la epístola canónica que lleva su nombre en la Biblia. El día de su fiesta patronal hay una explosión de fe dentro y fuera del templo que lo alberga. Se dice que desde medianoche empieza a llegar la gente para hacer fila y ser los primeros en entrar a la iglesia, que abre sus puertas a las 4:30 horas. A esa hora empieza la misa que se celebra en su nombre. En las afueras, al alba, los mariachis le ofrecen una serenata.

Una fenómeno cultural no explorado que, de momento, cuenta con los hallazgos preliminares del doctor en antropología Milton Ricardo Machuca-Gálvez, catedrático en la Universidad de Temple, Filadelfia, quien avanza en una investigación a partir del análisis de miles de peticiones de los fieles del santo.

Trabajo, salud, vida

Bertie conoció la devoción por San Judas Tadeo pocos días después de separarse de su esposo, con quien llevaba casada más de 17 años. Atravesaba momentos difíciles, cuando un día le regalaron una estampa del santo. Pensó que nada perdía con orar para aliviar sus penas.

Aunque no se considera una persona religiosa, cuenta que el santo la ha salvado de dos peligros. Una vez se libró de chocar de frente con otro carro. Sus reflejos la hicieron evitar la tragedia. “Días atrás, una amiga me aseguró que tuvo una visión donde le advertían que algo malo me iba a suceder”, cuenta aún afectada. A su parecer, el santo la salvó de la muerte.

En otra ocasión, estuvo a punto de atropellar a un joven que se le atravesó cuando manejaba. Casualmente, dice, ese día su camioneta hizo un ruido feo y prefirió llevarse el carro de su hija. “El muchacho quedó literalmente abrazado al capó. Si hubiese llevado un auto más grande, seguro lo mato”, recuerda. Días después, su camioneta dejó de hacer ruido. Los mecánicos le indicaron que no encontraron ninguna falla en el sistema. “Fue por San Judas”, afirma Bertie.

En la iglesia de La Merced, María Concepción se encarga desde hace varios años de organizar los arreglos florales que se ofrendan al santo cada miércoles. Afirma que a San Judas le debe la vida, como intercesor ante Cristo. “Me salvó dos veces de cáncer, le pedí vida para sacar adelante a mis hijos”, cuenta.

Rony Pol reza de pie mientras encuentra un espacio para arrodillarse frente al altar. Suele visitarlo desde hace unos 11 años y no falta para la fiesta del 28 de octubre. Si es necesario pide permiso para faltar a sus labores. Su petición, como muchos, es por encontrar una mejor oportunidad laboral.

En cambio, las plegarias de Elisa González se orientan más porque el santo la ayude a controlar su carácter y ser más paciente. Cuenta que heredó el fervor por su abuela y le gusta llevar consigo la imagen del santo en su bolsa y conservar el cuadro original de su abuela, “aunque ya esté todo apolillado el marco”.

Un santo moderno

Los estudios inéditos del doctor en antropología Machuca-Gálvez parten de su interés por estudiar la religión desde la cultura. Su trabajo consiste en analizar la devoción por San Judas Tadeo de La Merced a partir de entrevistas y examinar la colección de peticiones y ex – votos (plaquitas) presentados al santo. Actualmente trabaja un análisis de contenido sobre una muestra de 1,600 peticiones.

“En la muestra original eran cerca de 3 mil, se eliminaron unas 1,400 por ser ilegibles o no pertinentes al tema”, indica Machuca. Los hallazgos preliminares de su estudio dan cuenta que la devoción por este santo puede encontrarse a partir de la primer plaquita encontrada, que data de 1914. Los resultados de este estudio le han permitido identificar que se trata de un fervor centrado en las peticiones.

En estas encontró que la mayor parte de peticiones corresponde a las mujeres contra un menor porcentaje de hombres. La mayoría están escritas a mano y piden por favores personales. Una pequeña fracción ruega por otros, como un enemigo, familia o gobernantes, pero también los hay quienes le solicitan favores por amores no correspondidos o para hacer el mal a otras personas.

