LA NOTA DEPORTIVA

LA NOTA DEPORTIVA: El pecado constitucional del deporte…En Guatemala

 

El único país en el planeta que asigna un porcentaje del presupuesto nacional al deporte, desde su texto Constitucional, es Guatemala. Una intención que pervirtió a los dirigentes históricos del deporte, y que ha permitido la construcción de estructuras políticas para el control y la opacidad de los recursos asignados al deporte guatemalteco.

Texto:                            Oswaldo J. Hernández
Foto:                                    Luis Soto
Ilustración;                                 Jacobo Castañeda

Escucha los gritos de los aficionados, a lo lejos. Ahí desde el fondo de las canchas deportivas, desde las sombras de los cuadriláteros, las duelas, los vestidores y las pistas, sin el brillo de las medallas. Escucha todo el murmullo de gloria o reclamos que vienen desde los graderíos de la superficie. Porque debajo de todo, el deporte contiene un mundo aparte. Un universo sin atletas, lleno de administradores y burócratas. Un pequeño Estado dentro del Estado de Guatemala, con reglas propias, líderes y pugnas políticas particulares, donde todo gira alrededor del dinero: un número cercano a los Q1 mil millones (US$ 134 millones) asignado por mandato constitucional al deporte federado y no federado (un tres por ciento del presupuesto nacional).

Lejos de los reflectores y los estadios, los dirigentes deportivos trabajan políticamente por el control de las instituciones deportivas y los recursos del Estado. Una dinámica subterránea que se acompaña siempre con el discurso olímpico, la sana competencia y la cultura del deporte.

Esta es la historia del uso político del deporte en Guatemala. Su situado constitucional. Los personajes y los momentos históricos que han configurado la opacidad con que se administran los recursos de la práctica deportiva.

Líneas constitucionales  

Desde la Constitución Política de 1985, el deporte en Guatemala tiene un capital asegurado. Cada año, la cifra crece junto a lo recaudado por el Estado para constituir el presupuesto nacional. De Q10 millones (US$ 3.4 millones) iniciales en aquellos años ochenta, el deporte luego de más de 30 años de su asignación constitucional, alcanza en la actualidad, una cifra cercana a los Q1 mil millones (US$ 134 millones).

“Es deber del Estado el fomento y la promoción de la educación física y el deporte. Para ese efecto, se destinará una asignación privativa no menor del tres por ciento del Presupuesto General de Ingresos Ordinarios del Estado”, indica el artículo 91 de la Constitución Política de la República.

Este artículo, estas apenas tres líneas, han configurado toda la dinámica del financiamiento del deporte de las últimas tres décadas en Guatemala. Es la raíz de las disputas políticas internas más evidentes del deporte guatemalteco. Los bloques, las alianzas, las traiciones. El control. Los grupos, la subordinación de las federaciones, el manejo de las asignaciones de dinero para cada deporte. Las elecciones federativas. Los vínculos necesarios con los gobiernos de turno. Los intentos de intervención a la autonomía.

En sí, es el pecado constitucional del deporte que ha permitido opacidad en el manejo político de las instituciones deportivas. De Q1 mil millones, el 50 por ciento es asignado para el deporte federado (CDAG y COG) y el otro 50 por ciento para el no-federado (en los Ministerios de Educación y el de Cultura y Deportes).

Niños de aire
Un niño en la federación de gimnasia realiza una acrobacia en el aire. Foto: Luis Soto

Las tres grandes casas del deporte

Históricamente, desde la creación de los artículos constitucionales, el control del deporte en Guatemala –configurado por el presupuesto constitucional– se ha disputado bajo los estandartes de tres casas deportivas: el Boxeo, la Lucha y el Remo/Canotaje.

Tres disciplinas de 46 en total con tres liderazgos que a lo largo de 30 años han protagonizado alianzas y disputas estratégicas. Un escenario político del deporte habitado por el ex referí de boxeo internacional, Willi Kaltschmitt; el ex dirigente de la federación de Remo/Canotaje, Rolando Castro de León; y el ex dirigente de la federación de Lucha Francisco Lee López.

“La estrategia, a pesar de las disputas entre los dirigentes, ha sido la de conservar la independencia del deporte en Guatemala”, dice Rolando Castro de León, también ex presidente de la CDAG en tres ocasiones (1973-1975, 1995-1997 y 2005-2007).

Cada uno de estos dirigentes históricos ha participado de momentos coyunturales importantes para el deporte nacional. Han ganado o fracasado. Han creado alianzas temporales. Se han acusado judicialmente entre ellos. Han construido leyes para evitar la elección de uno o de otro. Pero en cada ocasión, el perdedor de hoy, desde las sombras de este cuadrilátero, ha buscado siempre la revancha.

El instante de mayor trascendencia entre los dirigentes, “un antes y un después”, según Castro, fue la creación de los artículos constitucionales que también contemplan la autonomía deportiva. “Se reconoce y garantiza la autonomía del deporte federado a través de sus organismos rectores, Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala y Comité Olímpico Guatemalteco, que tienen personalidad jurídica y patrimonio propio”, dice el artículo 92 de la Constitución.

Hasta antes de 1985, el deporte nacional no tenía sostenibilidad propia. Su autonomía había sido intervenida en varias oportunidades, por Carlos Castillo Armas, en 1954, y por Enrique Peralta Azurdia en 1963.

Y su financiamiento, que provenía de un decreto ley de 1978 que imponía un impuesto al tabaco, el vino y la cerveza, había sido derogado en 1982 cuando la autonomía del deporte fue intervenida de nuevo por el gobierno de facto de Efraín Ríos Montt.

