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LA NOTA CHAPINA: Aneliese Herrera: Así escondió Sinibaldi Q100 millones en efectivo

La exasistente personal de Alejandro Sinibaldi narra, según su propia perspectiva, las maniobras que debieron realizar para ocultar los millones que guardaba en efectivo en sus apartamentos.

 

Por: Investigación investigacion@elperiodico.com.gt

En este segundo fragmento de su testimonio, Aneliese Herrera, exasistente de Alejandro Sinibaldi, cuenta los viajes nocturnos, el nerviosismo y la prisa por ocultar más de Q100 millones en efectivo que el ex Ministro presuntamente ocultaba en distintos apartamentos de la ciudad capital.

Parte II

“…En el periodo del 2012 a 2015 es cuando Sinibaldi adquiere la gran mayoría de sus propiedades. Cuando era diputado compró vehículos, motos, pero propiedades como tal solo tenía la casa de Muxbal.

El primer apartamento del que me entrega las llaves es el de Las Pilas, donde después vivió su hermano Juan Pablo. Este apartamento se lo entregaron con un terreno en Premier Campestre, tengo entendido que esa negociación fue con el señor Gustavo Alejos, quien siempre llegaba con Josué Méndez ‘el Gordito’, fue él quien me entregó las llaves.

El señor Sinibaldi me dijo que me entregaba las llaves y la tarjeta de acceso para que yo fuera a ver el apartamento, que lo ubicara y viera cómo era, aunque nunca la visitó. De todas las propiedades a la única que iba era al apartamento de Las Margaritas.

Me dice que vaya y que me contacte con la administración, que proporcione mis datos para mantenimiento y todo, lo recibo. Sin embargo, lo mantiene vacío, manda todos los muebles que ya no le gustaban, después se lo da a Juan Pablo Sinibaldi.

Después adquiere el apartamento 5C de (Casa) Margarita a nombre de la empresa Clarion, ese apartamento sí lo amuebla, lo decora. De hecho, la decoradora es recomendada por el mismo Billy Vals, todo lo paga en efectivo, ella se encargó de poner el apartamento amueblado.

Este sí lo usaba el señor Sinibladi, algunas ocasiones tenía reuniones privadas, le gustaba que el apartamento estuviera bien. Mi trabajo era ir una vez a la semana a abrir los chorros, que estuviera limpio.

Después adquiere el apartamento 5B, en la otra torre, a nombre de Bimart y de Agropecuaria Nápoles, este tampoco lo amuebla. Después tiene los apartamentos de Gaudi, uno a nombre de ANN outsorcing y otro a nombre de Agropecuaria Nápoles. Un apartamento de Murakami, el cual originalmente iba a ser comprado con la Empresa Corporación Urbana, también de Sinibladi, pero termina haciéndola una ‘offshore’ que él adquiere.

Después compra las fincas en Petén, Izabal, Terrenos en Ocret. La última que compra es La Manzanita, en Izabal. De todas estas propiedades hay un documento entregado a la fiscalía que tiene un detalle con unas carátulas donde están identificados esos bienes y cuánto costaron, la mayoría de sus propiedades tienen un costo en escritura pública pero la diferencia se pagó en efectivo.

Afuera pero con poder

En 2014 cuando Sinibaldi renunció al Ministerio de Comunicaciones (Infraestructura y Vivienda –  CIV-), es Víctor Corado quien se queda a cargo del Ministerio. Corado seguía reportándole a Sinibaldi, a pesar que ya no fungía era él quien seguía dando las órdenes. Rubén Mejía siguió como viceministro de Finanzas, estuvo Miguel Cabrera y Óscar Córdova también en el Fondo (Social de Solidaridad –FSS-).

Renunció al CIV e inició su campaña presidencial, para la misma recibe apoyo de varias personas, seguía recibiendo efectivo. Parte del apoyo recibió ocho picops, de los cuales dos fueron entregados por Aspetro, los otros no recuerdo exactamente quién. Los ocho vehículos provenían de constructores para apoyarlo en su campaña.