El tono de las peticiones va desde lo muy familiar, con modos coloquiales como el vos, tú o usted, o también lo llaman “Juditas, Colocho o Muñeco”. Revela que las promesas de pago por un milagro son muy generales y no representan sacrificios extraordinarios para quien lo pide, anota el antropólogo.

Por lo anterior, Machuca-Gálvez considera que San Judas es un santo moderno, o al menos, redescubierto y actualizado en la modernidad. Además, esta es una devoción única, urbana, centrada en la pintura del siglo XVIII y reforzada por una reliquia introducida por los sacerdotes jesuitas hacia los años 1940. Por otro lado, es un santo que ofrece una devoción igualitaria. “No distingue edad, género, origen racial, ocupación o clase social”, resalta.

Milagroso y popular

El antropólogo Deyvid Molina, director del Centro de Estudios Folklóricos (CEFOL) de la Universidad de San Carlos, expone que en principio existe una necesidad humana de creer en un ser superior que está presente en todas las épocas y culturas. Si bien no se han identificado cofradías o retablos dedicados a su imagen, su devoción se explica en que es un santo con atributos humanos que no pide nada a cambio, por eso la gente le tiene fe. De momento, revela, el CEFOL prepara estudios al respecto para el próximo año.

Por su parte, el historiador Johan Melchor aporta datos sobre el valor de la pintura de San Judas Tadeo como obra artística del siglo XVIII. Se trata de una obra de Joseph de Valladares pintada entre 1740 y 1750. Esta formaba parte de una colección de los 12 apóstoles que se trasladó de la ciudad de Santiago a la Nueva Guatemala de la Asunción, alrededor del año 1812, poco antes de su inauguración, un año después, junto con todo el menaje artístico-religioso del templo.

 

“Es milagroso, cotizado, de los más populares en Guatemala, junto con el señor de Esquipulas y el Señor Sepultado de San Felipe”, afirma Melchor. “Falta el Señor Sepultado del templo del Calvario, el Cristo de los pobres”, agrega el sacerdote Manuel de Jesús Chilín, párroco de esta iglesia.

El historiador Aníbal Chajón coincide en que el fervor por este santo va relacionado con las condiciones de trabajo asalariado y obrero en América en el siglo XX. Es por ello que la petición más común es laboral, pues el símbolo que porta este santo, la escuadra, representa al trabajador. “Se le considera un amigo, alguien como uno”.

Agrega que fue el general Miguel Ydígoras Fuentes, quien gobernó el país de 1958 a 1963, quien donó el frontal de plata que adorna el altar del santo. “La gente lo interpretó que fue por concederle el favor de convertirlo en Presidente. Esto evidencia que la devoción no reconoce estratos sociales ni actividad, incluso crece entre los no católicos”, comenta Chajón.

Más cercanos a la Iglesia

Para el sacerdote Manuel de Jesús Chilín, han sido miles de personas las que han recibido favores, gracias a su intercesión. “Ya forma parte de la identidad católica y fe de nuestro pueblo. Lo importante es que el fervor por San Judas nos acerque más a Jesús, que los devotos participen más de la misa, la Eucaristía, la Confesión, tengan un momento de oración frente al Santísimo y traten de llevar una vida acorde con los valores cristianos”, afirma.

Una réplica de este cuadro se encuentra en la iglesia de La Merced en La Antigua Guatemala. Según Chajón, esto permite que se extienda la fe por este santo, la cual además se expande en la medida que la gente lleva consigo a sus hijos a visitarlo, tradición que se transmite hacia los jóvenes y las futuras generaciones.

Machuca reflexiona en que estas peticiones se quedan muchas veces en acciones individuales, pero que no trascienden hacia el bien común o hacia una acción social más amplia.

EL PERIÓDICO

 

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