Francisco Lee, actual gerente de la Federación de Lucha, dice: “El deporte escolar siempre tuvo presupuesto, porque siempre operó bajo el paraguas gubernamental. Un espacio para llenar puestos políticos y pagar compromisos de campaña. En consecuencia: ahí las batallas dirigenciales no han sido tan relevantes como sí lo han sido en el deporte federado, que hasta 1985 aseguró su sostenibilidad. Aunque desde entonces el dinero se ha convertido en una piñata”.

Muerte súbita
Un balón se mantiene estático, en muerte súbita, sin alterar el marcador. FOTO: Luis Soto.

Batalla de alto rendimiento

Con el situado constitucional, el deporte de alto rendimiento en Guatemala quedó bicéfalo. CDAG y COG, en ocasiones, repiten funciones con respecto a las decisiones olímpicas. Si CDAG tiene una Feria del Deporte, el COG tiene su Festival Olímpico. Si COG premia a los deportistas en el Día Olímpico, CDAG les rinde homenaje en el Día del Deportista Guatemalteco.

Una doble representatividad, que según Willi Kaltschmitt, representante del Comité Olímpico Internacional (COI) en Guatemala, ha creado ciertos conflictos de liderazgo. Una batalla para dirigir el deporte de alto rendimiento. La Constitución establece autonomía para ambas instituciones.

“El pleito ha sido generado por ver quién y cómo se representa el deporte a nivel internacional. Desde el inicio eso. El COG está avalado por la Carta Olímpica. Y la CDAG es el ente nacional a cargo de las federaciones pero no del alto rendimiento”, dice Kaltschmitt, también ex presidente del COG en 1985.

En la documentación oficial de la Asamblea Nacional Constituyente, los artículos constitucionales del deporte, fueron poco discutidos. CDAG fue entendida como la encargada de crear la infraestructura del deporte, como instalaciones y campeonatos nacionales, con el fin de producir diversas generaciones de atletas para el alto rendimiento. El COG y su autonomía, se encargarían de la representación en los eventos olímpicos y las gestiones necesarias para la participación de los deportistas guatemaltecos.

“El origen de la división entre el COG y CDAG ha sido a causa de la tergiversación de las leyes”, señala Rolando Castro. “El COG ha manipulado las leyes nacionales a su favor. Se asumen como los representantes olímpicos en Guatemala. Pero, de fondo, la CDAG es la que debería proponer a las selecciones nacionales para los juegos internacionales desde las federaciones y asociaciones deportivas y no el COG”, reclama.

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«Históricamente, el deporte se ha disputado bajo los estandartes de tres casas deportivas: el Boxeo, la Lucha y el Remo/Canotaje» 

Los jueces no-federados

La última gran batalla, luego del situado constitucional para el deporte de 1985, entre el COG y la CDAG, sucedió a mediados de los años noventa. Las federaciones deportivas, dirigidas por Remo/Canotaje y Lucha –una alianza entre Rolando Castro y Francisco Lee–, tomarían el control del COG que estaba bajo el poder de Willi Kaltshmitt.

Para el deporte de alto rendimiento, 1997 fue año electoral y el campo de juego era sobre todo político.

En los deportistas a nivel nacional, sin embargo, había cansancio sobre la pugna de los dirigentes de COG y CDAG, de las pugnas por el control de presupuesto constitucional de casi Q200 millones (US$ 26 millones) en esos años.

“La división del deporte de alto rendimiento socavaba el espíritu deportivo y había que controlarlo de una vez por todas”, dice Jorge Zamora, asesor en el Ministerio de Educación, y uno de los encargados históricos de velar por el deporte no-federado. La Ley Nacional de Cultura Física y el Deporte, fue una iniciativa que surgió de los dirigentes del deporte recreativo y escolar, y su propósito era cortar de tajo algunas dinámicas políticas en el deporte de alto rendimiento. Cambiar las reglas de cómo se elegían los dirigentes.

“En lo electoral, se prohibió la reelección en las federaciones. Se cambiaron los periodos electorales para que no coincidieran COG y CDAG, y con eso nos neutralizaron”, recuerda Francisco Lee, cuya planilla no pudo participar en la elección de COG de 1997.

Zamora y Castro de León coinciden en que el gobierno del Partido de Avanzada Nacional (PAN), con Álvaro Arzú como presidente, intervinieron en el proceso electoral del deporte ese año.

“Desde el Ejecutivo”, dice Francisco Lee, “se impuso la planilla de Roberto Aldana, apoyado por Willi Kaltschmitt”. A esta última maniobra política por controlar el deporte de alto rendimiento, aún se le conoce hoy como el “Pacto de Atlanta”, sellado entre Kaltschmitt y el ex vicepresidente del PAN, Luis Flores.

–¿Para qué quería el PAN el control sobre el deporte de alto rendimiento?

–El PAN tenía un plan para 20 años. El deporte tenía un propósito político para ellos. Pero nunca tuvieron gente capaz de dinamizar el uso político del deporte– dice Lee.

Zamora matiza: “Las divisiones históricas entre COG y CDAG las moderamos con la ley. Se buscó, por fin, una coordinación interinstitucional. Se  creó el Conader (Consejo Nacional del Deporte, Educación Física y Recreativa) y se tuvieron que sentar en una misma mesa los dirigentes del COG y CDAG, y los Ministerios de Educación y el de Cultura y Deporte. Por tanto pleito por los aportes millonarios constitucionales, esto era algo que nunca había pasado”.

