LA NOTA CHAPINA

LA NOTA CHAPINA: Amigos de EEUU, acompáñennos a aprender cómo se lleva una CICIG; la carta de Martín Rodríguez Pellecer

En Washington, como en Guatemala, hay un pulso sobre la CICIG. Pero el veredicto del jefe de la diplomacia estadounidense, que se está decantando por Jimmy Morales, no será definitivo. Aquí, unos apuntes.

Hace meses, el embajador Luis Arreaga se fotografió junto a Iván Velásquez. El embajador es uno de los diplomáticos que sí están comprometidos con la CICIG y el comisionado.

FOTO: EMBAJADA DE ESTADOS UNIDOS EN GUATEMALA

 

Estados Unidos es importante para la CICIG porque en estos diez años ha financiado el 27% de su presupuesto. El resto, la gran mayoría, es financiado por países europeos, encabezados por Suecia, y por Canadá. Es importante porque Estados Unidos tiene gran influencia sobre los políticos y los militares guatemaltecos, pero de eso vamos a hablar más adelante.

Es importante recordar que Washington no vive días normales.

Como estamos desbordados con la crisis guatemalteca, probablemente no hemos tenido tiempo de ver la crisis que hay en la Casa Blanca de Donald Trump. Al presidente estadounidense se le hace aguas su Gobierno. El exjefe del FBI Robert Müller dirige una comisión especial para investigarlo por corrupción en su campaña electoral, el periodista Bob Woodward publicó un libro sobre cómo nadie le hace caso en su Gobierno y un colaborador publicó una columna anónima en el New York Times contando que hay ‘una resistencia’ de funcionarios en la Casa Blanca que intentan boicotear sus decisiones sin que se dé cuenta porque es una persona ‘amoral’.

Con ese batiburrillo, le queda poco tiempo para enfocarse en política exterior a su equipo más cercano, como el general John Kelly, jefe de gabinete de la Casa Blanca y un antiguo aliado de la CICIG.

Pero en Estados Unidos la política exterior funciona desde varios frentes. Los dos principales son el Departamento de Estado (el equivalente de un Ministerio de Relaciones Exteriores, una Cancillería) y los comités de asuntos exteriores del Senado y el Congreso. Funcionan como un contrapeso.

Por ejemplo, el gobierno de Barack Obama (2008-2015) no reconoció el golpe de Estado de Honduras en 2009, pero los congresistas y senadores republicanos sí lo reconocieron y obligaron al Departamento de Estado de Obama a recular y restablecer la cooperación.

Además hay otras agencias que realizan política exterior de facto. La CIA y las otras oficinas de inteligencia y operaciones secretas (ilegales), y el Pentágono, que es el Ministerio de Defensa. Estas están comandadas muchas veces por la Casa Blanca. Pero ya sabemos que no hay una Casa Blanca normal.

Qué está ocurriendo ahora

Desacatando una sentencia de 2017 de la Corte de Constitucionalidad –el máximo tribunal del país–, ordenó que se impida a Iván Velásquez regresar al país de un viaje de trabajo en Washington. La Corte le había ordenado a él y a los ministros de Gobernación y Defensa que no obstaculizaran el trabajo de la CICIG y en estos días se debate en el máximo tribunal si se ordena al presidente acatar la sentencia y se destituye a los Ministros.

El gobierno de Jimmy Morales, tan ilegítimo por su escasa popularidad e incapacidad para llevara adelante una agenda, se apoya en los hombros de estructuras de poder en este nuevo intento de destruir a la CICIG (y si hace falta, la democracia).

Así, tiene la mayor parte del ejército, una buena parte de Gobernación, el apoyo de la mayor parte de la élite económica y ha trabajado con ahínco para lograr el apoyo del Secretario de Estado, la embajadora estadounidense ante la ONU y una minoría de congresistas y senadores en Washington.