Para la campaña de 2014 empieza nuevamente, al igual que cuando fue candidato a alcalde, a manejar temas publicitarios, promocionales. Las vallas publicitarias se iban a manejar a través del señor Jaime Farrach y no a través de cada vallero independiente como fue la campaña anterior. Sinibaldi le va pagando de todas sus empresas.

Los aspectos promocionales seguían igual que la campaña anterior, la mayoría en efectivo si no el cien por ciento. Así empieza su campaña, el evento en el parque, todas las actividades que hacía eran pagadas por él. Entre los documentos hay un estimado de cuánto podía costar esa actividad sin tomar en cuenta comida, solo transporte.

Para 2015 Sinibaldi renuncia al PP, a la semana sale el caso La Línea. Tuvo muchas críticas porque todos pensaron que él ya sabía que este caso iba a salir a la luz, sin embargo, yo desconozco si era cierto. Cuando salió el caso, la atención para él fue un poco más grande, dejó de hacer muchas giras y su ritmo de vida cambió. Incluso el trabajo fue distinto.

Carrera para ocultar Q100 millones

En una oportunidad, Sinibaldi me manda a llamar a mí y a su hermano Juan Pablo para decirnos que habían allanado un apartamento de Roxana Baldetti en Las Margaritas. Cuando supo de eso en la noche nos mandó a Pedro Valenzuela, Juan Pablo Sinibaldi y a mí a ese apartamento. Nos dice que tenemos que ir a sacar todo el dinero que estaba ahí.

De todos los apartamentos que le mencioné, en todos había dinero en efectivo. Me manda a Las Margaritas porque yo tenía las llaves del apartamento y la tarjeta de acceso, nos manda en la noche, la instrucción que le da a Juan Pablo y a Pedro es que consiguieran maletines para meter ese dinero y que fuéramos en mi carro.

Llegamos a sacar todo el efectivo, era un total de Q39 millones. Se meten maletas, maletines, todo lo que cupiera en mi carro. Esa misma noche fuimos a la oficina de la zona 10 –esa era la instrucción–, el dinero duerme ese día en la oficina. Al siguiente día llega el señor Sinibaldi y nos dice que no se podía tener con ese dinero ahí.

Empieza a ver de qué modo lo reparte, no para gastarlo sino para que lo guarden. Para ese momento el señor Sinibaldi ya tiene la casa de la esquina opuesta a la oficina y en una camioneta blindada que le prestó Cristian Ross, manda una maleta con Q4 millones. En su oficina de zona 10 deja Q3 millones, a Rodrigo Sinibaldi y Álvaro Sinibaldi le da Q2 millones a cada uno. A la bodega de zona 5 manda Q5 millones, a Pedro Valenzuela le da Q2 millones y había otra persona a la que le tenía que dar Q4 millones, pero no puede llegar. Decide que por la urgencia de sacar ese dinero se lo da a Pedro Valenzuela, así él termina llevándose Q6 millones.

Al sótano del edificio Gaudi manda una camioneta negra Land Cruiser con Q7 millones y a otra persona le da Q7 millones. De esa manera ya había desaparecido el dinero que estaba en Margaritas. Todo el dinero que había mandado a estos lugares era para que se quedara guardado mientras veía qué hacían.

El dinero que le dio a Rodrigo y a Álvaro era para que ellos se lo trasladaran a ‘el Chino’, quien a su vez lo debía bancarizar. Una vez a la semana se le daba al ‘Chino’ entre Q500 mil y Q1 millón para que bancarizara, y ya que Rodrigo y Álvaro tenían ese dinero tenían que aprovechar para hacer la misma operación. Ahí termina el estrés.

Me recuerdo que íbamos en mi carro con Juan Pablo y con Pedro, todos nerviosos. Ellos llevaban gorras, yo no llevaba nada que me cubriera la cara. Recuerdo que el señor Sinibaldi manda a decir al señor Jegerlehner para que hablara con Billy Vals y pedir que borraran las cámaras y no quedara ningún registro de que nosotros llegamos a sacar el dinero. Quería evitar posibles problemas posteriores, al final nos dicen que Billy va a borrar todo y que no va a entregar nada.