Al COG, después de la ley, se le siguió permitiendo la reelección de sus dirigentes, bajo el argumento de respetar la Carta Olímpica. La CDAG lo tiene prohibido desde entonces.

El dinero inclina la balanza

“A un dirigente deportivo lo mueve una cosa”, explica Francisco Lee. “En sus empresas, en sus negocios, en su trayectoria académica son invisibles. No existen. Pero entonces llegan a dirigir a cientos de atletas y algo les cambia la vida. Los saludan. Los aprecian. Y eso los hace sentir que son alguien. Además están los viajes, el poder, el control desde el dinero”.

Del situado constitucional, 1.2 por ciento del presupuesto nacional fue asignado a CDAG. Un 0.3 al COG. Y para el resto de deportes no-federados se asignó 1.5 por ciento.

Del dinero, Kaltschmitt, dice sin reparo: “La mayoría de dirigentes deportivos viene de un sector acomodado. La mayoría de familias de dinero de este país tiene a sus hijos haciendo deporte. El interés por el deporte no es el dinero, es un asunto más familiar”.

Sin embargo, la forma de asignar los presupuestos a las federaciones y asociaciones, que en conjunto hoy llegan a 46 entidades, se torna un asunto político, cuyo poder radica en las asignaciones de dinero constitucionales. El origen del pecado del deporte.

Ciclodromos
Un ciclista recorre la pista infitnita de entrenamiento. Foto: Luis Soto

Bajo un nuevo estandarte

Hoy el poder del deporte se resguarda bajo un nuevo estandarte. Remo/Canotaje, Lucha y boxeo han configurado la historia del uso político del deporte. Y hoy, una nueva casa tiene el control total de COG y CDAG. Un líder que proviene del Softball como disciplina: Gerardo Aguirre Oestmann.

“Un poco más de lo mismo, pero un observador de los detalles de la historia”, como dice Kaltschmitt, “y con la comprensión total del sistema”.

Que significa: control del presupuesto constitucional para doblegar la voluntad de otros dirigentes. Control discrecional de los fondos públicos con mínima rendición de cuentas.

En tanto los dirigentes históricos se han tornado débiles y envejecen, se vuelven parte del murmullo de las muchedumbres y las porras en los graderíos, debajo de las canchas deportivas el sistema del deporte produce sus propias estructuras sin atletas. “Esta situación en donde hay una opacidad fiscal y financiera enorme, en nombre de los recursos que se manejan en favor del olimpismo, pues han permitido que el deporte organizado se convierta en una isla. En una burbuja de impunidad”, como dice el escritor mexicano, Juan Villoro. El deporte como un pequeño Estado dentro del Estado, con políticos propios, donde están en juego Q1 mil millones (US$ 134 millones) de los fondos públicos.

La Agencia de viajes de los dirigentes del deporte guatemalteco

La odisea de los directivos del deporte nacional consiste en recorrer el planeta Tierra para asistir a congresos, cursos o firmar convenios anodinos. Un viaje oneroso que se paga con los impuestos de los guatemaltecos y sin resultados o cambios significativos en los rankings mundiales para Guatemala.

Texto: Oswaldo J. Hernández
Foto: Luis Soto
Ilustración: Jacobo Castañeda

Si se suman los kilómetros de viajes –ida y vuelta– realizados por los cinco dirigentes del Comité Olímpico Guatemalteco (COG) durante los últimos cuatro años, sólo ellos, sin atletas ni delegados deportivos, le habrían dado la vuelta al planeta Tierra 18 veces. Si se hace la misma sumatoria de kilómetros con los siete dirigentes del Comité Ejecutivo de la Confederación del Deporte Autónomo Guatemalteco (CDAG), sin tomar en cuenta a nadie de las 46 asociaciones y federaciones deportivas del país, estos habrían recorrido el mundo ocho veces completas.

En total, de 2015 a 2018, los dirigentes del deporte guatemalteco (CDAG y COG) en conjunto habrían recorrido 1 millón 041 mil 752 de kilómetros, casi tres veces la distancia que existe de la Tierra a la Luna (380 mil kilómetros).

Y cada viaje –más de 70 en total– pagado con dinero del Estado, sin presentar por cada uno mayores justificaciones o resultados. Viajes al exterior para asistir a cursos, seminarios, reuniones y congresos. Invitaciones para inspeccionar instalaciones deportivas en el extranjero, observar el marketing que realiza un estadio de futbol, firmar convenios anodinos o participar en galas de honor de campeonatos y juegos internacionales. O bien, realizar visitas a deportistas entrenando en otro país, o gestionar compras de software en Miami, o dar acompañamiento a equipos de atletas en eventos deportivos. O simplemente: la necesidad de los dirigentes del deporte guatemalteco –respaldados con reportes escuetos sobre su responsabilidad de coordinación y gestión– para estar presentes en olimpiadas y campeonatos mundiales

Haz clic en las líneas para ver cada viaje, los dirigentes y sus gastos

Viajes sin rendición de cuentas

Los informes de cada viaje, adquiridos por No-Ficción mediante solicitudes de acceso a la información pública, son escuetos en detalles y redacción y están firmados por cada uno de los dirigentes deportivos. Las justificaciones en muchos casos son inexistentes.

No obstante, a los reportes se adjuntan invitaciones abiertas de Comités Olímpicos Deportivos de otros países o cartas de presidentes de clubes internacionales. De esta manera, las decisiones de los Comités Ejecutivos del COG o CDAG adquieren “formalidad” al momento de comisionar a uno o varios de los miembros para asistir a una reunión o asamblea deportiva en el extranjero.