El Gobierno de Guatemala logró que Mike Pompeo, el secretario de Estado, después de una conversación con el presidente Jimmy Morales, publicara una declaración en la que dice que “respeta la soberanía” de Guatemala, quiere “una CICIG reformada” y, más importante, no reclamara porque no se deja regresar de Iván Velásquez, como pide la ONU y las instituciones de justicia en Guatemala.

¿Es esto lo peor que podría pasar?

Para el presidente de elPeriódico, José Rubén Zamora, esto es una derrota inmensa porque el Departamento de Estado, “en aras de la estabilidad”, se decantó por “la alianza mafiosa que respalda a Jimmy Morales”.

Pero otras fuentes diplomáticas estadounidenses no coinciden con esa visión. Consideran que pudo ser peor. Que pudo haber dado una luz verde para que Jimmy Morales provocara un golpe de Estado desconociendo a la Corte de Constitucionalidad. Y que ese freno fue lo que hizo que la conferencia de prensa de Jimmy Morales fuera una conferencia típica de Jimmy Morales, en la que no dice nada nuevo.

Además, ya los principales líderes demócratas del Congreso y el Senado Estados Unidos han exigido a Pompeo que rectifique y han amenazado con cortar toda la cooperación con el Gobierno de Guatemala. Algo así como lo que ocurrió en 2009 en Honduras, cuando los senadores y congresistas le doblaron el brazo al Departamento de Estado. Recordemos que en dos meses, los republicanos (como Trump) podrían perder la mayoría en las dos cámaras, Congreso y Senado.

EEUU no tiene la última palabra sobre la CICIG

Si los congresistas y senadores (o John Kelly) no llegaran a doblar el brazo del Secretario de Estado, tampoco es el fin de la CICIG.

Por varias razones. La primera es que aunque se ha afirmado que Estados Unidos financia la mitad de la CICIG y la Comisión publicó recientemente que no, que es el 27%.

 

Obviamente, si Europa, Canadá y la ONU suman tres cuartas partes del financiamiento, pues digamos que su palabra vale más que la de EEUU. De hecho, gracias al cabildeo de corruptos y ultra-conservadores, EEUU lleva muchos meses sin transferir un centavo a la CICIG por un bloqueo del senador Marco Rubio.

Y ninguno de nosotros ha visto que la CICIG dejara de trabajar (gracias europeos, canadienses y gracias a la ONU) (y claro, gracias a los 150 trabajadores de la CICIG, en su gran mayoría guatemaltecos y latinoamericanos).

Pero aquí viene el punto que me parece más importante.

En 2015, la CICIG y el MP de Thelma Aldana tenían lista la orden de captura contra el todavía presidente Otto Pérez Molina. Sé que Estados Unidos intentó impedir, por medio del Departamento de Estado, que hicieran esa orden de captura antes de las elecciones porque “desestabilizaría al país”.

Y saben qué hicieron la CICIG y el MP: pidieron la orden de captura de Pérez Molina.

Eso es una maravilla de la CICIG comandada por Iván Velásquez. Es independiente hasta de sus propios donantes.

Si por Estados Unidos fuera, su política exterior en Guatemala sería solo la DEA (antinarcóticos) como en Honduras. Pero no, Guatemala le hizo replantearle su agenda y apoyar una CICIG, que es mucho más eficiente y barata que enlazar toda la política binacional solo en torno capturar capos e incautar droga.

Las 650 acusaciones de la CICIG contra políticos, militares, jueces, empresarios y dueños de medios por corrupción es una muestra de que la necesitamos en Guatemala. Así, independiente de la Presidencia, de los políticos, de los poderosos y de sus propios donantes.

Y amigos de Estados Unidos, si Donald Trump decide boicotear a la comisión especial de Robert Müller quizás sea momento de que se den cuenta que ustedes también necesitan una CICIG para investigar a un presidente en funciones. Con gusto les podemos compartir nuestra experiencia de estos 10 años.

NÓMADA

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