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LA NOTA CULTURAL: Julio Fausto, el poeta que ansió una patria mejor

El escritor nacional murió ayer. Fue fundador de Nuevo Signo y Premio Nacional de Literatura.

El poeta fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura en el año 2002. (fotos: VANIA VARGAS)Por: Jaime Moreno De León elPeriódico

Julio Fausto Aguilera murió el día de ayer, víctima de una neumonía, en el hogar de ancianos en donde residió durante sus últimos tiempos. Tenía 90 años. El poeta, Premio Nacional de Literatura, fue miembro fundador hace medio siglo del grupo Nuevo Signo junto a otros literatos como Roberto Obregón, Luis Alfredo Arango, José Luis Villatoro, Francisco Morales Santos y Delia Quiñónez. Tras de sí deja letras lúcidas, atemporales, que incluso hoy en día hacen juego con la realidad que intentó descifrar a lo largo de su vida.

El periplo de Julio Fausto comenzó un 8 de septiembre de 1928. Fue en Jalapa. Luego, desde joven se interesó tanto por la poesía como por la situación política del país. Esa combinación de intereses lo llevó a formar parte del grupo Saker-ti, conformado durante la época de la Revolución. Esa aventura a partes política y a partes poética lo llevó a ser perseguido por el régimen tras la contrarrevolución de 1954. Se entregó y estuvo preso por algunos meses.

Luego, a partir de 1968 se unió a otros seis escritores jóvenes y juntos conformaron Nuevo Signo. El grupo, todo un referente en la literatura guatemalteca del siglo XX, difundió la poesía por medio de giras y publicaciones antológicas. Francisco Morales Santos, la mente tras la agrupación, dedicó unas palabras en su cuenta de Facebook para despedir a su compañero de andanzas: “Ha muerto un hombre digno, inclaudicable”, escribió.

Tras conocerse la noticia, diversas figuras de la escena cultural guatemalteca mostraron su pesar por la partida del poeta. El Ministerio de Cultura también emitió una esquela en duelo por su muerte.

La obra de Julio Fausto siempre estuvo marcada por la identidad y la búsqueda. Dentro de sus libros más recordados están La patria es una casa, 30 poemas cortos, Canto y mensaje, Mi buena amiga muerte y otros poemas vivos, entre otros. Consultada sobre su obra, la escritora Delia Quiñónez (Premio Nacional de Literatura y miembro de Nuevo Signo) expuso que sus principales temas fueron “la vida, la poesía misma y la patria, entendida ésta como un ámbito de paz y libertad. Nunca afiliado a sectarismos y siempre del lado de la justicia y del bien común. Su poesía es emblemática de los seres humanos que aprecian esos valores”. Además, lo definió como alguien que vivió intensamente su palabra.

 

Uno de sus poemas más recordados es La patria que yo ansío, en el que hace alusión a una patria futura, en construcción: “’La patria que les digo, la que ansío, /-la que será, pues la defino y canto-, / por el trabajo es pan, es luz y es gozo: / no conoce el mendigo ni el parásito’, decía ya en 1962.

Los últimos años de su vida Aguilera vivió en un asilo de ancianos. A lo largo de su vida, las publicaciones y los reconocimientos no le fueron ajenos. Publicó más de diez libros y recibió un ‘Emeritissimum’ por parte de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos. No obstante, su reconocimiento más destacado fue el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias. Lo recibió en 2002. De su obra, el Consejo Asesor para las Letras –ente que falla el galardón– puntualizó: “Se ha producido durante toda una vida de heroísmo y compromiso literario con la sociedad guatemalteca; que ha trascendido, dentro y fuera de Guatemala, por su contenido y formas poéticas que alquimizan la estética clásica con la contemporánea, dándole a su escritura un elevado sentido de lo humano”.

“Se encontró con su buena amiga muerte, como él dijo un día. Su vida dio frutos y brindó lo mejor como escritor y ciudadano”.
Delia Quiñónez, Premio Nacional de Literatura.

EL PERIÓDICO

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