“Son viajes que se usan como moneda de cambio para el pago de favores. Se rifan los viajes entre los dirigentes y así mantienen la coordinación y el poder entre las Juntas Directivas”, dice la diputada Karina Paz Rosales, del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Dentro del Congreso de la República, Paz está intentando plantear una reforma a la Ley Nacional del Deporte con el propósito de reglamentar los viajes al extranjero de los directivos del deporte. En un primer intento su iniciativa obtuvo dictamen desfavorable y fue desestimada por la Comisión del Deporte dentro del Legislativo.

La mayor parte de informes de viaje que presentan los miembros del COG y CDAG se acompañan únicamente de una o varias fotografías de baja resolución. Ahí los directivos aparecen sonrientes, en modo selfie, frente a un estadio o una cancha deportiva o un seminario. No hay un texto que resalte acciones a futuro o resultados inmediatos relacionados al deporte federado de alto rendimiento. Viajan así, sin rendir cuentas a nadie.

Los viáticos de estos viajes ascienden a decenas de miles de quetzales. Y la CDAG y el COG recurrentemente asumen los pagos de boletos aéreos. Por ejemplo, del 6 al 14 de marzo de 2016, Gerardo René Aguirre Oestmann, Presidente del COG, viajó a Francia, Inglaterra e Italia. Guatemala pagó Q39 mil 281.88 en viáticos y Q15 mil 523.47 en pasajes aéreos. Aguirre viajó a una reunión con el presidente de la IAFF en Francia, asistió a la conferencia de Tacklling Doping In Sport 2016 en Inglaterra y visitó al atleta de navegación en vela, Juan Maegli, para brindarle apoyo moral en Milán, Italia, como se sustenta en el acta de sesión del COG que aprobó el viaje trasatlántico de Gerardo Aguirre.

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«Se rifan los viajes entre los dirigentes y así mantienen la coordinación y el poder entre las Juntas Directiva» 

El informe del presidente del COG contiene fotografías de mala calidad, un programa de actividades de la conferencia de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), y tan sólo una línea de su visita a Maegli en Italia sin aportar fotografías o razones ni resultados.

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Durante la conferencia de Antidopaje en Inglaterra, Aguirre estuvo acompañado por Dennis Juan Francisco Alonzo Mazariegos, ex presidente de CDAG y actual asesor del COG con un contrato por Q270 mil anuales. Ese marzo de 2016, para el viaje de Alonzo Mazariegos, Guatemala pagó Q34 mil 545.08 de viáticos y Q8 mil 774.97 en pasajes aéreos; su nombre, no obstante, no aparece en los listados de asistencia reportados por la WADA. Y su informe presentado solo incluye el programa de actividades del evento y dos fotografías. Nada más.

Estos son modelos de informes que se repiten una y otra vez, para cada viaje que realizan los dirigentes del deporte nacional: fotos de baja definición, una sonrisa, y la notable ausencia de explicaciones.

Dentro de las disposiciones de viaje,  el COG y la CDAG han creado además un rubro denominado “Gastos de Bolsillo”. En los considerandos del Reglamento de Gastos y Viáticos el COG “acordó que no obstante los atletas viajan con todos los gastos pagados, se considera asignar gastos de bolsillo para que los atletas cuenten con una cantidad para pequeños gastos de tipo personal y que no tiene que ser demostrado en qué se realizó el gasto”.

Un “beneficio” pensado para atletas pero que los directivos del deporte –incluidos dentro de las categorías del reglamento en el artículo 4 y 19– hacen uso frecuentemente, para sus viajes: sin documentación que respalde cada compra.

Estos “pequeños gastos de tipo personal” sin comprobante, una vez asignados a viajes de los miembros de Junta Directiva del COG, oscilan entre US$160 a US$240 diarios.

La modalidad de “gastos de bolsillo” es una dinámica casi exclusiva para COG y CDAG, que aunque se denominen entidades autónomas, en términos referidos al erario público se consideran sujetas a la fiscalización estatal y a la Ley Orgánica del Presupuesto Nacionalcomo cualquier otra institución del Estado.

Los dirigentes del deporte guatemalteco, como consecuencia de sus propias arbitrariedades, viajan sin controles y no están obligados a rendir cuentas acerca de sus recorridos por el mundo.

En consecuencia, las instituciones del deporte de alto rendimiento (CDAG y COG) han sido utilizadas como agencias de viajes. Un costo de millones de quetzales provenientes del fondo público para viáticos, boletos aéreos y gastos personales de los directivos del deporte, sin resultados o cambios significativos en las posiciones mundiales de los rankings deportivos para Guatemala.

Millón y medio en gastos personales

En Guatemala, la mitad del tres por ciento del Presupuesto Nacional está asignado como un aporte constitucional al deporte federado: 0.3 por ciento para el COG encargado del deporte olímpico y  1.2 para CDAG responsable de las competiciones deportivas de segunda y tercera línea, como campeonatos y juegos nacionales e internacionales.

En total son casi Q500 millones destinados para el deporte federado (COG y CDAG).

Tan solo en 2017, el COG gastó Q2 millones 589 mil 081.15 en viáticos al exterior. Poco más de la mitad, Q1 millón 632 mil 443.53, fueron destinados para gastos personales de los directivos del deporte olímpico guatemalteco mientras recorrían el planeta Tierra en alguna comisión. Es decir, más de millón y medio de quetzales sin comprobante, directamente a los bolsillos de los dirigentes.

Cifras por miles de quetzales que no se pueden rastrear desde el momento en que son asignados al bolsillo de alguno de los directivos del deporte federado.