Esto ocurrió un martes. El siguiente jueves me llama el señor Sinibaldi a su casa para que subiéramos con Juan Pablo, Pedro Velenzuela, Rodrigo y Moy –quien les daba la asesoría de seguridad en ese momento–. Nos dice que lleguemos al mediodía.

Subimos a la casa, Moy se queda afuera, y el señor Sinibaldi nos dice “esto se puso peludo, ahorita le cayeron al apartamento de Las Margaritas, al 5C” del cual previamente se había sacado el dinero. “Yo me voy a ir a Miami con mi familia mientras vemos qué arreglamos”, nos instruyó para que todo el dinero que quedó en los apartamentos se moviera. Yo tenía las llaves de todas las cajas fuertes, las contraseñas, también Juan Pablo. Acordamos que Rodrigo se llevara el dinero para la finca.

Salimos de la reunión y vi que en mi teléfono tenía varias llamadas de Margarita, “no conteste, apague el teléfono” me dijo el señor Sinibaldi. En ese momento el dinero del otro apartamento lo fui a sacar yo.

Sinibaldi se fue en la tarde, en la noche Moy me acompañó al apartamento de Las Pilas para traer toda la documentación legal junto con Juan Pablo. Bajó toda la papelería, él se iba a encargar si había otra documentación.

Los documentos se la llevamos a Francis Presa –que también nos ayuda con Pedro Valenzuela– la llevamos a la casa de zona 14. En la camioneta blindada del señor Sinibaldi se empieza a recolectar el dinero, de esa cuenta se saca del apartamento de Las Pilas Q21 millones, de Gaudi Q30 millones y ese dinero, junto con los Q7 millones del sótano, se manda en la camioneta Land Cruiser –propiedad de Inversiones Asa– para la finca de Rodrigo Sinibladi.

En la noche cuando terminamos de sacar el dinero les entregué las llaves de los apartamentos. Faltaban el apartamento de Murakami, el otro apartamento de Las Margaritas y las oficinas de Arqco, pero la instrucción que nos dio Sinibaldi cuando se fue, aparte de que no contestara el teléfono, era que yo me fuera y no durmiera en mi casa ese día, que viera dónde me escondiera porque no podía estar en mi casa.

Me preocupó un poco, el señor Sinibaldi para mí siempre fue una persona con mucho poder, al momento de todos estos problemas el temor hacia él también iba creciendo.

Todo dejó huella

Al siguiente día me manda un mensaje: “la cagaron… En el apartamento 5C dejaron todos los cintillos del dinero en efectivo” y, según dijo él, se quedaron Q50 mil. El señor Sinibaldi nos enviaba de manera regular, junto con Juan Pablo, a quitarle los cintillos del banco para cambiarlos por hules para que de esta manera no se pudiera rastrear de qué banco había salido ese dinero. También nos dice que todo se arruinó, que todo estaba en las cámaras, quedó registrado.

Ese fin de semana Tito Merlos se encargó de sacar todo el dinero del apartamento de Murakami y del 5B, él lo iba a resguardar porque la camioneta ya se había ido a la finca. Tito se quedaba con Q6 millones y US$770 mil del primer departamento, más el dinero Q35 millones y US$850 mil del otro. Todo lo guarda Tito, desconozco dónde.

Más o menos, aproximado, el dinero que se saca de todas las propiedades son Q100 millones y más o menos 1.5 o 2 millones de dólares. Además de esto tenía el dinero guardado en Arqco, no recuerdo cuánto era, no sé qué se hace. Ahí eran Juan Pablo, Rodrigo y Álvaro quienes se encargarían de eso.

Ese fin de semana me voy a La Antigua, me quedo ahí escondida por instrucciones del señor Sinibaldi, siempre con temor pensando en qué momento me puede pasar algo. Yo tenía una instrucción y el señor Sinibaldi era mi jefe.

