LA NOTA ESPECIAL

LA NOTA ESPECIAL: Héroes chapines que dan esperanza de vida

 

Entre los no menos de 400 elementos policiales que apoyaron las labores se encuentra la agente Josefa López, del Centro Antipandillas Transnacional de la PNC, quien participó en los despliegues de búsqueda, rescate, levantamiento de escombros y protección perimetral, así como el resguardo de los bienes de las familias afectadas en El Rodeo, Escuintla.

Cuéntenos de su ardua labor en el rescate del volcán.

Dimos más del 100 % de nuestro esfuerzo como policías durante todas las jornadas. Nuestro objetivo era ayudar a la población sobreviviente en todo lo que se pudiera. Fue triste y lamentable lo que se vivió en el lugar, pero nosotros nos enfocamos en salvar la mayor cantidad de vidas posibles.

Si bien las personas eran la prioridad, era muy desgarrador ver cómo sufrían algunos animales, a los cuales también auxiliamos.

Mientras inspeccionaba uno de los puntos encontré un perro lleno de ceniza; le di de beber agua de una bolsa que cargaba para mí, lo cargué hasta un punto seguro, pero se encontraba muy mal y lamentablemente falleció.

¿Cómo se preparan mentalmente para hacer esos rescates?

En esos momentos a veces uno deja de pensar en sí mismo, incluso estábamos dispuestos a sacrificar nuestra vida, especialmente por los niños que fueron víctimas de este fenómeno natural.

¿En qué momento llegaron a la zona afectada?

Nosotros fuimos de los primeros grupos que llegamos a los puntos de difícil acceso. El escenario era doloroso.

¿Cómo empezaron a encontrar a las víctimas?

El lunes que llegamos con nuestro equipo iniciamos los operativos con el uso de tecnología, con los drones evaluamos las áreas y vimos que estaban devastadas. Lo que pasaba por mi mente era nuestro lema principal: proteger y servir, y eso fue lo que hicimos.

Los bomberos se olvidan de los riesgos en la Zona Cero.

La solidaridad de los guatemaltecos se ha visto plasmada principalmente en la unión de los distintos cuerpos de socorro, en donde todos han trabajado en conjunto por el país.

¿Cómo le impactó esta tragedia?

Como socorristas nos entristeció la situación de las personas. A pesar de mi experiencia en rescates, me sorprendió la zona de desastre: había lugares en donde todavía salía humo, e incluso no se podía caminar por lo caliente de algunos puntos, era peligroso. Llegamos con la esperanza de encontrar sobrevivientes, pero solo recuperábamos cadáveres calcinados.

¿Cuándo se enteró de la situación?

Antes de partir llamé a mi familia para informales que viajaría a Escuintla, pues acostumbro tenerlos al tanto, ya que uno no sabe si se volverá. Llegamos a eso de las 18:00 horas para incorporarnos al Sistema de Comando de Incidentes Unificado que armó  la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, evacuamos a familias hasta las 20:00, cuando se suspendieron las labores por la oscuridad del lugar.

Laboré por tres días consecutivos.

El esfuerzo físico era desgastante, pero a pesar de ello, la esperanza de encontrar personas con vida me mantenía con fuerza.

¿Y la labor de rescate de las víctimas?

Vecinos del lugar nos decían que aún había gente atrapada, pero lamentablemente los encontrábamos sin vida. Lo más difícil para mí fue localizar niños quemados. Eran angelitos inocentes e indefensos.

Cuando trabajaba en el lugar hubo un deslave que nos puso en riesgo. Uno toma las precauciones y se encomienda a Dios, porque sabe que sus seres queridos lo esperan en casa, pero esta profesión así es. Yo laboro con pasión todos los días.

“Me sorprendió la zona de desastre, habían lugares donde todavía salía humo, e incluso no se podía caminar por lo caliente.”

Las mujeres participan como rescatistas en El Rodeo

Con un año de servicio en la cuarta compañía de Bomberos Voluntarios,  Eunice Ramírez trabaja como maestra de un colegio privado.  A su edad, 23 años, es licenciada en Administración Educativa,  y desde el domingo estuvo apoyando con la evacuación de personas afectadas.

¿Por qué decidió ser bombera?

Fue un sueño que tenía desde que era niña, pero primero me quería graduar para luego ingresar a la escuela de los Bomberos Voluntarios.

¿Cómo describe cuando ingresó el domingo  a San Miguel Los Lotes?

Ha sido una experiencia humanamente enriquecedora. Ese domingo nunca lo voy olvidar en mi vida, pues quedará guardado en mi memoria como un día trágico, al ver la aldea totalmente destruida. Encontrar a gente desmembrada, muerta, calcinados. Ha sido bastante duro,  fue muy difícil. Vivo en casa, con mis papás, y para ellos no ha sido fácil saber que estoy aquí arriba. Ellos están muy al pendientes, aunque no tenemos  comunicación con ellos.

La comunicación con el celular es difícil, no hay mucha señal. Me he quedado incomunicada, pero cuando hablo con ellos me dicen que están sumamente preocupados.

¿Ha tenido dificultades por ser mujer?

Cuando ingresamos al cuerpo de bomberos lo hacemos sabiendo que no hay distinción de género. Lo mismo que hacen los compañeros lo podemos hacer nosotras; por ello, nos entregamos con la misma convicción y el mismo ánimo de ayudar y trabajar.

¿Cómo recordará esta tragedia?

Lo voy a recordar con la sensación de que a la naturaleza no le tenemos ventaja, aunque la ventaja que tuve fue haber aportado todas mis fuerzas a una causa tan noble, donde no solo dejé las suelas de un par de botas, sino lágrimas, esfuerzo y todo mi empeño por ayudar a nuestra gente.

“Ese domingo nunca lo voy a olvidar en mi vida, pues quedará guardado en mi memoria como un día trágico”. 

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