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Según el último informe de auditoría de 2017 de la Contraloría General de Cuentas (CGC) esta arbitrariedad en los viajes al extranjero es una falta grave “siendo que los gastos de bolsillo del Comité Olímpico Guatemalteco no son comprobados con documentos contables, no corresponden al principio de calidad de gasto, ni a la prudencia en la administración de fondos públicos”.

Aunque durante años esta ha sido la forma de viajar de los dirigentes deportivos, hasta abril de 2018, la CGC ha logrado interponer una denuncia penal ante el Ministerio Público en contra de los dirigentes del COG por este tipo de anomalía.

En la acción legal de la Contraloría se señala que el COG no utiliza el reglamento general de viáticos y gastos conexos emitido por el Ejecutivo en mayo 2016, un documento que establece tarifas homogéneas para todas las dependencias –autónomas y descentralizadas– del Estado.

En este documento emitido por la Presidencia se establecen cantidades de entre US$300 a US$400 diarios para viáticos en el extranjero. El reglamento del COG, por su parte, consigna entre US$400 a US$600 diarios por viaje al exterior. Es decir, un gasto del 50 por ciento más por encima de lo contemplado para un Ministro de Estado o el propio Presidente de la República.

La Contraloría, en su denuncia ante el Ministerio Público, señala que hubo incumplimiento de las normativas legales por parte de los dirigentes deportivos. Incumplimiento por más de medio millón de quetzales por la totalidad de los viajes, los desembolsos de viáticos y los gastos de bolsillo realizados en 2017. La denuncia ya fue presentada. La fiscalía aún no ha hecho comentarios al respecto.

Lo indefendible

Ante la gravedad de la acusación planteada por la Contraloría, los miembros de la junta directiva del COG (Gerardo Aguirre Oestmann, Presidente; Juan Carlos Sagastume Bendaña, Vicepresidente; María del Carmen Lorena Toriello Arzú de García Gallont, Vocal I; Claudia Rivera Lucas, Vocal II; y Rafael Antonio Cuestas Rolz, Vocal III) fueron obligados a contestar y argumentar una defensa. Una especie de periodo de gracia otorgado por los auditores antes de llevar todo a las acciones legales.

En las exposiciones de defensa, sin embargo, ninguno de los cinco miembros del COG se detiene a especificar el destino de Q1 millón 632 mil 443.53 que la Contraloría detectó como una asignación monetaria directa a sus bolsillos durante un año de gestión.

“Su ejecución está basada en ley”, resume Gerardo Aguirre, presidente del COG, dentro de sus planteamientos.

Cada declaración de descargo, planteada por los directivos del COG ante la auditoría del Estado, es un copy-paste de la anterior. Cada una centrada en la defensa de la autonomía constitucional del deporte federado.

“Es importante señalar que el Comité Olímpico Guatemalteco al ser una entidad AUTONOMA por mandato constitucional, tiene facultades legítimas para emitir su propia normativa para regular su funcionamiento, como ocurre en el presente caso de viáticos y gastos de bolsillo, lo que jurídicamente se define como independencia estatuaria y reglamentaria para emitir sus propias normas legales”.

En conjunto, Aguirre, Sagastume, Toriello, Rivera y Cuestas, en 2017 recorrieron –ida y vuelta– 145 mil 962 kilómetros en viajes de comisión. Tres vueltas y media a la totalidad del planeta Tierra.

Ante el señalamiento de la Contraloría, los dirigentes olímpicos se remiten a solicitar la anulación del “posible hallazgo” de corrupción, bajo el argumento de estar atentando contra la independencia y autonomía del deporte frente a las disposiciones políticas del Estado.

Se trata de un hallazgo por más de millón y medio de quetzales que fue a dar directamente a los bolsillos de la Junta Directiva del COG. Un hallazgo que, a pesar de las solicitudes de los directivos, fue confirmado mediante acciones legales por la Contraloría General de Cuentas desde mayo de 2018.

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El vuelo de la gimnasta. Foto: Luis Soto.

Dirigir o competir

No-Ficción solicitó información sobre viáticos y gastos de bolsillo al COG y CDAG para verificar si, en cuestión de viajes, se invierte más en los dirigentes o en los deportistas. ¿En quiénes se invierte más para viajes al extranjero?

¿El resultado? Los viáticos para dirigentes, en efecto, son cifras mayores a las asignadas para los deportistas en competiciones internacionales. Una diferencia por cientos de miles de quetzales.

Mejores hoteles, mejores comidas, mejores condiciones para dirigir el deporte de alto rendimiento. Mientras que para competir internacionalmente: un buen número de atletas son alojados en albergues deportivos en el extranjero porque la austeridad, ahí sí, es necesaria. Es prioridad.

Las diferencias son abismales.

El dinero invertido para cinco personas (COG) o siete (CDAG) de Junta Directiva, para gastos de bolsillo, no tiene relación alguna con lo que se invierte en las decenas de deportistas que integran una delegación para competir fuera de Guatemala. Viajes con gastos sin comprobante para la representación de Guatemala en asambleas en Colombia por Q7 mil 491.94; o sesiones en Grecia por Q13 mil 454.29; o asistir a seminarios en Eslovaquia con Q11 mil 472.58 libres de factura.

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Una correlación, además, de dos a uno, en el caso de los viáticos del COG y los deportistas de alto rendimiento.  Y una proporción desmedida en el caso de la CDAG y los atletas federados.