El señor Sinibaldi me va a buscar lunes o martes a La Antigua, me dice que Álvaro fue a pelear el apartamento porque le pusieron cinta los del MP. Nunca pude corroborar esta información porque ya no tuve acceso a las propiedades, sin embargo, eso fue lo que me dijo.

Ahí me comentó que Álvaro fue a decir al MP que lo que él sacó fueron documento personales, fotografías, ropa, todo. Él dijo que él vivía ahí y que todas esas maletas que sacó eran de él. Iba a decir que ahí no había dinero, que solo fueron cosas personales y documentación de Arco.

Me dijo el señor Sinibaldi que habían citado a Pedro y que él iba a decir lo mismo, y me ordenó que yo tenía que decir lo mismo, que no podía decir otra cosa porque eso fue lo que habían declarado. Posterior, a través del señor Jegerlhener no enteramos que Billy Vals jamás borró las cámaras, que al final todo quedó registrado.

Hablando de estas grabaciones, cuando Sinibaldi se va para Miami da la instrucción de que tenía que desaparecerse y eliminarse cualquier documento legal, contable, que todo tenía que desaparecer. Las grabaciones de su oficina también tenían que desaparecer, porque ahí estaban resguardados todas las personas que llegaban a zona 10. En su casa tenía micrófonos, también había audios de lo que la gente llegaba a hablar con él.

“Yo no quiero que borren las grabaciones sino que los quiten, que los quemen, que pongan nuevos. Si los borran podrían recuperar la información”, decía.

Los millones que no volvieron

Cuando estaba en La Antigua me habla del apartamento, que le daba pena que posiblemente llegaran conmigo, me dice también que sería bueno que me fuera de viaje. “Su hermana vive en Estados Unidos, vaya un tiempo con ella mientras baja aquí todo este relajo”. Me voy de mayo 2015 y regreso en agosto o septiembre, vuelvo porque el señor Sinibaldi me dice “yo creo que ya es hora que regrese, ya muchas vacaciones y aquí tiene que trabajar”.

En este periodo ellos me seguían pagando mi sueldo. Cuando regreso en septiembre todavía me tomo una semana, sentía al señor Sinibaldi un poco desconfiado de mí. Me enteré que la maleta que había sido guardada en la casa de la esquina, de repente desapareció y nadie sabía dónde estaba. Imagino que pensó que yo o Tito nos quedamos con ese dinero. Yo le dije que entregué todo.

En cuanto al dinero que le dio a Tito Merlos, no se lo podía devolver. A la persona que Tito se lo dio decía que no le había entregado nada, entonces hubo conflictos con ellos.

Cuando regreso el señor Sinibaldi estaba muy desconfiado, ya no pasaba tiempo en la oficina, se iba miércoles en la tarde, volvía lunes, usualmente se iba a Atitlán. Cuando estaba en la oficina se reunía con personas que yo veía eran importantes y siempre decía que él todo lo tenía controlado, que no pasaba nada, que a él le pasaban información de todo.

Cuando regresé no volví a ver la camioneta que se fue a la finca de Rodrigo, tampoco el efectivo. En uno de esos días el señor Sinibaldi me dice que acompañe a Álvaro, me lleva a un apartamento en Oakland, ahí me doy cuenta que lo que había que hacer era ir a sacar dinero en efectivo. Desconozco la cantidad y de dónde era ese dinero, el señor Álvaro alquiló ese apartamento porque necesitábamos un lugar seguro dónde guardar el dinero.

Fuimos a traer el dinero para llevarlo a Tifanny, también propiedad del señor Sinibaldi, quien tenía los accesos era Álvaro. Me llevó para que fuera mi nombre el que quedara registrado en la recepción, solo me llevaba de conejillo de indias.

En ese momento ya no me sentía bien, sin embargo, la forma de ser del señor Sinibaldi, su prepotencia, el temor hacia él, hacían que fuera muy difícil no hacer lo que pedía….”

EL PERIÓDICO

 

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