Con la salvedad de que, como argumenta Rodrigo Lechuga, vocero de ambas instituciones, los gastos para los deportistas en la mayoría de casos son responsabilidad de las 29 federaciones y las 16 asociaciones deportivas. “Cada una con un presupuesto propio, independiente de las Juntas directivas de COG y CDAG”.

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No-Ficción solicitó en varias ocasiones hablar con los directivos del deporte, tanto de CDAG y COG sobre los Gastos de Bolsillo, pero las entrevistas no fueron concedidas.

Metástasis de un modus operandi

El modus operandi de los viajes de los dirigentes deportivos se multiplica como una metástasis en todo el deporte federado. De las altas esferas a los mandos medios, la historia se repite. Los deportistas guatemaltecos son siempre los grandes perdedores.

El 50 por ciento del presupuesto de la CDAG se destina al funcionamiento de 29 federaciones y 17 asociaciones deportivas. Su función principal consiste en mantener en buenas condiciones las infraestructuras deportivas a nivel nacional con el fin de crear atletas de alto rendimiento capaces de representar a Guatemala en el extranjero.

Cada una de estas 46 instituciones tiene asignado un presupuesto. Los montos de las asignaciones monetarias a cada federación y asociación, según las actas de la Junta Directiva de CDAG, se establecen en relación directa a la “Excelencia de resultados”. Q16 millones para futbol, Q11 millones para Gimnasia, Q10 millones para atletismo… de manera discrecional.

En total, más de Q200 millones destinados al funcionamiento del engranaje de todo el sistema deportivo.

Cada una de estas entidades autónomas –al igual que el COG y CDAG– maneja y crean sus propias normativas. Sus propios reglamentos de viaje con montos que oscilan, en promedio, entre US$300 a US$500 para dirigentes deportivos y US$25 a US$50 para deportistas en viáticos al extranjero. De nuevo sin rendición de cuentas.

“La corrupción es grande en el deporte federado. Es corrupción agarrar los fondos y despilfarrarlos en cuestiones sin resultados. Viajar para volver sin más que el viaje. Y en realidad son borracheras de 40 horas, todo pagado, en hoteles de 4 estrellas”, explica Francisco Lee López, Secretario General de la Asociación de Confederaciones Deportivas Panamericanas ACODEPA y gerente de la Federación de Lucha en Guatemala.

Según el Sistema de Contabilidad Integrada (Sicoin) el comportamiento de la ejecución en viáticos al exterior para cada federación es notablemente activo. Y los recursos, como señala la diputada Karina Paz, son consumidos en su mayoría por los viajes de los integrantes de las Juntas Directivas de las Federaciones Deportivas.

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–¿A qué viajan los directivos del deporte?

–Brindamos acompañamiento. Realizamos coordinaciones esenciales con los países anfitriones. Buscamos que en Guatemala se lleven a cabo competiciones de alto nivel. También nos encargamos de llevar presupuesto para compras necesarias, como equipo o elementos propios de cada disciplina– dice Ala Ugetti, presidenta de la federación nacional de Remo y Canotaje.

Ugetti explica que un viaje es una forma de retribuir el esfuerzo de los directivos, ya que el puesto de cada uno de ellos es ad honorem. Aunque se niega a detallar el destino real de los gastos de bolsillo.

Durante 2017, no obstante, los directivos de las federaciones viajaron alrededor del mundo. Miles de quetzales del presupuesto nacional para traslados internacionales sin reportar información sobre beneficios, planes o resultados.

“Lo que pasa es que en Guatemala parece que no está bien visto que una persona viaje”, dice Willy Kaltschmitt Lujan, representante del Comité Olímpico Internacional (COI) en Guatemala. “Hay una envidia general”.

En 2016 los gastos de los altos directivos de la CDAG en boletos aéreos ascendieron a Q145 mil 934.54. En 2017, los costos en pasajes aéreos ascendieron a Q157 mil 008.54. Por su parte, los directivos del COG gastaron Q 140,101.43 en pasajes aéreos en 2016. Y en 2017 el gasto de boletos aéreos fue de Q 114,835.99.

Tres empresas de agencias de viajes han sido las grandes beneficiarias: Lax TravelMáxima Travel y Quintos Travel S.A.

Aunque la agencia de viajes más grande utilizada por los dirigentes de COG y CDAG es la propia autonomía del deporte federado. Millones de quetzales invertidos en viajes sin interés de mínima transparencia.

Una medalla de plata a Q1 mil millones

De 1998 a 2018, las instituciones encargadas de administrar el deporte desde el sector público han recibido más de Q11.73 mil millones. De ellos Q1.17 millones han ingresado directamente al Comité Olímpico Guatemalteco. Si bien en eventos deportivos regionales y continentales, Guatemala ha obtenido varias medallas a lo largo de la historia. Su desempeño es muy diferente en Juegos Olímpicos, donde sólo se ha obtenido una medalla de plata.

Texto y visualizaciones:            Alejandro Pérez
Fotografía:                              Luis Soto
Ilustraciones:                  Jacobo Castañeda

La llegada de la era democrática a Guatemala implicó una serie de cambios en el quehacer político nacional. Aspectos como el institucional, el económico y el financiero estarían sujetos a modificaciones significativas.

Una de estas transformaciones se vería en el deporte administrado a través del Estado, pues a partir de ese momento este ya no tendría que depender de impuestos específicos para su funcionamiento, sino que obtendría, según el artículo 91 de la carta magna, el tres por ciento del presupuesto de ingresos ordinarios del Estado.

Esta condición es similar a la que gozan otras instituciones del públicas como la Universidad de San Carlos de Guatemala y la Corte de Constitucionalidad del país. El monto se debía distribuir de manera equitativa entre el deporte federado y el no federado, que juntos recibirían el 3% de los ingresos ordinarios del Estado.

Sin embargo, ese porcentaje no llegaría íntegro, al menos no desde un principio. Los índices de analfabetismo en Guatemala comprendían el 52 por ciento, según estimaciones del Comité Nacional de Alfabetización (Conalfa), en 1986 cuando la Asamblea Nacional Constituyente emitía la máxima ley y se hacía necesario contar con recursos suficientes para revertir esas condiciones.

De esa manera, la Asamblea legisló que también los programas de alfabetización tuvieran una porción del presupuesto de ingresos ordinarios. El uno por ciento fue lo que decidieron los constituyentes, pero estos recursos saldrían de las asignaciones al deporte por tres años.

Al llegar 1989, la primera gestión de la era democrática se encontraba en una situación alarmante. La inflación era de un 20 por ciento con respecto al año anterior. Y El panorama no era esperanzador para el año siguiente.

Ese fue el argumento utilizado por el Congreso, entidad responsable de aprobar el Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la Nación, para decidir que el presupuesto del año anterior se repetiría en 1990. Por lo cual la asignación provisional para alfabetización, restada al deporte se extendió por un año más.

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Al igual que un atleta de halterofilia que cada vez levanta más peso, el aporte constitucinal al deporte cada año tiene un monto más alto debido al incremento de los ingresos ordinarios del Estado. FOTO: Luis Soto

 

Evolución de las asignaciones presupuestarias

Pese a esa situación, que afectó al deporte como a cualquier ámbito de la administración pública, el deporte tuvo un año positivo en lo financiero. Se venció el período transitorio en el que una tercera parte de su asignación se utilizaba en alfabetizar a los guatemaltecos y se emitió la Ley General del Deporte a través del decreto 75-89.

En ella se establecieron regulaciones específicas para las entidades, encargadas de la educación física y del deporte federado y no federado. En la normativa quedaron establecidas la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG) y el Comité Olímpico Guatemalteco (COG) como las entidades responsables del deporte federado.

El deporte no federado y la educación física fueron responsabilidad de dos ministerios, el de Educación, a través de la Dirección General de Educación Física (Digef) y el Ministerio de Cultura y Deportes a través del Viceministerio de Deportes.

Sin embargo, la ley fue efectiva únicamente durante ocho años. En 1997, durante la presidencia de Álvaro Arzú Irigoyen, el Congreso de la República emitió la Ley Nacional para el Desarrollo de la Cultura Física y el Deporte, decreto 76-97, con lo que la anterior normativa quedó derogada.

Su objetivo era fortalecer la autonomía de las entidades deportivas, al menos las que corresponden al deporte federado, ya que la educación física y el deporte no federado están a cargo de dos dependencias del Organismo Ejecutivo.

La relación entre inversión y logros

A partir de ese momento quedó establecido que de la mitad del tres por ciento que corresponde al deporte federado, el 80 por ciento correspondería a la CDAG y el 20 por ciento restante al Comité COG. Según explica Francisco Ardón encargado de comunicación de la CDAG, la mitad correspondiente al deporte no federado se distribuye de forma equitativa entre el ministerio de Cultura y Deporte y el de Educación.

Ni el Ministerio de Finanzas Públicas ni las cuatro entidades beneficiadas señalaron tener registros de las asignaciones resultado de este aporte constitucional durante la década de 1980 y, salvo la CDAG, tampoco cuentan con registro de este rubro de su presupuesto de ingresos entre 1990 y 1998.

Los registros de los últimos 21 años establecen que el deporte federado y no federado recibió Q11,736.2 millones.

 

Desde entonces, La Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala ha recibido más de cuatro mil millones y medio de quetzales. Los Ministerios de Educación y Cultura y Deportes en conjunto han obtenido más de Q5 mil 858 millones. El COG, a pesar de ser el que menos de estos recursos percibe, supera los 1 mil 200 millones de asignaciones por los últimos 32 años.

Sin embargo, hay una estimación no oficial de lo asignado en los primeros años. José Ángel Golón Paredes, asesor externo del Comité Olímpico Guatemalteco, y extrabajador de planta en esa misma entidad formuló su tesis de licenciatura en las asignaciones que recibe el deporte en Guatemala.

Según sus estimaciones. Entre 1986 y 1997 los dos ministerios y las dos entidades descentralizadas recibieron Q650 millones más, distribuido en los porcentajes según establece la Ley. Con lo que se estima que durante la era democrática, el deporte recibió más Q12 mil 386 millones.

Desde esa fecha, Guatemala ha participado en ocho juegos olímpicos, de Seúl, en 1988, a Río de Janeiro en 2016. Eric Barrondo fue el primer atleta representando a Guatemala que ganó una medalla en los juegos de Londres de 2012, tras llegar a la meta en segundo lugar en los 20 kilómetros de marcha. No ha habido otra medalla para Guatemala.

 

Golón Paredes aclara que Guatemala ha tenido premios importantes en otro tipo de eventos, especialmente en deportes individuales. En los últimos Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Managua en 2017, Guatemala obtuvo varias medallas, que incluyeron algunas de oro.

No obstante, resalta que suena contradictorio que después de más Q1 mil millones de quetzales invertidos en el deporte olímpico y cinco veces más si se suma todo el deporte federado, Guatemala tenga sólo una medalla de plata.

Golón, quien formuló su tesis de licenciatura en las asignaciones que recibe el deporte en Guatemala, expresa que la certeza de que los recursos llegarán ha llevado a cierto acomodamiento por parte de los directivos de las instituciones encargadas del deporte federado, un acomodamiento que ha prevalecido por décadas.

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El asesor añade que, de los 206 países con Comités Olímpicos Nacionales, en Guatemala se encuentra el único que recibe una asignación gubernamental como mandato constitucional. Ardón confirma este dato.

En el resto de países, estas instituciones funcionan con recursos que les asigna el Comité Olímpico Internacional (COI) y de patrocinios. El COG también cuenta con este financiamiento. No obstante, Golón señala que podría haber más esfuerzos encaminados a recaudar fondos de la iniciativa privada.

Al evaluar la contabilidad de 2018 del COG, se evidencia que el aporte constitucional representa el 92.16 por ciento de su presupuesto. Mientras que el resto corresponde a ingresos propios y donaciones externas.

En el caso de la CDAG, su presupuesto para este año es de Q421.6 millones de los cuales el 87.5 por ciento corresponden a la asignación establecida en la carta magna.

Sin embargo, existen otros tipos de competencias de este tipo, a nivel regional. Además de los Juegos Olímpicos, Guatemala participa en los Juegos Panamericanos, los Juegos Centroamericanos y del Caribe y los Juegos Deportivos Centroamericanos. En éstos ha obtenido el primer lugar en el medallero en cuatro de sus 10 participaciones

La participación de Guatemala en los Juegos Centroamericanos y del Caribe se remonta a la primera edición del evento, en 1926. En esa ocasión sólo participaron México, Cuba y Guatemala, que quedó en tercer lugar tras haber conseguido sólo tres medallas de bronce.

En los juegos Centroamericanos y del Caribe de 2018, Guatemala quedó en el sexto de 37 países participantes con un total de 84 medallas. Además en Juegos Panamericanos Guatemala ha alcanzado el décimo puesto en el medallero. Y en Juegos Deportivos Centroamericanos ha sido seis veces el primer lugar en el medallero.

 

 

Pero ¿llega el deportista a percibir este apoyo? Oswelly Quiñónez, expresidente de la Asociación de Andinismo de Chimaltenango y actualmente montañista amateur, señala que en su experiencia sí hay cierto apoyo al deporte federado, que se manifiesta de la CDAG a las federaciones deportivas y de las federaciones a las asociaciones departamentales.

En el caso de Andinismo, señala que sí hay cierto apoyo a escalada, pero que desde que no se encuentra federado, no sabe si este mismo apoyo se le dan a todas las ramas de esta actividad deportiva. Pese a ello, recalca que el apoyo ya no es para todos, pues la razón por la que se encuentra fuera de la federación se debe a que desde la Federación se le notificó que no se podrían federar los mayores de 30 años.

No-Ficción intentó comunicarse con los directivos de ambas instituciones con respect a los beneficios y desventajas del sistem actual. Sin embargo, no respondieron a las solicitudes. Según se comunicó de manera oficial, por política institucional, no se ofrecen entrevistas personales.

El proceso para establecer la asignación

Hablar del tres por ciento del presupuesto no hace referencia a la totalidad del presupuesto de Ingresos y Egresos de la Nación. El artículo 91 de la Constitución en el que se determinan los montos hace referencia a los ingresos ordinarios. Es decir, la parte del presupuesto de ingresos recaudados cada año, después de sustraer de la cuenta los impuestos extraordinarios.

Si bien es el Congreso el que se encarga de esto, estas regulaciones llegan establecidas desde el Ejecutivo quien lo realiza a través de la Comisión Técnica del Presupuesto, del Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin). Así lo explica Luis Fernando Montenegro, diputado por Encuentro por Guatemala que ha integrado la Comisión de Finanzas Públicas y Moneda en el Legislativo.

El congresista expone que por lo general la sala de trabajo no interviene en la formulación de ese tipo de rubros y casi siempre se respetan los montos establecidos por el Ministerio, pues responden a lo establecido en la Constitución.

Sin embargo, los recursos que se establecen en el proyecto de presupuesto que los legisladores deben aprobar aún no se encuentran en manos del Estado. Pues los techos presupuestarios se formulan de acuerdo con las metas de recaudación y las previsiones de ingresos del Estado.

Las ampliaciones presupuestarias no afectan lo que se les asigna a estas entidades, pues las ampliaciones tienden a financiarse con endeudamiento interno o externo del Estado.

El diputado Carlos Barreda, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), exintegrante de la misma comisión y quien ejerció como viceministro de Finanzas durante el gobierno de Álvaro Colom, indica que, aunque la meta de recaudación se rebase, las entidades que reciben dinero por mandato constitucional rara vez reciben una ampliación con base en la tributación extra.

En esos casos, la cantidad superior a la meta de recaudación entra al fondo común del Estado y sirve para financiar el presupuesto del siguiente año.

Sin embargo, los registros contables del Estado dan testimonio de modificaciones presupuestarias que han beneficiado a estas entidades ya avanzado el ciclo fiscal. Aunque los ingresos no necesariamente correspondan siempre a recursos provenientes del 3% de los ingresos ordinarios.

De cualquier manera, este dinero ahorrado formará parte de los ingresos ordinarios del próximo presupuesto y uno de sus usos obligatorios será financiar de nuevo a las cuatro entidades que administran la cara pública del deporte, a la espera de mejores resultados para el futuro. Resultados que, luego de ocho ciclos olímpicos desde la asignación presupuestaria, tienen por mayor exponente la medalla de plata conseguida por Erick Barrondo en marcha en los juegos olímpicos de Londres 2012.

 

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